“Si avanzan con esto, es muy probable que haya conflicto”, dijo el presidente de Federación Agraria, Carlos Achetoni, en referencia a las declaraciones del presidente Alberto Fernández al diario Página/12, en las que señaló que “el Estado sólo tiene dos canales para resolver el problema (del aumento de la carne en particular y de los alimentos en general), dos herramientas que preferiría no usar: subir las retenciones, que en este momento están acotadas, o poner cupos, decir esto no se exporta. Y no hay mucho más tiempo para que decidan”.
Las palabras presidenciales sonaron como un ultimátum, luego de declaraciones en el mismo sentido de la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca y, menos notadas, respuestas que el ministro de Economía, Martín Guzmán, dio en su recorrido por el interior del país: tanto en Chaco como en Tucumán ya había admitido, como notó en ese momento Infobae, que una nueva suba de los impuestos (retenciones) a la exportación era una posibilidad. Ahora el presidente agregó también la de imponer cupos, medida similar a la que el gobierno –en modo extremo, pero temporario- llegó a aplicar brevemente sobre el maíz, prohibiendo las exportaciones.
Otra brújuja
“Necesitamos otra brújula, sinceramente no se entiende la situación. Por un lado se necesita ingreso de divisas, y eso lo asocian a los precios en góndola, pero nosotros no somos fijadores de precios. Y cerrando las exportaciones no van a tener divisas”, dijo Achetoni, quien adelantó que seguramente la Mesa de Enlace de las Entidades Agropecuarias se reunirá en forma virtual en las próximas horas para evaluar la situación y eventuales respuestas en caso de que el gobierno aplique alguna de las medidas mencionadas por el presidente.
Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), fue más contundente aún. “Siguen sin entender la situación. Ellos entienden -dijo, en referencia al Gobierno- que nosotros somos formadores de precios. Primero, no lo somos. Y segundo, la participación que tiene el producto primario en el producto final es muy baja. El paquete impositivo y los demás segmentos tienen una influencia mucho mayor. ¿Por qué están tan convencidos de que manejando el eslabón primario van a manejar los precios? Es un error garrafal, pero no lo quieren entender. Y ahí es donde pensamos que hay una cuestión ideológica en contra del campo”, dijo Chemes.

Poco antes, en declaraciones al programa CNN Campo, Achetoni había dicho que “hay un problema que no se quiere reconocer: la inflación, ese es el problema”, y recordó que el agro le acercó propuestas al gobierno como “reducir el IVA vía tarjeta par que el producto llegue más barato; pero ver esto y sabiendo cómo está el ánimo de los productores, si avanzan con esto es muy probable que haya conflicto”.
El titular de Federación Agraria dijo que si bien no había reunión programada con la Mesa de Enlace (que también integran la Sociedad Rural, CRA y Coninagro, que agrupa a cooperativas del agro de todo el país), en las próximas horas “esta coyuntura nos va a llevar a juntarnos y observar esta situación y ver qué veracidad tiene en los hechos”.
Achetoni también señaló que el gobierno está motivado por razones ideológicas para enfrentarse con el campo y culparlo de la inflación. “Tal vez piensen que en un año electoral les dé más notoriedad y posicionamiento estar en contra del campo, pero el campo aportaba el 60% de las divisas y en 2020 aportamos el 70%”, señaló. Además, criticó la intención del gobierno de “pretender desacoplar lo único que tiene precio referencial. “La leche, la fruta se la están pagando a los productores por debajo del costo, pero eso no les importa, sí les preocupa que la carne tenga un precio de referencia”, dijo el dirigente agropecuario.
Cuadro de situación
Según las facultades que el Gobierno se concedió a través de la ley de Emergencia Económica, el gobierno tiene aún la posibilidad de aumentar por decreto en 3 puntos porcentuales (de 12 a 15%) las retenciones al trigo y el maíz. Ese mismo margen de tres puntos se lo había reservado para aumentar las retenciones sobre la exportación de soja (de 30 a 33%), pero ya lo usó en marzo de 2020. En cuanto a la carne, el actual tributo está en el 9% e incluso el Gobierno había recibido el pedido del Consejo Agroindustrial Argentino, nacido con cierto auspicio oficial, para reducirlas al 5%, lo cual quedó en la nada. Cualquier otro aumento de retenciones diferente al del trigo y el maíz debería pasar por el Congreso. En cambio, el Gobierno sí puede establecer por decreto cupos o prohibiciones (como hizo brevemente con el maíz) a la exportación. Lo cual equivaldría a conspirar contra la provisión del bien más escaso en las arcas oficiales: dólares.

La Argentina es uno de los pocos países que aplica impuestos (retenciones) a la exportación. Centenares de países del mundo no aplican ese tipo de tributos, tienen precios de los alimentos más caros que la Argentina y no tienen inflaciones de dos dígitos, fenómeno este último limitado a poco más de una decena de naciones del mundo, Peor aun, un trabajo elaborado el año pasado por Juan Manuel Garzón, especialista en economía agropecuaria del Ieral, muestra a las claras la excepcionalidad argentina en el desaliento a las exportaciones agropecuarias (Mapa), que aún así explicaron el año pasado cerca de 70% del ingreso de divisas al país.
En el mismo programa, el diputado Alejandro “Topo” Rodríguez, de Consenso Federal, el bloque nucleado en torno del liderazgo del exministro de Economía Roberto Lavagna, había adelantado que ese sector no aprobaría en el Congreso ninguna iniciativa legislativa que implique aumentar las retenciones. De todos modos, el gobierno tiene aún un margen para aumentar por decreto, de 12 a 15%, las retenciones sobre el trigo y el maíz y también imponer retenciones a la carne. Además, claro de la posibilidad de fijar cupos de exportación o directamente prohibir las ventas al exterior.

También el formoseño Ricardo Buryaile, ex miembro de la Mesa de Enlace y primer ministro de Agricultura y Ganadería del gobierno de Mauricio Macri, reaccionó y se dirigió a Alberto Fernández a través de Twitter. En la red social del pajarito, le preguntó al presidente si cuando hablaba de “desacoplar” precios ignoraba que ese fenómeno ya se produce a través del desdoblamiento cambiario, por el cual un exportador de soja, por caso, recibe poco menos de $ 60 por dólar. Al igual que Chemes, de CRA, Buryaile señaló que no tiene sentido hacer responsable del precio final de un producto al primer eslabón de la cadena de valor. Al igual que Achetoni, remarcó la incidencia de los impuestos en el precio de los alimentos. Y señaló que, en caso de imponer cupos, el Gobierno estará jugando a favor de las grandes exportadoras, que tendrían mucho más poder para imponer condiciones a los productores.
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