
En las últimas horas, una noticia generó tristeza en el ambiente del deporte argentino. El golfista cordobés Eduardo Romero murió a los 67 años tras padecer una grave enfermedad. La Municipalidad de Villa Allende, la localidad en Córdoba donde nació su pasión por el golf y el lugar donde había sido elegido por los vecinos para ser intendente, comunicó su adiós.
La historia marca que se hizo mundialmente conocido como el Gato, el apodo que surgió de su propia autoría. “Él decía lo mismo en los torneos: el primer día estaba atrás, el segundo día acechaba, el tercero me ponía al lado y al cuarto saltaba encima. ‘Eso es típico de un gato”, me dijo’”, confesó el periodista Gustavo Tobi, autor de una autobiografía de Romero que se publicó en 2014. “Ahí viene el gato, el gato”, decía en voz alta y me quedó nomás. Hoy en todas partes del mundo me conocen por ese apodo”, fue la forma más directa que utilizó el cordobés para descifrar uno de sus secretos más populares.
Como parte de una declaración de lo que fue su vida, el texto que fue autorizado por el cordobés también reza una frase que marcó el significado que tuvo el golf en su vida. “Podían avergonzarlo las alpargatas rotas con las que iba a la escuela, pero nunca agachó la cabeza más que para mirar la pelota antes de un tiro perfecto”.
Romero nació en una familia muy humilde que estuvo marcada por haber vivido en las cercanías del Córdoba Golf Club de Villa Allende. En ese lugar fue donde su padre Alejo se convirtió en un extraordinario profesor de la actividad y que también fue caddie. De esa manera fue como Eduardo se enamoró de la disciplina, tanto que desde muy chico, con los palos prestados de algún socio del club, o con cualquier madera posible, le pegaba a los corchos para comprender la distancia y el vuelo necesario.

Recién se hizo profesional del golf en 1982, con casi 30 años, y uno después de casarse con su esposa Adriana García con la que tuvieron a su única hija, Dolores. A fines de esa misma década, en el 89, tuvo su explosión como jugador al ganar el famoso Abierto de la República, lo que le abrió el camino en el Tour Europeo, escenario donde se consagró en ocho ocasiones y jugó casi 400 torneos, lo que le valió llegar a posicionarse entre los 20 mejores de ese circuito y acumular una ganancia de más de siete millones de euros en su carrera.
Ganador de 11 Olimpias de Plata en su deporte, fue elegido como el mejor deportista del país y se llevó el de oro en 1989, una temporada que fue troncal para el desarrollo de su carrera profesional. Pero fue después de cumplir 50 años cuando logró los títulos más resonantes de su carrera deportiva. En el circuito Senior alcanzó a ganar el Tradition, en 2006, y el US Open (2008). A diferencia de lo que ocurrió en su incursión por el Viejo Continente, el Gato no tuvo la misma suerte en el PGA Tour, en donde no alcanzó a lograr grandes resultados.
“Comprendí la caballerosidad, el don de gente, el respeto por el otro, el valor de la palabra, de la honestidad. Para mí, el golf es también una filosofía de vida”, fue otra de las frases de su autoría que aparecen en su autobiografía. En esas páginas hace hincapié de los valores que le inculcó su madre, Doña Delia Nieva.
Después de 43 triunfos en Argentina, más de 10 en Sudamérica y otros tantos en Europa y los Estados Unidos, el Gato decidió dejar el deporte para dedicarse a la función pública. Así fue como fue elegido en 2015 intendente en Villa Allende por el Pro, puesto que revalidó en 2019 por un nuevo período de cuatro años que, lamentablemente, no podrá completar.

En diciembre, Romero fue internado en un sanatorio privado de Córdoba capital luego de sufrir una descompensación y padecer problemas estomacales. Hace algunas semanas, el político contó públicamente su delicado estado de salud, lo que lo llevó a tomarse licencia como jefe comunal de la localidad cordobesa. “No les voy a negar que eso me preocupa y desgasta, pero también quiero decirles que este desafío me fortalece”, había expresado en una carta que compartió en sus redes sociales.
Más allá de los campeonatos ganados, las definiciones en el green en Argentina, Europa o los Estados Unidos, la vida deportiva del Gato quedó marcada como la de uno de los más destacados en su disciplina. Se sentó a la mesa de nombres como los de Roberto De Vicenzo, Ángel Cabrera o Vicente Fernández, Romero siempre se rigió en su vida con una frase que le dijo su padre en alguna ocasión cuando ambos compartían el tiempo juntos caminando por el club en Villa Allende. “Quien hace trampa en el golf, hace trampa en la vida”.
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