
Esta semana, algunos municipios del Gran Buenos Aires dispusieron limitar la venta de productos no esenciales (ropa, calzado, artículos de bazar y jugutería) en las grandes cadenas de supermercados. Ahora, la Federación de Comercio e Industria (Fecoba) solicitó que esa medida se extienda a todo el país, mientras dure la cuarentena.
“En momentos en los que las pymes atravesamos serias restricciones para vender nuestros productos resulta inconcebible que los supermercados lo puedan hacer, perjudicando aún más las posibilidades de recuperación del sector”, expresaron desde Fecoba.
Hasta el momento son al menos seis los municipios de la provincia de Buenos Aires que resolvieron impedir la venta de calzado, juguetes y ropa hasta el 17 de julio. Tres de Febrero, Lanús, Merlo, Hurlingham, La Matanza, y Morón. “Existe una evidente desventaja comercial para los comercios que están cerrados. Si se sigue permitiendo que los supermercados avancen, cuando podamos reabrir ya no tendremos a nadie a quien vender”, manifestó Fabián Castillo, presidente de Fecoba.
“El Día del Padre fue la gota que rebalsó el vaso. Los supermercados pudieron vender sin restricciones de horarios ni días y a los comercios no se les permitió abrir una hora antes ni vender el sábado. Las ventas cayeron un 60% frente al año pasado, que ya había sido un mal año”, agregó Castillo. Los pedidos de Feocoba fueron realizados al Gobierno porteño y también a los ministros Santiago Cafiero y Matías Kulfas.

Otra preocupación de los comerciantes es la situación de los talleres y comercios pymes, que son sus proveedores y que están al borde de la quiebra. Consideran que a pocas semanas del Día del Niño, que se celebra en agosto, las jugueterías serán muy perjudicadas porque perderán esa demanda frente a los supermercados. “El tema de los talleres es clave. Los que fabrican árboles de Navidad, por ejemplo, si no empiezan ahora van a perder toda la venta de fin de año”, ejemplificó Castillo.
Desde las grandes cadenas, consideran que la medida es arbitraria. “Esta tendencia a la restricción de la venta de lo que no son alimentos se basa es una sobrerrepresentación del sector. La participación de supermercados en la venta de indumentaria es de 1,1% del total y en la venta de calzado es de 0,3%. En electro no llega al 10%”, señaló a Infobae Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), que representa a las principales empresas del sector.
“La medida se basa no sobre una teórica equidad, sino sobre una cuestión de visibilidad. Siguiendo esta idea, tendrían que prohibir operar a Mercado Libre. Si vamos a la parte comercial, la venta de non-food (productos que no son alimentos) es parte de la operación de los hipermercados, lo que les permite mantener los acuerdos de precios máximos para otros productos. Deberían controlar si otros canales cumplen con eso”, señaló Vasco Martínez.
Los comerciantes más pequeños del rubro de indumentaria consideran que mientras ellos respetan protocolos de horarios y de higiene, como por ejemplo la imposibilidad de probar las prendas o de dejarlas fuera de circulación por 48 horas luego de un cambio, los supermercados no tienen esos protocolos. “Alguien que va por las góndolas, se puede probar una campera y volver a dejarla en el mismo lugar. Mientras que en los comercios no se puede”, dijo Fecoba.

A través de distintas disposiciones, los municipios que implementaron restricciones piden a los supermercados e hipermercados cerrar las góndolas de artículos no esenciales —ropa, bazar, calzado o juguetes, entre otros— con barreras y carteles que indiquen que no está permitida la compra de este tipo de productos.
A partir de ahora en esos distritos los supermercados sólo venderán productos esenciales, favoreciendo así la compra de productos no esenciales como textiles, artículos de electrónica, artículos de bazar, juguetes, etc., a pequeños comerciantes que realicen operaciones online o vía Whatsapp, no de manera presencial, ya que se encuentran cerrados al público. La disposición ya se encuentra vigente y durará hasta el 17 de julio.
Con la medida se pretende eliminar la competencia desleal, ya que mientras los grandes supermercados permanecen este tipo de comercios permanecen abiertos, los locales de cercanía no esenciales tuvieron que cerrar sus puertas desde el miércoles pasado, por la vuelta a la fase uno de la cuarentena en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Seguí leyendo
Últimas Noticias
Clima de Negocios: el detrás de escena del fallo histórico por YPF, entre el documento clave de EEUU y el derrumbe de Burford
La decisión tomada por la Cámara de Apelaciones de Nueva York marcó un hito para el Estado argentino. La relación con los mercados y el Departamento de Justicia de Estados Unidos y el impacto de la sentencia en la reputación del país y el futuro de la petrolera
Comprar y pagar con ChatGPT: cómo se preparan los bancos, las billeteras y las tarjetas para sumar la IA al e-commerce
Los proveedores de servicios financieros ya aplican nuevas herramientas para permitir que asistentes virtuales gestionen compras y pagos por cuenta de los usuarios

Sin Vaca Muerta no se puede, con Vaca Muerta no alcanza: el mensaje argentino en el más grande evento petrolero mundial
La CERAWeek by S&P dejó una conclusión clara: el potencial de la formación neuquina para impulsar la economía argentina ya no se discute: el desafío es completar la infraestructura y transformar el recurso en desarrollo real
Martín Rapetti, de Equilibra: “Para acumular reservas el Banco Central tendrá que comprar más dólares”
El economista advierte que con el tipo de cambio actual y la imposibilidad de acceder a los mercados de capitales a tasas razonables, el Gobierno no puede aumentar los activos externos y pagar deuda al mismo tiempo

La escasez global de fertilizantes amenaza la producción agropecuaria y el suministro alimentario mundial
El sector agrícola nacional depende de la importación de urea y amoníaco, en un contexto de menor disponibilidad internacional y fletes encarecidos, compromete la siembra de trigo y maíz en los próximos meses. Los precios aún no reaccionaron tanto como sugiere una potencial crisis de oferta



