La falta de divisas, agravada por una brecha cambiaria que supera el 80% y la recesión –que afecta las exportaciones–, anticipa mayores restricciones a la adquisición de divisas en el corto plazo y dificultades para que se produzca la tan anhelada reactivación económica, coincidieron varios empresarios consultados por Infobae.
El presidente Alberto Fernández dio una señal, durante el fin de semana, en torno a una discusión que se dio al interior del gabinete sobre si cerrar el grifo completamente o no al dólar ahorro. Finalmente, la decisión oficial fue que serían peores las consecuencias –por ejemplo, por lo que podría suceder con el dólar blue–, pero la tensión está latente. El Banco Central (BCRA) tuvo que salir a vender más de USD 1.000 millones en el último mes y medio para sostener la cotización oficial y algunos economistas aseguran que las reservas de libre disponibilidad ya se ubican por debajo de los USD 10.000 millones.
Consciente de esta restricción, el Gobierno endureció el control de las importaciones desde el comienzo de la gestión –con planes y cupos anuales por empresa–, pero en todo momento remarcó que no afectaría la producción y que la compra de insumos en el exterior no se vería afectada. Algunos problemas hubo en el último tiempo, y el BCRA impuso restricciones, como por ejemplo para saldar deudas, pero en general los empresarios aseguran que para producir no hay grandes complicaciones.
Sin embargo, la manta es corta. Si continúa el goteo mediante el dólar ahorro, que con la brecha genera el incentivo de darse vuelta y revenderlo 30% más caro, al Gobierno no le quedará otra alternativa más que fijar más controles o devaluar, aseguran los privados, al mismo tiempo que afirman que la salida debe ser mediante la generación de dólares genuinos a través de la exportación.
“Es una preocupación porque cada vez que hay problemas con el dólar, se restringe la importación y la actividad económica se resiente. No sé cómo vamos a salir de esta híper recesión en la que estamos, ni aun cuando se termine la pandemia”, manifestó el empresario de la construcción Gustavo Weiss. El ex titular de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) agregó que “los desajustes macroeconómicos son de tal magnitud” que ello incentiva la brecha y “siempre que hubo brecha, se terminó devaluando”.
Para el titular de Aluar y Fate, Javier Madanes Quintanilla, “devaluar es hacerte trampas al solitario”. “La única salida genuina es volver al círculo virtuoso de la inversión y la exportación. Y mientras tanto, hay que sobrevivir e incrementar el nivel de actividad con restricciones cambiarias”, precisó.
El industrial aseguró que la Argentina “vivirá un tiempo largo con restricción de divisas”, ya que los dólares “muy difícilmente llegarán por la balanza comercial pura” –debido a que la reactivación será lenta–, así como tampoco por inversión directa, para lo cual el país debe tener un programa económico muy alentador. Tampoco llegarán préstamos de un día para el otro, aun con un buen cierre del canje de la deuda, dijo Madanes Quintanilla. “Resolver la deuda tranquiliza los ánimos, pero no motiva un mayor ingreso de divisas. Sacás un problema, pero tenés muchos otros”, sostuvo.
Resolver la deuda tranquiliza los ánimos, pero no motiva un mayor ingreso de divisas; sacás un problema, pero tenés muchos otros (Madanes Quintanilla)
Weiss coincidió con el titular de Aluar respecto del impacto del canje. Según el constructor, “el tema del repago de la deuda es de mediano plazo y el problema de la falta de dólares es de hoy. No tiene una relación directa una cosa con la otra”, sostuvo.
El salteño José Urtubey, director de Celulosa Argentina, planteó que haber resuelto la reestructuración de los bonistas fue positivo y que “debe estar claro que bajo ningún concepto debe limitarse la adquisición de dólares para la compra de insumos para la producción”. “Hay que hacer mucho hincapié en los perfiles exportadores de la Argentina porque es la única forma de tener dólares genuinos”, expresó el integrante del comité ejecutivo de la UIA.
En tanto, el presidente de FIAT, Cristiano Rattazzi, coincidió en que fue “fundamental que se acordara con los acreedores porque eso puede abrir posibilidades de financiación, no sólo para el Gobierno, sino también para las empresas privadas”. De todos modos, se mostró preocupado por la salida de la crisis y avizora el “futuro muy complicado”. “Los países han salido de esta grave crisis abriéndose al mundo, a la iniciativa privada, y no castigándola”, destacó el empresario automotor.
Esta industria justamente es una de las que tienen un balance deficitario, y es mayor cuando más crece por su fuerte dependencia de las piezas importadas. Por eso, las empresas han acordado con el Gobierno, de forma voluntaria (aclaran en el Ministerio de Desarrollo Productivo), limitar sus importaciones y desarrollar más la cadena de proveedores local. En la industria aseguran que está habiendo restricciones en los vehículos premium, pero no en los más económicos.
“El canje no tiene ninguna incidencia en el valor del dólar, que tiene que ver con los desbalances macroeconómicos que crea cepos insólitos. Hay que salir exportando mucho, pero para salir al mundo hay que liberar las variables que están bloqueadas”, opinó otro empresario.
Desde el sector de la indumentaria, el presidente de la cámara y dueño de Jazmin Chebar, Claudio Drescher, destacó que si bien hace algunos meses hubo problemas para pagar las importaciones, ahora se están pudiendo abonar con normalidad y cada marca tiene su plan anual, con cupos para el 2020, que también se está cumpliendo. “El problema de fondo es el ahorro en dólares. La balanza comercial positiva es aún leve, y si va para ahorro, se agota. El Gobierno sabe que tiene que ir haciendo más fluido el acceso a los dólares para la producción. Si no, no hay reactivación”, planteó el empresario textil.
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