
Ante el aumento de las tensiones cambiarias, en particular entre los dólares financieros, el Gobierno decidió volver a endurecer las trabas cambiarias por primera vez desde septiembre del año pasado. El objetivo fue frenar las operaciones de contado con liquidación y limitar así las ventas de reservas que tiene que realizar el Banco Central para evitar que se ensanche la brecha cambiaria. Algo que logró al reducir esas operaciones en el mercado tradicional y permitir que se desarrollen en el mercado bilateral, una plaza menos visible. Sin embargo, la decisión oficial tuvo otro efecto que no necesariamente era el buscado: abarató la compra de dólares y su giro al exterior por parte de minoristas.
La Comisión Nacional de Valores (CNV) y el Banco Central dejaron conocer nuevas normativas cambiarias el sábado pasado, mientras la Selección Argentina de Fútbol disputaba la final de la Copa América. A grandes rasgos, los cambios fueron tres. Primero, limitó la cantidad de bonos que se pueden operar en el mercado Prioridad Precio-Tiempo a 50.000 nominales de bonos locales y a 50.000 de bonos globales por semana. En rigor, un tope que ronda los USD 30.000 semanales de compra de divisas a través de las operatorias conocidas como MEP y contado con liquidación. Segundo, el Banco Central limitó la capacidad de las empresas de aprovechar firmas controladas o relacionadas para eludir trabas cambiarias.
En tercer lugar, además, impuso un plazo de 2 días de tenencia obligatoria de un bono comprado con dólares antes de poder venderlos en la operatoria C -precio exterior- al tiempo que redujo de tres a dos los días de parking necesarios para hacer la misma operación, pero empezando con pesos. Es decir, facilitó el “contado con liquidación”, más allá de que le haya puesto un límite al monto que se puede comprar.
De los tres grandes cambios, este último generó una situación curiosa. Una que un avezado operador de bonos del mercado local bautizó jocosamente “Precios Cuidados” para el contado con liquidación. Y es que, para los inversores minoristas, se abarató comprar dólares y sacarlos del país para, por ejemplo, invertirlo en el exterior.
“Hasta hace una semana comprar con pesos dólares contado con liquidación salía entre 3% y 4% más caro que comprar dólares MEP acá. Sería el costo de tener tus dólares afuera”, comentó un operador de renta fija.
El mecanismo es el siguiente. Los inversores minoristas pueden comprar el título Bonar 30 a unos $5.892, esperar dos días de parking obligatorio -antes eran 3 días- y revender AL30C -con “C” de cable- a USD 35,43. Unos $167,92 por dólar. Una pequeña diferencia con el dólar MEP, local, del 0,33%. Durante toda la semana ese costo que supo ser mucho mayor estuvo rondando por encima y por debajo del cero por ciento.
“Pensá que el que compró bonos el lunes, el miércoles los saco vía cable ganando plata”, agregó el mismo operador.
El abaratamiento del dólar cable se puede explicar, por un lado, por las intervenciones que hace el Banco Central para mantener a raya a la brecha cambiaria. La entidad conducida por Miguel Pesce vende dólares de sus reservas en el mercado de contado con liquidación y en el de MEP. Con dólares, compra bonos y luego los revende a cambio de pesos, lo que hace bajar la paridad cambiaria implícita en esos títulos. Como opera en el Bonar 30 -esta semana algunos operadores creyeron ver lo mismo en el Global 30- esa oferta de dólares abarata el costo de las divisas financieras.
Pero a la intervención en la brecha se sumó, desde las nuevas normas, el hecho de sacar de la cancha a la demanda mayorista de la otra cotización implícita, el contado con liquidación. El resultado es que los dos precios, dólar MEP local y contado con liquidación que permite “fugar” dólares, se acercaron mucho. Y ahora cualquier hijo de vecino puede sacar dólares del país a un precio subsidiado.
Con todo, este nuevo contado con liquidación minorista se puede aprovechar hasta cierto punto. Con la limitación a la cantidad de bonos nominales que se pueden operar por semana, se pueden mover entre USD 30.000 y USD 35.000 por semana, montos nada despreciables para el ahorrista de a pie. Hasta antes de las nuevas normas era prácticamente ilimitado, lo operaban a gusto grandes jugadores y así mantenía un sobrecosto de al menos 3% respecto del MEP.

“Hay un dólar de precios cuidados que vale $4 pesos abajo del de verdad”, dijo otro operador. “Es un contado con liquidación subsidiado por el Gobierno”, agregó.
El precio de mercado del contado con liquidación, sin embargo, no dejó de existir. Sigue siendo operado, pero en un mercado distinto. En lugar de utilizar el mercado de Prioridad Precio-Tiempo (PPT) ahora ese flujo se vuelca al segmento de negociación bilateral (Senebi). Un mercado over the counter en el que dos partes por vez acuerdan un precio y cierran operaciones puntuales una por una.
Los operadores destacan que, aunque es difícil seguir un precio de mercado -precisamente la negociación bilateral no marca precios en pantalla- está al menos unos $4 más arriba que el contado con liqui minorista que crearon las nuevas trabas.
La operación en Senebi no tiene límites. Según estimaciones de Mauro Cognetta, asesor financiero, el volumen se mudó casi entero al mercado bilateral. El primer día de vigencia de las nuevas normas, el lunes pasado, el 84% del volumen se movió en Senebi. El segundo, el 70%. Y en la semana la proporción tendió a mantenerse. Ese es el volumen que preocupaba a la CNV y al Banco Central.
El problema era que las reservas que gastaba el presidente del BCRA para mantener bajos a los tipos de cambio financieros terminaba subsidiando a grandes jugadores. El dólar Senebi no se anota, no se ve. Y, por sobre todo, no consume las reservas. Esas van a frenar al contado con liquidación visible.
Las que hacen una diferencia con esto son las sociedades de Bolsa. Operadores de mercado cuentan que, en pocos minutos, se pueden cerrar operaciones con varios pesos de diferencia según con qué sociedad se opere. Al no haber una referencia clara, nadie sabe si está pagando barato o caro.
Al menos, celebran en el Gobierno, el mercado perdió un rulo que le garantizaba el esquema anterior y que consistía en comprar dólar MEP (Bonar 30 en pesos, AL30) , luego, revender esos dólares a través del contado con liquidación, Bonar 30 cable (AL30C) y volver a empezar. Todo, con dólares de las reservas.
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