La pandemia obligó repensar lugares de la casa y cómo aprovechar áreas que podían estar en desuso o combinarlas para generar otras funciones. Una de las tendencias que empieza a tomar fuerza es el cloffice, que consiste en crear un lugar de escritorio dentro de un armario, o closet. Junto a office dan origen al nuevo concepto.
Armar un espacio con estas características, que permita estudiar o teletrabajar en un lugar donde antes se guardaba ropa u objetos, tiene un costo de unos 55.000 por metro cuadrado, para una solución completa “llave en mano”. Se trata de una opción en viviendas que combinan el buen diseño con el aprovechamiento de poca superficie, sobre todo en departamentos de 50 m2, monoambientes o casas de un dormitorio.
“La última tendencia a nivel global, responde a la creatividad de las personas de armarse un lugar propio, aún cuando los metros cuadrados son un desafío. Así nació el Cloffice” (Smith)
Fernanda Smith, de Häfele (empresa de herrajes, accesorios y sistemas inteligentes de diseño para muebles y arquitectura) destacó a Infobae que: “La última tendencia a nivel global, responde con la creatividad de las personas de armarse un lugar propio, aún cuando los m2 son un desafío. Así nació el cloffice, que permite esconder el trabajo de la vida diaria. Una manera de cortar con extensas jornadas es tener la posibilidad de cerrar y desconectarnos del lugar que usamos para desempeñarnos profesionalmente”.
Según las especialistas esta posibilidad no requiere de una medida u otra, se trata de desplegar el área en los metros disponibles que haya en casa.
“En muchos casos tiene que ver con adaptar un mueble para reconvertirlo y además de su función original, pueda ser también un escritorio. Y en otros casos se dispone de un espacio que requiere una reconfiguración, como un sitio de estar, un pasillo o incluso un palier de ingreso”, añadió Smith.
Tratándose de un espacio de trabajo o estudio oculto dentro de la casa, generalmente se despliegan entre 0,60 a 2 metros cuadrados y puede ubicarse en bajo escaleras y vestidores, además de placares, entre otros lugares.
“Lo que no pueden faltar en estos espacios es conectividad (instalación eléctrica para iluminación y tomacorrientes), puertas que permitan cerrarlo después de su uso, espacio de escritorio y biblioteca”, dijo a Lorena Spinola, arquitecta del estudio PQR.
En cuanto a los materiales, se recomiendan maderas con melaminas y buenos herrajes que cumplen un papel fundamental porque ayudan a optimizar los espacios. Estantes también en melaminas, que se consiguen entre 1.900 y 2.500 pesos de 1 metro por 20 centímetros, y de varios colores.
“Lo que no pueden faltar en estos espacios es conectividad (instalación eléctrica para iluminación y tomacorrientes), puertas que permitan cerrarlo, espacio de escritorio y biblioteca” (Spinola)
Si la luz natural no es suficiente, lo aconsejable es sumar lámparas, tiras, o apliques LED regulables (valen entre 700 y 1.800 pesos) que permiten acompañar o modificar esta situación, generando calidez o brillantez, según se requiera.
Otro punto, no menos importante, son puertos cargadores USB. Deben estar accesibles, evitando el exceso de cables, dado que el espacio es reducido, pero cómodo y eficiente. “Más vida por metro cuadrado es una de las premisas. Todos buscamos sacarle el mayor provecho y confort a cada uno de nuestros metros. Y si logramos, por ejemplo, que las puertas que cierran el espacio al abrirse queden escondidas dentro del mueble, mejor aún. Otra alternativa es la puerta deslizable, hoy muy de moda en estilo galponeras (valen desde $45.000)”, dijo Smith.
Cómo terminarlos
El color en estos espacios innovadores, coquetos y que apuntan a maximizar el uso de m2 del hogar, es fundamental.
“Para su diseño, recomendamos una elección estratégica de tonos. Estamos ante la presencia de un lugar reducido, que se oculta cuando lo necesitamos, pero cuando sus puertas están abiertas debe entregarnos creatividad, funcionalidad e inspirarnos. Aquí sugerimos usar una paleta clara, pero estimulante, que nos provoque calma y que al mismo tiempo tenga pequeños guiños que potencien nuestra mejor versión”, detalló la arquitecta Virginia Domínguez, de Alba.
Otra alternativa es el monocromo, es decir pintar todo del mismo color, pared y mobiliario, por ejemplo. Esta homogenización además de ser tendencia, provoca ventajas en términos de efectos visuales.
“Todos tonos suaves y versátiles que combinarán entre sí al unirlos. Pero si elegimos sólo alguno de ellos, serán fáciles para integrarlos a los colores que tenga el ambiente”, añadió Domínguez.
Se recomiendan las pinturas ultra lavables (por litro valen entre $1.000 y 1.300). Ideales por si el escritorio se ensucia con té, café, mate, tinta, chocolate y otras manchas fácilmente se renueven con sólo un trapo húmedo sin dejar aureola y resistiendo la película de pintura lavados frecuentes.
“Un litro de pintura nos permite terminar con 2 manos un área de pared de 2,5 x 2,5 metros, dependiendo el estado que se encuentre la misma”, concluyó Domínguez.
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