
Sir Bradley Wiggins es una auténtica leyenda del ciclismo. Su cadena de logros arrancó en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 con una medalla de bronce y cosechó siete preseas más, entre ellas cinco doradas de manera individual y por equipos hasta Río 2016. Es el tercer atleta olímpico británico más condecorado de la historia y es el primero de su nacionalidad en haber ganado uno de los títulos más importantes de su deporte, ya que se alzó con el Tour de Francia 2012. Cuatro años después, comunicó su retiro de la disciplina y, luego de que se hayan acabado las mieles del éxito, desarrolló una espiral descendente hasta su dramática actualidad, en la cual está en quiebra y afectado por una deuda millonaria.
La empresa del ex corredor de 44 años, Wiggins Rights Limited, encargada de explotar el nombre y los derechos de imagen suyos, entró en liquidación voluntaria en 2020. La deuda inicial ascendía a un monto de 979.953,53 libras (más de 1.020.000 dólares), pero la especialista en insolvencia y administradora de la firma de contabilidad MHA Macintyre Hudson, Georgina Eason, manifestó que los saldos a pagar son mucho mayores.
“Durante el período del informe anterior, recibí respuesta de terceros en relación con el acceso a los libros y registros de la empresa y he llevado a cabo entrevistas con personal clave. Como resultado de estas investigaciones, he podido sustanciar el aumento de la reclamación dentro del procedimiento de quiebra del Director [Wiggins] (aumentado a la suma de £1.976.157,73)”, manifestó Eason en declaraciones divulgadas por el sitio especializado Ciclismo al día. Si ese monto se pasa a dólares, la cifra escala a más de USD 2.050.000.
En noviembre pasado, los liquidadores confirmaron que aún no habían recibido el dinero de la deuda inicial reclamada a Wiggins, quien fue declarado en quiebra el 3 de junio de 2024 por un Tribunal del Condado de Lancaster, según publicó The Times. Esto obligó a la designación de fideicomisarios para confiscar y disponer de los activos restantes del deportista.

Alan Sellers, abogado de Bradley Wiggins, brindó un dramático testimonio sobre cómo vive su cliente en una charla con el periodista David Jones en el diario inglés Daily Mail: “Está durmiendo en el sofá de su casa. Se queda en casa de amigos y familiares. No sé dónde se quedó anoche, no sé dónde se quedará esta noche ni mañana por la noche. No tiene dirección”. “Lo ha perdido absolutamente todo. Su casa familiar, su casa en Mallorca, sus ahorros e inversiones. No tiene ni un céntimo. Es una situación muy triste”, añadió.
La estupefacción de Jones frente a lo que oía motivó una nueva expresión del letrado: “No me sorprende que estés asombrado. Es un completo desastre”. En esa nota periodística, el reportero hizo hincapié en que Wiggins era dueño de una fortuna que ascendía a 13 millones de libras (USD 13.500.000) en 2017: “¿Cómo es posible que su situación financiera se haya desmoronado de forma tan catastrófica?”.
Su crítica situación lo ha llevado a ser alojado por su ex esposa, Cath, con quien se divorció a mitad de 2020 después de 16 años de matrimonio. “Es una situación desesperada, realmente trágica, por eso lo he alojado un tiempo. No voy a dar nombres. Pero la gente se aprovechó. Y Bradley era muy generoso. Nunca le interesó tanto el dinero”, sentenció la mujer a mitad de 2024.
Justamente, Wiggins había tocado este tema en The Forward Podcast with Lance Armstrong: “Una de las cosas que lamento es no haber prestado atención a mis asuntos financieros cuando estaba compitiendo. Les pasa a los deportistas, ya sabes: ganas mucho dinero y, si no lo tienes bajo control, la gente se aprovecha”.
El Daily Mail precisó que se expone a la pérdida de sus medallas olímpicas y su trofeo personalizado del Tour de Francia, entre otros bienes de valor. El conjunto de sus cinco preseas doradas podrían alcanzar un valor de hasta 250.000 libras (USD 260.000) en la mirada de un tasador de recuerdos deportivos. El síndico, Kevin Murphy, deberá decidir si se deben vender.
Alan Sellers se refirió a esta situación en diálogo con Cycling Weekly: “En última instancia, la deuda de Wiggins Rights formará parte de la quiebra que está llevando a cabo el administrador, y cualquier activo o de otro tipo se compensará con cualquier deuda. En última instancia, será el síndico quien decida lo que se debe y lo que no”. “Tras su quiebra este año, Bradley está reconstruyendo su vida, en general y financieramente”, lanzó. Ya había enfrentado un pedido de esta índole en 2020, pero llegó a un acuerdo y se desestimó la petición.
Además, el propio Bradley Wiggins salió a hablar con el último medio citado y aseguró que sus problemas financieros “habían continuado durante algunos años sin un final aparente a la vista” y agregó: “Es un asunto histórico que involucra negligencia profesional de (otros) que han dejado un montón de cosas con mi nombre al frente para que las resuelva”.
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