
“Hoy el que quiere comprar un auto 0 kilómetro, toma lo que encuentra, no lo que tiene ilusión de llevarse”. Con esta frase, desde las concesionarias describieron la actual situación del mercado: concesionarias con pocos vehículos para ofrecer y demoras de al menos un mes y medio para las entregas. Mientras tanto, en tiempos de inflación y brecha cambiaria, la demanda -sobre todo los que buscan un auto como reserva de valor- sigue en alza.
Durante septiembre, se patentaron 31.681 vehículos, un 9,5% menos que en el mismo mes del año anterior, según los datos de Acara, la asociación de consecionarias. Sin embargo, detrás de las cifras hay una situación que alerta al sector. “Son números casi épicos si tenemos presente que hoy tenemos concesionarias prácticamente vacías por la falta de unidades para ofrecer”, dijo Ricardo Salomé, presidente de Acara.
La tormenta perfecta
¿Por qué no se consiguen autos nuevos? No hay una sola razón. Desde el sector, lo explican por varios factores que se suman para armar una “tormenta perfecta”: las restricciones cambiarias que limitan los cupos para el ingreso de autos importados, sobre todo desde Brasil; el problema global del faltante de microchips que impacta en varias industrias; una adelanto de la demanda de compradores que buscar destino para su excedentes de pesos o aprovechar la brecha cambiaria.
Para los compradores, la falta de oferta genera una demora en las entregas y un aumento en los precios, que se va moviendo de acuerdo a la demanda. El precio se fija al momento de la facturación del vehículo (cuando la concesionaria lo tiene disponible y no antes). En los automóviles de más alta gama -los más escasos- en muchos casos casos para fijar el precio ya se toma el valor del dólar informal o de los dólares financieros.

“Hay un contexto de falta severa de autos, por falta de dólares y falta de insumos a nivel mundial. Por eso los autos nacionales son los de más volúmen de venta por disponibilidad. Los importados de Brasil permiten abastecer a algunas marcas pero los fabricantes privilegian a los que tienen planes de ahorro”, destacó Roberto Blasizza, gerente General de Autonovo, concesionaria oficial de las marcas Fiat, Jeep y Citroën.
“Es una mezcla complicada para el usuario que compra lo que encuentra, no lo que quiere. La espera depende del modelo del auto, pero una demora de 60 días es algo normal. La brecha del dólar lo que hace es adelantar la demanda, si la brecha se achica, creo que la demanda bajaría. Siempre en la Argentina hubo situaciones que alteraron el mercado, como en tiempos del corralito o del Plan Canje”, recordó Blasizza.
Para el economista Pablo Besmedrisnik, director de la consultora Invenómica, el sector automotriz estructural y fuertemente deficitario en el balance de divisas. “Si en los últimos años se registró una atenuación e incluso un cambio de signo se debe exclusivamente la caída en el nivel de actividad de la Argentina y el derrumbe del mercado local del mercado automotriz. Cuando se dé la recuperación, vendrán nuevamente desbalances cambiarios”, señaló. El promedio de los últimos años previo a la caída fue un resultado negativo por más de USD 5.000 millones al año.
“La mayor actividad económica repercute directamente en la venta doméstica de vehículos, impactando sobre la importación de autos terminados y de piezas para ensamblado localmente. En los autos fabricados localmente el componente importado es muy significativo y, salvo excepciones muy concretas, un aumento de la producción local también implica la pérdida de divisas”, agregó.

Para el economista, hay fuertes incentivos que invitan a anticipar compras de automóviles, esencialmente la brecha cambiaria, la expectativa de devaluación del tipo de cambio oficial y la presión inflacionaria. “Ninguno de ellos son mecanismos genuinos que señalen una recuperación real del sector, sino que por el contrario describen la fragilidad macroeconómica. Por eso, aparece como lógica la decisión de anticipar compras de vehículos que se proyectaban inicialmente para el 2022″, explicó.
Con todo, a diferencia de otros activos que son utilizados para protegerse de la devaluación, la compra de un vehículo trae como consecuencia un importante aumento en los costos operativos recurrentes: seguro, patente, services, lo que impacta en la rentabilidad real final. “Además, la caída en el salario real y el paulatino incremento en los precios de los vehículos restringe la adquisición de vehículos a un sector muy diminuto de la sociedad”, opinó Besmedrisnik.
Desde Acara, en tanto, remarcaron que la balanza comercial de la actividad con Brasil -con respecto a los autos terminados- es positiva. Este año se exportarán a Brasil 230.000 vehículos, de USD 25.000 en promedio, y se importarán 180.000, de USD 15.000 promedio.
En el primer trimestre, los concesionarios proyectaban 450.000 patentamientos para el año. Hoy la estimación es de 375.000, pero pueden seguir bajando. “Con un aumento en la liberación de importaciones, el mercado podría arañar las 400.000 unidades y al Estado le ingresarían USD 600 millones adicionales”, detallaron.

“La situación nos complica. Los concesionarios tenemos capacidad instalada, talleres, empleados y no hay unidades para vender. Hoy los autos usados pueden valer más que un 0 kilómetro. En el caso de que no se pueda postergar la compra, se busca un usado. Hoy por cada 0 kilómetro de los más nuevos hay al menos dos o tres usados que se pueden adquirir”, comparó Claudio Baum, CEO de la concesionaria Espasa, de la marca Volkswagen. “En el puerto de Zarate hay casi 5.000 autos que dependen de la liberación de las importaciones. En septiembre se liberó la mitad del número habitual”, destacó.
“Hoy existe un sistema de administración del comercio exterior condicionado por la balanza comercial de las empresas. La importación tiene que ver con el desempeño de cada terminal; las que tienen proyectos con mejor desempeño exportador están mejor posicionadas”, explicó el economista Andrés Civetta, consultor de Abeceb. Es el caso de empresas como Toyota, Ford y Volkswagen, que en su mayoría exportan pickups.
Uno de los efectos de las restricciones a las importaciones es que aumentó la participación en las ventas de los autos de fabricación local, que se acerca al 50% cuando históricamente rondaba del 30% al 33%. En general, en la Argentina se producen modelos Sedan de gama media. El más vendido es el Fiat Cronos.
“No creo que las restricciones cambiarias se resuelvan en el corto plazo y la administración del comercio va a continuar. Al mismo tiempo en el mundo hay un exceso de capacidad instalada en el medio de un proceso de cambio hacia nuevas tecnologías. Tampoco crece tanto la oferta porque hay como una situación de stand-by”, agregó Civetta.
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