
El BCRA divulgó ayer a última hora una medida que limita la compra de Leliq por parte de los bancos. El objetivo, según explicaron en la institución, es evitar el ingreso de capital especulativo que sólo tiene como objetivo aprovechar las altas tasas de interés que se pagan en el mercado local. Indirectamente, la nueva restricción podría tener otras consecuencias: parte de la liquidez excedente que tienen los bancos tendría como destino un aumento del crédito al sector privado en vez de seguir comprando los títulos que emite el propio BCRA.
La Comunicación "A" 6.647 dispuso que los bancos no podrán comprar Leliq por más del 65% de los depósitos de sus clientes o por más del 100% del patrimonio del banco. Las entidades podrán adecuarse a la nueva norma hasta fines de abril de 2019.
"En enero -señalaron desde el Central- registramos entrada de flujos financieros del exterior que, sin intermediarse genuinamente en el sistema bancario, se destinaron a la compra de Leliq. La norma emitida por el Central acota este canal de ingreso porque genera expansión de la base monetaria sin un correlato apropiado en la demanda de pesos".

En otras palabras, el titular del BCRA, Guido Sandleris, prefiere "curarse en salud" y evitar otro episodio parecido al de las Lebac en 2018. En su momento se registró un millonario ingreso de dólares para comprar estos títulos aprovechando elevados niveles de tasa. Pero en la corrida cambiaria de abril hubo una venta masiva de estos títulos y los inversores corrieron a comprar dólares, generando una megadevaluación del peso. El dólar más que duplicó su precio en pocos meses y generó un gran salto inflacionario, además de una fuerte recesión.
De acuerdo a lo establecido, un bancos que posea $ 100 millones en depósitos podrá tener como máximo $ 65 millones invertidos en Leliq, salvo que su patrimonio exceda ese monto.
Aunque habrá que medir el impacto puntual de la medida, es probable que en los próximos meses varias entidades ya no puedan seguir comprando Leliq. Esto obligará a volcar ese dinero ya no en títulos del BCRA sino en préstamos al sector privado.
En el Gobierno observan con cierta preocupación que la baja de tasas de Leliq de las últimas semanas (ayer terminaron en un mínimo de 46,2%) aún no derivó en un abaratamiento del crédito. Y los bancos tampoco están aumentando el caudal crediticio. De hecho, en enero el volumen de préstamos cayó a un ritmo de 3,7% en términos reales.
Esa recuperación del crédito será fundamental para que la economía también se empiece a reactivar. Hasta ahora, sólo hay algunas señales tenues de que se detuvo la caída, a partir de fin de año. Pero por el momento no hay datos en la economía real que muestren una recuperación. Los primeros síntomas aparecerían recién en abril por la cosecha de soja, pero será clave que también repunte el crédito para aliviar a las PYME y también para aliviar la situación de las familias, a partir de un aumento de las líneas de créditos personales.
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