
Los economistas afirmaron que el alivio financiero generado por el arreglo con los bonistas no significará un ahorro que el Gobierno pueda utilizar para el plan de reactivación que tiene pensado lanzar.
Pese a que el Gobierno explicó que en los próximos cinco años tendrá un ahorro de USD 4.500 millones por el deal con los acreedores, esto no significa que tenga más oxígeno para gastar, según los economistas consultados por Infobae.
Camilo Tiscornia dijo que “el ahorro por el acuerdo es medio falso: no están pagando nada ahora y no pensaban pagar en el futuro. No es que tienen una cantidad que en vez de gastarla en deuda la gastan en obra. ¡No la tienen!”.
“Cualquier aumento de gasto es mayor déficit, salvo que pienses que el gasto aumenta la actividad y eso la recaudación. Si no, tienen que sacrificar otro gasto que realmente estén haciendo. Ejemplo: poco ajuste de jubilaciones, aumento de tarifas para bajar subsidios”, aclaró.
Federico Furiase de Eco Go dijo que “no alcanza con el acuerdo y el despeje del perfil del vencimientos, porque seguimos en una economía que terminará 2020 con un déficit muy alto”.
“Para poder financiar la reactivación 2021, el Gobierno tiene que tener espacio para financiarse en el mercado local de capitales e ir bajando la dosis de emisión monetaria. Y, para encontrar ese espacio, además del canje exitoso de la deuda el Gobierno tiene que lograr una nuevo acuerdo con el FMI”, indicó.
Este programa debería permitir “extender los vencimientos 2021/2023 en el marco de un programa de consolidación fiscal viable, que permita despejar incertidumbre, bajar el riesgo país y la brecha cambiaria”.
“Sin esta secuencia macro que despeje incertidumbre y baje el riesgo, va a ser muy difícil que el Gobierno pueda financiar la reactivación que pretende sin costos en términos de inestabilidad nominal, por el dólar, la brecha, inflación y la tasa de interés”, detalló.
Federico Moll de Ecolatina sostuvo que “el ahorro respecto a lo que deberíamos haber pagado no puede tener un destino porque por algo no lo estamos pagando. Sería una pésima señal que lo que no les pagamos a los acreedores lo gastemos”.

“Es por esto que es necesario que el Gobierno diferencie lo que es gasto público contracíclico con el objetivo muy claro de impulsar la demanda y sacarla del mínimo nivel histórico en el que se encuentra, y lo que va a pasar a partir de que ese objetivo se logre”.
“Que lo llame plan, presupuesto o como quiera, pero debería dar certezas acerca del objetivo que la política fiscal tiene para ellos”, opinó.
“Si la política fiscal está para mantener el nivel de actividad todo el tiempo en el máximo, vamos a tener problemas; si plantea que la política fiscal le va a dar un primer empujón a la actividad económica para después buscar el equilibrio-superávit, entonces volver a los mercados es una posibilidad que volverá a estar sobre la mesa”, explicó.
En ese marco “la discusión sobre la necesidad de contar con un resultado fiscal equilibrado ajustado por ciclo –leve déficit en las recesiones y leve superávit en los auges– es más que interesante y casi que la única forma de no volver a tener que renegociar una deuda en el futuro”, explicó.
“Es razonable aumentar el gasto público en contextos como estos; es razonable tomar una copa en una fiesta, pero si sos un alcohólico, puede ser problemático. El Gobierno tiene que ser muy claro acerca de qué va a pasar una vez que impulse esas medidas; si no, no va a poder financiarlas. Creo que si es prolijo y claro respecto a lo que va a pasar, puede conseguir fondos; de otra manera va a ser difícil”, afirmó.
“Vamos a terminar con un paquete de mil medidas sin forma de financiarlas, cayendo en impuestos inflacionarios o en medidas sin fondos detrás, una puesta en escena sin efecto”, advirtió.
Gabriel Rubinstein sostuvo que “esta no es plata que vos tenés, que nunca gastarías, porque por eso entraste en default. No tenés más plata”.
“Lo que podés tener es mejores condiciones crediticias en el tiempo que lleven a más financiamiento en empresas que del propio Estado. No creo que haya mucho apetito por prestarle plata al Gobierno por mucho tiempo”, concluyó.
Más temprano, el economista Carlos Melconian también declaró en el mismo sentido: “no hay que gasta algo que uno no tiene. Y menos en estos tiempos”.
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