
Es un boom que parece no tener techo. El año pasado los termos Stanley saltaron a las redes sociales por la diferencia de precio entre el producto en EEUU y los que se pueden comprar en Argentina, pero fue apenas una muestra de una tendencia que crecía casi en silencio y que reflejaba la preferencia de los argentinos, a nivel local y en el exterior, por tomar mate cebados con esta icónica y centenaria marca estadounidense, la misma que se usó en guerras mundiales y la que tiene productos que soportan que un camión los pase por encima, además de ser muy buena para mantener líquidos calientes.
Así, los termos verdes se convirtieron en símbolo de moda y objeto de deseo. Ayudaron, claro, fotos en redes sociales de Lionel Messi y otros famosos mateando con la marca. El precio nunca pareció ser un tema y al récord de venta del año pasado se suma un 2020 en el que, aun con la caída general de ventas y el impacto económico de la pandemia, la marca no dejó de crecer: Parallel, la empresa que los importa en exclusiva, cerrará el año con ventas de 200.000 unidades entre los distintos modelos de termos y los mates que lanzaron este año. ¿Cuánto valen hoy los botellones térmicos? Entre 8.000 y 12.000 pesos.
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“Este año, a pesar de la crisis, la venta fue muy bien. Logramos que el consumidor le de un valor a los termos y los siguió eligiendo. Se dejó de viajar y muchos clientes gastaron más en ciertos productos. Y los termos son un claro ejemplo porque son un objeto de deseo, de culto”, aseguró en diálogo con Infobae Facundo Mendizábal, presidente de Parallel.

La marca Stanley tiene más de 100 años. El primer termo fue diseñado por William Stanley Jr en 1913, cuando inventó una botella portátil con un aislamiento con una doble pared de acero inoxidable que daba mejor resultado que el vidrio, que era lo que se usaba entonces como revestimiento interior. La versión, difícil de confirmar, es que quería que su café estuviera caliente durante todo el día, mientras trabajaba. Dos años después, comenzó la fabricación para la venta al público.
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Hoy la marca está en manos de Pacific Market International (PMI), que además es el principal proveedor de vasos de Starbucks. Con PMI comenzó a negociar Mendizábal en 2012 y dos años después vendía los termos a nivel local, aunque el posicionamiento llevó algunos años. “Fue clave tener un tapón cebador especial, un proyecto especial que se hizo para la región y es exclusivo para tomar mate porque para café se usa otro. PMI lo entendió perfecto y nos ayudó a desarrollarlo. Con el mate pasó algo parecido”, relató.
Parallel convenció el año pasado a la empresa estadounidense de fabricar un mate. Primero hubo que explicar qué era, pero tomaron la idea, quizás convencidos por el boom de ventas locales. Intervinieron ingenieros, diseñadores y el mate Stanley comenzó a venderse a comienzos de 2020. “Es el complemento perfecto de la tendencia. Fue la química justa y, la verdad, una sorpresa para todos. Lo que pasó no deja de sorprender, yo creo que no lo dimensionó del todo aún. Voy a la plaza, veo termos y mates verdes y no lo puedo creer. Se revalorizó el ritual de tomar mate”, agregó Mendizábal.
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El mate sigue la línea aspiracional de los termos y cuesta 4.900 pesos: aumentó 53% este año, bastante más que la inflación anual esperada.

- ¿Costó convencer a PMI?
- Les explicamos que tenía que ser un mate térmico para diferenciarnos de mil modelos de mates que existen en Argentina, Uruguay y Brasil. Presentamos la idea y la aceptaron en un proceso que demoró, pero que fue más rápido de lo habitual. Para sacarnos los prejuicios, hicimos focus groups para ver cómo la gente toma mate en su trabajo y en la casa. La tendencia no es tanto en grupo sino más bien de manera individual, algo que obviamente se potenció con el coronavirus. Para eso el mate térmico es ideal: podés dejar de tomar, pasa un rato y la yerba no se enfría.
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Juguetes
A pesar del éxito de los termos, luego de 30 años Parallel perdió su principal fuente de ingresos: la venta exclusiva de productos de cuidado infantil Avent. Es que Philips, dueña de la marca, comenzó a comercializarlos directamente en el país.
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Mendizábal tiene dos empresas y unos 40 empleados. Con Parallel representa a Stanley, a algunos productos puntuales que le quedaron de Avent; a Chicco, también de productos para bebés, y algunas marcas de Unilever que el gigante del consumo global no vende a nivel local, como las toallas sanitizantes Lifebuoy y las cremas Dove y Pears. En total, este año venderá 1 millón de unidades de todas esas marcas.
Además, en 2019, creó Nexiv, con la que comercializa la marca Womanizer, de la canadiense-alemana Wowtech, fabricante de juguetes sexuales de diseño. Ese es su nuevo desafío.
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“Abordamos la temática sexual de una manera distinta, más enfocada al bienestar y la salud. Hoy no hay una líder o marca que acompañe esa tendencia: eso es lo que buscamos. Invertimos USD 100.000, y nos está yendo muy bien. Tenemos cinco artículos distintos, con varias configuraciones: son productos novedosos que ganan premios en ferias de diseño. No tienen nada que ver con lo fálico ni con los tradicionales artículos del imaginario de muchos. Tratamos de salir del tabú, pero cuesta. Igual, hay mucho espacio para crecer. Para el sector fue un año muy positivo: según Juniper Research este mercado creció un 90 por ciento a nivel global y esa tendencia se refleja en el país, donde algunas fuentes registraron subas de más de 200 por ciento”, explica Mendizábal.
Los juguetes sexuales tienen precios que van desde los 23.000 hasta 50.000 pesos.
- ¿El aislamiento social despertó el interés en este tipo productos?
- Sí, hasta el Gobierno los fomentó. Son productos que facilitan la vida sexual, y no sólo de manera individual. Este es un gran sector para desarrollar. Los juguetes sexuales se venden online y en algunos sex shop, pero vamos por las farmacias. Cuesta, pero queremos que se vendan ahí. En el mundo ya comienza a pasar... va a llegar.
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- ¿Tienen problemas para importar productos?
- En marzo se frenaron un poco los permisos de importación, pero hoy no estamos teniendo problemas. Es muy parecido al año pasado. Había temor, pero no hubo cambios similares a los que sí se registraron en otros momentos de la historia reciente. Hay acceso a las divisas y todo fluye. Yo soy un importador exclusivo y con los planes de inversiones presentados no vemos inconvenientes. Ojalá siga todo así.
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