El video que revela la particular “arma secreta” a la que apeló la Selección de vóley en la victoria ante Italia por los Juegos Olímpicos

El equipo dirigido por Marcelo Mendez avanzó a las semifinales de la competencia a partir de su garra y jerarquía... Y con una pequeña ayuda

Guardar
El efecto "kiricocho" en el triunfo de la Selección de vóley ante Italia

La Selección masculina de vóley dio el golpe en los Juegos Olímpicos de Tokio: derrotó 3-2 a Italia y avanzó a las semifinales del torneo, instancia en la que enfrentará a Francia. Los dirigidos por Marcelo Méndez no sólo debieron sortear una zona compuesta casi íntegramente por candidatos a medalla (dejaron en el camino a Estados Unidos en el último duelo), sino que además ahora eliminaron a la Azzurra, otro rival de fuste.

La emoción embargó a un plantel que en la preparación, durante la Liga Mundial, padeció un brote de coronavirus que lesionó sus posibilidades de competir. Pero se repuso a todo en base a garra y a la jerarquía de sus jugadores. Y sueña con una presea.

También apeló a un “arma secreta”, ya extendida fronteras afuera de la Argentina, pero que nació en el territorio nacional, precisamente en la imaginación de Carlos Salvador Bilardo. Uno de los momentos en los que la utilizó se hizo viral, dado que se escuchó perfectamente en la transmisión de TyC Sports. Cuando la Albiceleste perdía 1-0 e Italia sacaba 9-7 en el segundo set, Alessandro Michieletto se dispuso a poner en juego el balón. Y en el momento en el que se elevó, se escuchó un estridente “¡kiricocho!” que acompañó el saque fallido, que terminó en la red.

Dicha manga terminó favoreciendo a la Selección por 25 a 23. Luego también ganó el tercero 25-22, cayó en el cuarto por 25-14 y, en el tie break, se impuso por 15 a 12 para meterse entre los cuatro mejores de la competencia, algo que no ocurría desde Sydney 2000. Ya no se volvió a escuchar el “kiricocho” con tanta fuerza, pero se mantuvo ahí, latente. Su origen resultó una incógnita: si partió del seno del plantel, o de algunos de los presentes en el estadio.

El término, usado comunmente en el deporte para inducir al error, nació en la segunda etapa de Bilardo al frente de Estudiantes de La Plata, según contó el argentino David Mosquera. Allí se enteró de que había un aficionado, apodado Kiricocho, que cada vez que se apersonaba en el club para presenciar una práctica sucedía alguna desgracia. Fue así que el técnico le dio la misión a este hincha de que fuera él quien recibiera a los equipos rivales. ¿El resultado?: Estudiantes fue campeón del Torneo Metropolitano 1982 y solo perdió un partido como local, ante Boca, cuando Kiricocho no pudo acercarse al plantel Xeneize.

El siguiente paso de Bilardo fue la selección argentina y más tarde el Sevilla de España, por lo que pronto esta especie de embrujo llegó a Europa y fue penetrando en el deporte de distintos países. Hoy, la palabra Kiricocho la usan los propios jugadores, sin importar nacionalidad, como para transmitirles a los adversarios energía negativa en el momento de una ejecución o un momento decisivo. Se globalizó.

Los italianos no son ajenos a su influjo. Incluso lo han utilizado en beneficio propio en la final de la Eurocopa de fútbol, que la Azzurra le ganó a Inglaterra. Según las imágenes publicadas la propia UEFA, Giorgio Chiellini, capitán y emblema del combinado italiano, gritó Kiricocho cuando Saka corría hacia la pelota. Fue una de las dos atajadas de Gianluigi Donnarumma para concretar la consagración.

Pues bien, la víctima esta vez fue Alessandro Michieletto. Apenas una ayuda extra para que Argentina consiga su espacio en la historia.

SEGUIR LEYENDO: