
Las consultoras privadas ya analizan los números de la inflación durante el mes de marzo. Sin embargo, como los números de enero que se dieron a conocer el mes pasado, finalmente estuvieron por debajo de lo proyectado inicialmente, son varias las que prefieren esperan antes de arriesgar un porcentaje.
Entre las que cuentan ya con proyecciones, el Centro de Estudios Económicos Orlando J. Ferreres & Asociados estima para marzo una inflación de 2,7% mensual, lo que representa una aceleración en el avance de los precios luego de varios meses a la baja. “Durante marzo, esperamos que los aumentos en las matrículas educativas junto con algunas subas en la división de Comunicaciones impulsen el nivel de precios por encima del dato de inflación de febrero. Nuestra primera medición de marzo no fue positiva, ya que el nivel general registró una variación semanal del orden del 1,9%, lo cual es similar a meses previos en donde tuvimos registros inflacionarios por encima del 2,5% mensual”, indicó el economista de la consultora Santiago Taboada.
“Por otro lado, esperamos que los saltos que observamos en las distintas brechas del tipo de cambio en los últimos días, tarde o temprano, se terminen reflejando en la dinámica de los precios vía mayores expectativas inflacionarias. En este sentido, estimamos que algo de esta dinámica se podrá ver en las próximas semanas del mes”, agregó el especialista.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central —que reúne información de las consultoras privadas— señaló que las firmas que participan estimaron que la inflación va a subir hasta 2,9% mensual en marzo, que luego tendrá una leve reducción hasta alcanzar 2,7% mensual en junio.
Desde la consultora Ecolatina aun no cuenta con la información procesada de marzo, pero de todas formas, su proyección —sin información de relevamientos— se ubica en torno al 2,5 por ciento. La economista Julia Segoviano, de la consultora LCG, también prefiere no dar un número exacto, pero señaló que, en principio, alcanzaría entre 2 y 3%, aunque aún falta evaluar el impacto de algunas medidas como la entrega de medicamentos gratis que anunció el Gobierno. “A priori esperamos que en marzo haya una pequeña aceleración, por una cuestión estacional más que por otras causas”, explicó Segoviano.
El año pasado, el resultado de las PASO y el salto cambiario llevaron a la inflación a la zona del 4% mensual en el último cuatrimestre. En gran parte, por el impacto de la dinámica del dólar en el nivel de precios y también por “aumentos precautorios” de las empresas que preveían la posibilidad de un acuerdo de precios y salarios tras el cambio de Gobierno.
“La combinación de los incrementos precautorios en el cierre de 2019 y la vuelta al ancla tarifaria y cambiaria en los primeros 45 días de este año trajo buenos resultados en materia de precios. La inflación nacional se desaceleró a 2,3% en enero, en parte ayudada por la salida del índice de los bonos pagados en diciembre a los encargados de edificios y personal doméstico y, según el IPC GBA Ecolatina, la tendencia continuaría a la baja: el avance de los precios fue de 2,2% entre la primera quincena de febrero e igual período de enero”, señalaron a fines de febrero desde Ecolatina.
Algunas de las medidas del Gobierno que contuvieron la inflación fueron el congelamiento de las tarifas de servicios públicos hasta junio y del transporte público hasta mayo y la cotización del dólar oficial estable durante los primeros días de la gestión. También se suspendieron aumentos en prepagas y, tras negociar con laboratorios, una baja en el precio de los medicamentos.
Sin embargo, la inflación en alimentos no cede. “A contramano de lo que sucedió con el nivel general, las subas de los alimentos y bebidas durante el primer mes y medio de 2020 es superior al de los últimos meses del año pasado. Una de las principales causas de esta dinámica fue la reimposición del IVA en algunos alimentos de la canasta básica, que por su significativo peso traccionaron el índice. Asimismo, también se observó durante enero un avance en el precio de la carne, que por cuestiones asociadas al ciclo ganadero pospuso el traslado a precios del salto del tipo de cambio”, detallaron en Ecolatina.
Según la consultora, la calma cambiaria es central para moderar la suba de precios, pero advirtieron que, incluso en un escenario favorable en términos de la renegociación de la deuda, el congelamiento tarifario resulta difícil de sostener. “Eventualmente, el gobierno deberá permitir que los servicios públicos y los combustibles suban a un ritmo similar al de los costos, a fin de evitar que el peso de los subsidios económicos crezca. Además, considerando que en el año próximo se celebran las elecciones de medio término, es probable que el oficialismo quiera concentrar estos ajustes durante el segundo semestre de 2020”, indicaron. Estos elementos reflejan que la tregua inflacionaria es frágil.
En definitiva, considerando los riesgos y limitaciones del uso del ancla cambiaria y tarifaria para atacar la inflación se deberá echar mano a otras herramientas para continuar con un proceso sostenible de desaceleración. En cambio, el exceso en la utilización de alguno de los elementos disponibles será más un impedimento que un facilitador para alcanzar la estabilidad nominal en el futuro.
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