
Los depósitos a plazo fijo alcanzaron los 2 billones de pesos la última semana, con un incremento de unos $910.000 millones (82%) en poco más de nueve meses, desde que se estableció un cepo cambiario más restringido, con límite de USD 200 mensuales.
De esta forma, las colocaciones de los ahorristas a tasa de interés se transformaron en una instrumento fundamental para absorber el excedente de liquidez en el corto plazo.
Desde al ajuste del control de cambios posterior a las elecciones presidenciales, y a través de Adelantos Transitorios y Transferencia de Utilidades, el Banco Central giró al Tesoro unos $1,86 billones en poco más de nueve meses. Asimismo, por intereses de Letras de Liquidez (Leliq) se pagaron en esos nueve meses unos 458.000 millones.
Entre ambos “motores” de expansión monetaria sumaron $2,32 billones, que en gran medida quedaron dentro de los bancos, en forma de depósitos a la vista, en cuenta corriente y a plazo fijo.
Desde noviembre, cerca de un billón de esos pesos fueron tomados por los bancos de manos de sus depositantes en colocaciones a plazo fijo y luego reabsorbidos por el Banco Central a través de la licitación de Leliq suscriptas por las entidades financieras.
Leandro Ziccarelli, jefe del Departamento de Research de ICB Argentina, dijo a Infobae que “el aumento de los plazos fijos es la contracara del aumento del stock de Leliq. básicamente porque lo que hacen los bancos es tomar plazos fijos y canalizar vía Leliq, dado que el préstamo está medio deprimido”.
“Hay un efecto regulatorio muy grande que hace que sobren pesos y que eso facilite las colocaciones del Tesoro, el armado de plazos fijos, etcétera. No creo que haya un apetito por pesos. Hay un exceso de liquidez, natural en esta coyuntura de pandemia, y que se canaliza en el mercado de pesos porque no encuentra herramientas en dólares”, agregó Ziccarelli.
Fue clave en este proceso de ahorro en pesos el incremento de los retornos ofrecidos a los ahorristas, a instancias del Banco Central. El 16 de abril el Directorio de la entidad fijó una tasa mínima para los depósitos a plazo fijo menores de $1 millón realizados por personas físicas, equivalente al 70% de la tasa de política monetaria (38%), es decir, no menor del 26,6% anual, que llegó al 30% el 29 de mayo, en un intento de contener a las cotizaciones alternativas del dólar, que habían tocado los $130 para el contado con liquidación, y $138 para el blue, con una brecha que llegó al 100% respecto del tipo de cambio mayorista.
Y a partir de agosto, el BCRA decidió elevar al 33% este piso a la tasa de interés que deben pagar las entidades financieras por los depósitos a plazo en pesos por hasta un millón de pesos, desde el 79% al 87% de la tasa de política monetaria.
“Vemos un aumento del stock del plazo fijo minorista con la tasa de 33% por la falta de oportunidades de dolarización de carteras o mismo de otras colocaciones de inversión. Entonces todos los excedentes de los minoristas van ahí de manera relativamente estable. Contribuye, es una forma de absorber, pero también en la medida que se empiece a mover otra vez la inflación, esa tasa va a quedar corta respecto de las expectativas que hay”, describió un analista financiero consultado por Infobae.
“Los bancos solamente están captando ese tipo de depósito minorista, pero la tasa Badlar para mayoristas está debajo del mínimo del 33% anual que obliga el BCRA. Y eso marca la pauta de que los bancos tampoco tienen aplicación de dinero y, por lo tanto, se muestran algo reticentes a tomar plazos fijos mayoristas. Hay una situación de incertidumbre por ese motivo”, apuntó el economista.
Opciones de inversión
Para Leandro Ziccarelli, “hay un factor importante de ‘represión financiera’, que no es un término que me guste, pero sí es un poco coercitiva la demanda de pesos, porque tenés muy pocas opciones de instrumentos en dólares. Hay que fijarse lo que ocurrió con las obligaciones negociables de empresas, en ‘Dólar Linked’: salieron al 0% ¿por qué? Porque hay mucho apetito de instrumento por dólar. Y lo que queda en el mercado son bonos que están a punto de ser canjeados como principal opción; si no, hay que ir a derivados financieros”.
“Esto puede cambiar un poco cuando se resuelva lo del canje. Ya están los bonos nuevos y se verá si más compañías se suman a colocar bonos en dólares, que funcionan bien. Obviamente no todas las empresas lo pueden hacer porque no están todas en una cadena de valor dolarizada y no todas tienen los ingresos atados al dólar, con lo cual tampoco se pueden endeudar en dólares para no quedar descalzadas”, subrayó el experto de ICB Argentina.
Un informe de Portfolio Personal Inversiones refirió que el mercado de deuda corporativa continúa reabriéndose con nuevas emisiones tanto en pesos Badlar, como en Dólar Linked, pues “el excedente de pesos en el mercado –producto de la política monetaria-, la dinámica del sistema financiero en términos del crédito, restricciones y regulaciones, en conjunto con la búsqueda de cobertura y la diversificación de riesgo por parte del inversor, impulsan este tipo de financiamiento a tasas competitivas para las empresas”.
Las obligaciones negociables atadas a la evolución del dólar son una opción principalmente para aquellas compañías que cuentan con ingresos en moneda dura, como YPF, Cresud o Pan American Energy. “Desde el lado del inversor, estos activos ayudan a salir del riesgo soberano, y principalmente, a cubrirse de eventuales shocks cambiarios”, acotó Portfolio Personal.
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