El tenista argentino que volvió del retiro y a los 30 años cumplirá el sueño de debutar en un Grand Slam con una pareja de lujo

En los primeros meses de 2023, Mariano Kestelboim había abandonado el circuito profesional tras perder la motivación. En aquel momento intercambió mensajes con Francisco Cerúndolo, quien lo animó a jugar dobles en Roland Garros alguna vez. Kestelboim reconstruyó su carrera en esa modalidad y cumplirá el sueño de competir en París junto al mejor tenista argentino

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Mariano Kestelboim le escribió a Francisco Cerúndolo hace tres años y ahora jugarán juntos en Francia (Crédito: Prensa AAT)
Mariano Kestelboim le escribió a Francisco Cerúndolo hace tres años y ahora jugarán juntos en Francia (Crédito: Prensa AAT)

A veces los sueños tardan más de lo esperado. Mariano Kestelboim lo comprobó después de atravesar una etapa en la que llegó a cuestionarse su continuidad en el tenis profesional. El tenista sufrió lesiones, problemas de salud y una pérdida progresiva de la motivación. Sin embargo, cuando la llama parecía apagarse, encontró una nueva oportunidad en el dobles y pudo reconstruir su carrera desde un nuevo lugar.

Hoy, a los 30 años, Kestelboim cumplirá un sueño: disputar por primera vez un torneo de Grand Slam. Lo hará en Roland Garros y nada menos que junto a Francisco Cerúndolo, el mejor tenista argentino de los últimos años.

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“En algún lugar yo sabía que no había dado todo. Jugar acá era algo que me rondaba la cabeza desde 2023. Si no salía, al menos me iba a quedar con una enseñanza y con la tranquilidad de haberlo dado todo”, cuenta en charla con Infobae desde París, en la antesala del debut de este martes ante el indio Yuki Bhambri y el neozelandés Michael Venus.

El presente parece lejano de aquel momento en el que decidió frenar. A fines de 2022, Kestelboim orillaba los 27 años y rondaba el puesto 800 del ranking de singles de la ATP. Fue entonces que, según cuenta, dejó de ver un horizonte claro en su carrera y la competencia se transformó en una carga para él.

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No era una señal más para alguien que en algún momento disfrutaba tanto del tenis que hasta pisando la adolescencia lo eligió por encima del fútbol. Kestelboim, formado en el club Náutico Hacoaj, había llegado a jugar brevemente en las infantiles de Boca tras una experiencia en fútbol 5 del club Parque.

En esos primeros meses de 2023, Kestelboim optó por alejarse parcialmente del alto rendimiento. Sin embargo, siguió vinculado al tenis, especialmente a través de los Interclubes europeos. “Hoy veo esa etapa lejana, como si fuera otra vida”, reconoce.

En abril de ese año, y en plena etapa de incertidumbre personal, Kestelboim decidió escribirle a Francisco Cerúndolo, a quien conoce desde chico por su relación con la academia de Alejandro Toto Cerúndolo, padre de Fran. La propuesta era tan simple como ambiciosa.

“Le dije: ‘Si llego al Top 100 en dobles algún día, ¿jugarías conmigo?’”, rememora. Cerúndolo le dio su palabra.

Durante ese período en que la competencia había quedado en un segundo plano, Kestelboim mantuvo el contacto con referentes del tenis argentino. De hecho, algunos de ellos terminaron siendo fundamentales para que volviera a creer. “Me acuerdo de que Zebolla (Horacio Zeballos) me llamaba para que le hiciera de sparring. Me divertía entrenar, estar en ritmo y sentirme bien físicamente. También estuve con Machi (Máximo González) y Molto (Andrés Molteni)”, cuenta.

Aquellos ensayos con jugadores que reconvirtieron sus carreras en el dobles despertaron en Kestelboim el deseo de competir nuevamente. “Después coincidió con que había varios torneos en Argentina. Recuerdo que pensé: ‘Me gustaría jugarlos’. Y empecé a replantearme algunas cosas. Nunca le había prestado atención al dobles. Recién ahí empecé a considerarlo seriamente”, evoca.

Mariano Kestelboim jugando un ATP Challenger en la Argentina (Crédito: Prensa AAT)
Mariano Kestelboim jugando un ATP Challenger en la Argentina (Crédito: Prensa AAT)

En ese proceso apareció una figura clave: Gastón Etlis. El mismo entrenador que años atrás había acompañado la transformación de Guido Andreozzi en uno de los mejores doblistas del mundo. “Algunos colegas me dijeron que el Pulpo podía ser una buena opción. Hablé con él y empezamos a entrenar en enero de 2024. Desde el primer día fui muy claro: mi objetivo era jugar un Grand Slam y estaba dispuesto a ir a fondo para lograrlo”, explica Kestelboim.

Semanas después, y pese a que el foco ya estaba puesto en el dobles, Kestelboim logró un título en singles: en febrero conquistó el M15 de Villa María, su primer título profesional desde 2018.

En el camino surgieron distintos contratiempos. A mitad de año, justo cuando atravesaba un buen momento y había vuelto a creer, Kestelboim contrajo dengue y sufrió una lesión en la espalda. Tras varias semanas alejado del circuito, el regreso fue cuesta arriba: las molestias físicas persistían, los resultados no acompañaban y el tenista comenzó a transitar un constante sube y baja emocional que, según reconoce hoy, fueron señales de que algo no andaba bien.

A fines de 2024, Kestelboim tomó una decisión: “No quería jugar más singles. Ya no lo disfrutaba. Pero me quedó la espina de lograr algo más en el tenis. Y me enfoqué en el dobles”.

En enero de 2025, junto a Gonzalo Villanueva, Mariano conquistó su primer ATP Challenger en la modalidad de duplas en el club Náutico Hacoaj, el mismo lugar donde había comenzado a jugar al tenis. A partir de allí encadenó una progresión sostenida: sumó otros nueve títulos, ingresó al Top 100 y se convirtió en uno de los doblistas argentinos más destacados del circuito. “Cuando vi que estaba 99, se me puso la piel de gallina”, resalta.

Tres años después, aquella promesa se convirtió en realidad: Cerúndolo y Kestelboim compartirán cuadro en Roland Garros.

Mariano Kestelboim junto a Francisco Cerúndolo
Mariano Kestelboim junto a Francisco Cerúndolo

En las horas previas al debut, París es una caja de sorpresas para Mariano. Desde descubrir los espacios reservados para los jugadores hasta convivir con las máximas figuras del circuito: todo es una novedad para él.

“Llegué al vestuario, me fui a bañar y en el locker de al lado estaba Novak Djokovic. En su casillero figuraba el número 24. Fue algo insólito. Nunca me lo hubiera imaginado”, cuenta entre sonrisas.

Después de haber atravesado momentos de incertidumbre y de haber estado cerca de abandonar definitivamente el circuito, Kestelboim disfruta cada paso con una perspectiva diferente. Y ya no se obsesiona con objetivos numéricos. “Hoy estoy cerca del puesto 100 y quizás la semana que viene pueda estar en el 80. El margen es muy chico y todo puede modificarse rápidamente”, reflexiona.

Por eso, más allá de lo que ocurra en París, siente que ya consiguió algo importante: demostrar que todavía tenía una historia por escribir dentro del tenis profesional. Y que, a veces, las segundas oportunidades pueden abrir puertas más grandes.

Mariano Kestelboim cumplirá un sueño en Roland Garros (Crédito: Prensa AAT)
Mariano Kestelboim cumplirá un sueño en Roland Garros (Crédito: Prensa AAT)

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