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Las dos mujeres que impulsaron el boicot contra el plan de Infantino en la FIFA: “Chantaje económico”

Laura McAllister y Lise Klaveness fueron dos de las voces que lideraron la resistencia al proyecto del presidente del ente que rige los destinos del fútbol

Gianni Infantino quedó en el ojo de la tormenta tras su propuesta de vender participaciones en el Mundial a entes privados (REUTERS/Benoit Tessier)
Gianni Infantino quedó en el ojo de la tormenta tras su propuesta de vender participaciones en el Mundial a entes privados (REUTERS/Benoit Tessier)
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La reunión de emergencia que se llevó a cabo en la UEFA tras conocer el plan de Gianni Infantino de vender participaciones en las principales competiciones de la FIFA dejó una señal política que excede la crisis inmediata que atraviesa el ente que rige los destinos del fútbol en el mundo. Las voces más duras a favor de un boicot total al organismo rector del fútbol fueron las de Laura McAllister y Lise Klaveness, dos mujeres que destacaron por su mirada en una estructura donde la representación femenina sigue siendo minoritaria.

El medio estadounidense The Athletic reconstruyó el episodio a partir de múltiples fuentes conocedoras de la llamada del jueves, donde nadie fue más contundente que el presidente de la UEFA Aleksander Ceferin, junto a las dirigentes al plantear la necesidad de medidas drásticas.

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McAllister, vicepresidenta de la UEFA y una de las dos únicas mujeres del comité ejecutivo, fue quien planteó en la reunión la exigencia de un boicot total a las competiciones de la FIFA. Klaveness, presidenta de la Federación Noruega de Fútbol, fue señalada por las fuentes del medio como otra de las dirigentes que trazó la línea de una respuesta más severa si la crisis derivaba en un cambio de liderazgo.

Las dos reúnen un perfil que combina trayectoria deportiva y peso institucional. McAllister fue internacional con Gales y Klaveness con Noruega, lo que les dio autoridad en debates vinculados no solo a la administración del juego, sino también a los principios que, según esa lectura, deberían sostenerlo.

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Laura McAllister (REUTERS/Gonzalo Fuentes)
Laura McAllister (REUTERS/Gonzalo Fuentes)

Hay una historia que marca el impacto en la visión de una de las protagonistas. McAllister integró el grupo de tres mujeres que presionó a la Asociación de Fútbol de Gales para que reconociera formalmente a la selección femenina en 1992. Después de su etapa como jugadora, se volcó a la academia y a la gobernanza.

En el caso de Klaveness, tuvo una carrera de 14 años, disputó 73 partidos con Noruega y llegó a la final de la Eurocopa de 2005. Más tarde estudió Derecho, en una trayectoria marcada, como la de McAllister, por un contexto en el que el fútbol ofrecía escasas salidas para las mujeres más allá de la cancha.

En marzo de 2022, Klaveness se convirtió en la primera mujer en presidir la federación noruega en sus 120 años de historia. Por su parte, McAllister fue la primera persona galesa en obtener un lugar en el comité ejecutivo de la UEFA (2023), entonces en la única plaza reservada para una mujer; dos años después, impulsó la ampliación de ese cupo a dos puestos y ella fue la que ocupó el nuevo asiento.

De acuerdo con las fuentes citadas por The Athletic, dentro de la UEFA y la FIFA el estilo confrontativo de Klaveness generó resistencias al comienzo. Esa percepción ayuda a explicar por qué perdió en 2023 cuando compitió por un puesto del comité ejecutivo de la UEFA no reservado para mujeres.

Klaveness cuestionó en público los problemas morales asociados a las sedes de los últimos Mundiales de Qatar 2022, Estados Unidos, México y Canadá 2026, y de cara a la Copa del Mundo que se proyecta en Arabia Saudita 2034. También reclamó una investigación sobre Israel tras el emparejamiento de Noruega en la clasificación mundialista y sostuvo que la federación noruega no podía ser indiferente a las víctimas civiles en Gaza durante el conflicto reciente.

La titular de la federación nórdica pidió en abril pasado abolir el Premio de la Paz de la FIFA que Infantino había entregado al presidente Donald Trump. McAllister, por su lado, también fijó posiciones incómodas para la dirigencia del fútbol al defender los derechos LGBTQ+ en el Mundial de Medio Oriente, reclamar más mujeres representantes en la UEFA y denunciar prácticas éticas corrosivas dentro del juego.

Lise Klaveness, presidente de la federación de fútbol de Noruega (Amanda Pedersen Giske/NTB via REUTERS)
Lise Klaveness, presidente de la federación de fútbol de Noruega (Amanda Pedersen Giske/NTB via REUTERS)

Esas intervenciones les generaron enemigos, según el informe del medio de los EEUU, pero en los últimos dos años ambas fueron vistas por sectores de la UEFA y la FIFA como referencias morales en medio de dilemas cada vez más frecuentes. Tras el anuncio del boicot de la UEFA, resultó llamativo que fueran ellas quienes encabezaran el contacto con la prensa y acusaran abiertamente a la FIFA de “chantaje económico”.

La aparición de estas dos mujeres en medio de un conflicto que estalló tras la Copa del Mundo se da en un ámbito en donde las mujeres todavía luchan por ser parte de espacios en la toma de decisiones. La brecha no se limita a la FIFA y la UEFA. Aunque el 83 % de las asociaciones de fútbol cuenta hoy con al menos una mujer en su comité ejecutivo (era de un 64 % registrado en 2019), sólo 10 de las 211 federaciones miembro de la FIFA están presididas por mujeres. La propia evolución del consejo de la FIFA muestra lo reciente del cambio. La organización no eligió a una mujer para ese órgano hasta 2013, cuando Lydia Nsekera, de Burundi, rompió 109 años de exclusión.

Esa distancia entre presencia y poder también quedó expuesta en un episodio relatado por The Athletic en su reporte. Hace seis meses, durante una cena en el congreso de la UEFA en Bruselas, Infantino le preguntó a McAllister qué diría al día siguiente en el escenario si tuviera la oportunidad y ella respondió que la escasez de mujeres en puestos relevantes del fútbol era un buen punto de partida. Al día siguiente, ante un auditorio mayoritariamente masculino, el presidente de la FIFA retomó esa idea y dijo: “Por supuesto, necesitamos más mujeres en posiciones importantes en el fútbol”.

Hay que recordar que el periódico británico The Times fue el que difundió el proyecto en un principio al revelar que Infantino habría elevado su remuneración actual como presidente de la FIFA de forma impactante. De acuerdo con la información oficial de la FIFA, el salario bruto actual es de USD 4,8 millones al año: USD 2,6 millones en sueldo y USD 2,2 millones en bonificaciones. Según reveló el medio citado, si el acuerdo del FFE se concretaba, el dirigente suizo habría pasado a desempeñar una función comparable a la de un gerente general y sus ingresos habrían escalado hasta unos USD 64 millones.

La propuesta necesitaba de 106 votos afirmativos entre las 211 federaciones miembro, además del respaldo del Consejo de la FIFA, según The Independent. Pero la oposición conjunta de la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol dejó al presidente de la entidad sin margen político para avanzar y la reserva que mostró la Conmebol terminó de precipitar la caída de un Infantino que está en la mira del mundo del fútbol.

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