
Junto con los cambios de ministros, el Gobierno se apresta a anunciar nuevas medidas para darle impulso al consumo y mejorar el resultado electoral. Pero los escasos 55 días que quedan para las elecciones del 14 de noviembre presentan nuevos obstáculos, que no estaban en el radar de nadie hasta la semana pasada. La crisis desatada en China por la caída de una gran desarrolladora inmobiliaria provocó un fuerte impacto en los mercados financieros a nivel global, que también le pega a la Argentina.
El principal impacto ya se sintió ayer, con fuertes ventas del Banco Central por otros USD 90 millones, que se suman a los USD 150 millones de intervención del viernes. Además, los bonos sufrieron caídas cercanas a 3,5% y el riesgo país volvió a los niveles previos a las PASO, es decir arriba de los 1.550 puntos.
Las acciones argentinas la pasaron todavía peor y también devolvieron la totalidad de lo que habían ganado el lunes posterior a las primarias e incluso más. Hubo caídas que en algunos casos llegaron al 12%, prácticamente el triple que lo sucedido en otros mercados emergentes. La razón es que los inversores buscan salir primero de los activos más riesgosos en medio de una crisis, y las acciones locales aparecen encabezando esa lista.
La caída de los precios de los activos argentinos implica la aceleración del proceso de salida de capitales, lo que presiona sobre el tipo de cambio. La intervención del Banco Central tiene como objetivo mantener al dólar oficial planchado y además evitar que la presión genere un aumento de la cotización en el “contado con liquidación”.
Un salto mayor de la brecha cambiaria en estos momentos, cuando el Gobierno está desesperado por reactivar el consumo antes de las elecciones, sería un fuerte golpe a las expectativas y posiblemente también desataría una ola de remarcaciones.
La incertidumbre local y ahora el temblor de los mercados internacionales por la situación de la inmobiliaria china Evergrande le provoca un fuerte impacto al Banco Central. La expectativa era que las PASO le restaran presión a la entidad, pero nada de eso sucedió. Incluso se aceleró la intervención en el mercado cambiario para evitar más presión sobre el dólar. Pero el costo que hay que pagar es alto y se traduce en una mayor caída de reservas. Por eso, en las consultoras económicas consideran que el BCRA llegaría a fin de año con “reservas netas negativas”, con lo cual prácticamente habrá perdido toda posibilidad de intervenir en el mercado.
Avanzar con el “shock de consumo” tan anunciado en medio de esta crisis financiera internacional es echarle más nafta al fuego. Aunque los efectos de una mayor emisión monetaria no se sienten de inmediato, las expectativas sobre lo que puede ocurrir en materia financiera y cambiaria podrían adelantar los tiempos. Por eso, el paquete de medidas en danza es ahora más que nunca un arma de doble filo.
La pregunta es cuántas reservas adicionales perderá el Banco Central. Además de la intervención en el mercado oficial, hay que agregar los dólares para evitar que se escape el dólar financiero o “contado con liquidación”. En lo que va de septiembre este concepto representó una pérdida cercana a USD 20 millones diarios. De mantenerse este nivel, el BCRA perdería unos USD 800 millones para que no se dispare la brecha.
Al mismo tiempo hay que pagarle al FMI: mañana serán poco más de USD 1.900 millones como concepto de amortización de un vencimiento de capital. Se trata de pagos que podrían haberse evitado en caso de llegar a un acuerdo, en vez de dilatarlo hasta el año que viene por motivos electorales.
La economía se encamina a una suerte de “tormenta perfecta”. Al tiempo que se produce una fuerte emisión monetaria para impulsar la demanda interna hasta las elecciones (serían no menos de 500.000 millones de pesos), mientras el BCRA no para de perder reservas. Conclusión: cada vez hay menos dólares para defender una montaña de pesos que cada día que pasa sigue creciendo.
Un informe del economista jefe de TPCG, Juan Manuel Pazos, advirtió justamente sobre el mayor déficit fiscal en el que está incurriendo el Gobierno, por encima de lo estimado previamente. “Las cifras del proyecto del Presupuesto 2022 marcan que el rojo primario llegará hasta año a 4%, cuando se había estimado un 3,6%, lo que refleja el fuerte salto del gasto que se avecina en estos últimos meses del año. De esta forma, el año termina con un rojo mayor al que se venía estimando y la disminución del déficit fiscal que prometen para el año que viene también es menor a la consolidación de las cuentas públicas que estábamos esperando”.
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