“Soy injusto claramente. Es la realidad. Los entrenadores cometemos injusticias, Luciano merece muchísimos más minutos de los que tiene, pero también tengo que pensar y planificar de acuerdo a los partidos, al equipo y a lo que necesitamos. Entiendo que es difícil entenderlo para el jugador, pero a veces no es la cantidad, es la calidad de los minutos”.
Javier Mascherano utilizó a Luciano Gondou mayormente como relevo a lo largo del Preolímpico de Venezuela. Su N° 9 titular fue Santiago Castro; por eso sus palabras casi ofreciéndole disculpas al rubio atacante luego del 5-0 a Chile. Sin embargo, el ariete de Argentinos Juniors resultó vital , al punto de convertirse en el héroe de la Albiceleste, quedándose con el rol estelar por el que peleó: de cabeza, tras un centro excelso de Valentín Barco, anotó el gol del triunfo para Argentina ante Brasil, que le otorgó al conjunto nacional uno de los dos pasajes a París 2024. Bonus track: su grito dejó afuera de la competencia al clásico rival y campeón defensor.
El delantero ex Sarmiento, de 22 años, había convertido ante Paraguay, Perú y los trasandinos. También le habían cometido un penal frente a Paraguay. El único lunar de su certamen había sido el mano a mano que falló contra Venezuela, tras pase de Redondo, que pudo haberle quitado dramatismo al camino de la Albiceleste en el Preolímpico. Pero su nombre quedó grabado en la clasificación gracias a su conquista, a los 77 minutos de acción.
La historia de Gondou es de resiliencia. De no rendirse nunca. Su carrera se cimentó en el conjunto de Junín, donde salió campeón en Reserva y empezó a mostrar sus movimientos como 9 de gran físico con virtudes para tirarse atrás -supo ser volante y enganche antes de definirse como punta-. Lo compró Argentinos Juniors en 3.5 millones de dólares por el 80% de la ficha.
Pero antes pasó por la cantera de River, donde fue compañero de pensión (y habitación) de Lucas Beltrán, pero no logró asentarse. Y aprendió de aquel mal trago. Nacido en Rufino, Santa Fe, surgió de Jorge Newbery, el mismo club del que brotaron Amadeo Carrizo y Bernabé Ferreyra, dos leyendas con la Banda. Fue en 2017 cuando quedó en la cantera de Sarmiento.
En su paso por Núñez decía que sus referentes eran “Pratto, que hace un trabajo físico descomunal en favor del equipo y desgastante para el rival. Además sale a pivotear y hace goles, igual que Borré. Es el juego que me gusta a mí. También Luis Suárez, que es un goleador terrible, el Kun Agüero y Firmino”.
Allí no se le dio. Regresó a Sarmiento y no bajó los brazos. En el Bicho se tomó una pequeña revancha en el inicio de la Copa de la Liga, al anotarle dos goles a la Banda. Y ahora probó su valía con la camiseta de Argentina. “Estoy con una felicidad enorme, era el escenario ideal para ganar y clasificar, estoy contento por el grupo”, dijo tras el partido, en diálogo con TyC Sports.
Sobre su aprovechamiento integral de los minutos, sentenció: “Había que sumar desde donde estuviera, ya era un sueño estar acá, estamos subidos en el barco de Mascherano”. Y confesó que palpitaba su rol en la historia: “En mi interior sabía que una me iba a quedar, por suerte fue esa. Lo lindo es estar acá, vestir esos colores”. Ahora podrá pasear su capa de héroe por París.
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