Así como en las familias más tradicionales de padre abogado salía hijo abogado, en el mundo barrabrava cada vez más se va viendo esa tendencia a generar una dinastía. Infobae contó en su momento los casos de Chacarita y Chicago, entre los más notables, y ahora se suma otro que dará que hablar: la herencia Camillieri en la barra brava de Gimnasia y Esgrima de La Plata. Porque después de tres días de investigación, la Justicia dio con el presunto autor del incendio a uno de los ingresos del estadio de Estudiantes. Y es nada menos que Rodrigo Camilleri, el hijo del Volador, el hombre que manda en la barra del Lobo hace dos décadas. Cómo si fuera poco, cuando la Policía fue a allanar anoche el domicilio de la familia para detener al vástago, se encontró con que éste no estaba (según los investigadores habría partido hacia Mar del Plata) pero en el proceso, le encontraron al padre una escopeta calibre 12 y una pistola nueve milímetros más 41 municiones por lo que terminó detenido por tenencia ilegal de armas de fuego. Lo que se dice, una familia muy normal.

El caso había comenzado el miércoles pasado cuando se produjo el ataque intencional para prender fuego la fachada del nuevo estadio Pincha. Tal como se ve en los videos a los que accedió Infobae, alrededor de las cuatro de la mañana, un joven que la Justicia identificó como Rodrigo Camilleri, llega al lugar, rocía con alcohol o nafta la zona y después lo enciende provocándose la llamarada de inmediato. Estudiantes hizo la denuncia de inmediato y aportó las cámaras de seguridad. Pero hubo un hecho clave que allanó la búsqueda del culpable: el propio Rodrigo Camilleri, quizá acostumbrado a la impunidad con la que se mueve el padre, subió a una red social el video festejando el hecho. Cuando entendió que eso lo ponía en el foco de la cuestión, intentó ensayar una explicación también por sus redes diciendo que le había llegado por un grupo de hinchas de fútbol. Pero ya la Policía había empezado a cotejar su fisonomía con la que aparecía en los videos de seguridad y la semejanza era notable. Por lo que se pidió al allanamiento y la aprehensión. Sabiendo seguramente lo que se venía alguien de su entorno le habría sugerido unas vacaciones en la Costa, por lo que cuando ayer la Policía fue a buscarlo no lo encontró. Sí estaba su padre, Christian, quién terminó detenido.

Este no es un personaje más en el mundo de La Plata sino por el contrario alguien con muchos contactos y poder en todos los gobiernos que han pasado por la ciudad y también con relaciones umbilicales con varios sindicatos, entre ellos la Uocra sector Pata Medina.
Apodado el Volador y funcionario municipal de rango cinco ingresó al poder en tiempos en los que el intendente de la ciudad era Julio Alak, y el presidente del club, Juan José Muñoz, que impulsó una estructura de choque para hacer cumplir sus deseos. Desde esa base política, el barra, que se había hecho conocido a fines de la década del 90 por provocar incidentes en un clásico frente a Estudiantes, amplió su área de influencia y para la nueva década ya manejaba planes sociales, que le permitieron formar un ejército a su lado en los barrios El Churrasco, Ringuelet, Arroyo El Gato y La Favela, todos en la periferia de la capital bonaerense. De ahí a convertirse en puntero para lo que guste mandar, hubo un paso: todos los que querían influir en esas populares barriadas, ya sea haciendo negocios legales o ilegales o campañas políticas, debían recurrir a él.

Con ese espaldarazo, Camilleri creció como un poder paralelo en la ciudad. Tenía gente que le respondía en el gremio municipal, en el gremio de los taxistas donde lideró una marcha multitudinaria que terminó en escándalo en 2009, hizo presencia tanto en el Mercado de Abasto de La Plata como en el Mercado Central, en este caso junto a la barra de Estudiantes, donde las versiones indicaban que los comerciantes para trabajar tranquilos siempre debieron tener a los barras contentos, con lo que eso implica en contante y sonante, y fue uno de los fundadores de la ONG Hinchadas Unidas Argentinas, aquel engendro barrabrava que tuvo apoyo gubernamental.
Y el 7 de julio de 2015 se consagró como el primer jefe barra brava en jugar con el equipo de Primera División del club. Así como lo lee. Aquella tarde el Gimnasia y Esgrima de La Plata que dirigía Pedro Troglio jugó un encuentro a beneficio que incluyó en el equipo rival a estrellas de la talla de Guillermo Barros Schelotto y Francescoli, y en el segundo tiempo, en la delantera y con la camiseta 22 apareció el Volador Camilleri tirando paredes con los futbolistas profesionales. Un escándalo que ponía blanco sobre negro su verdadero poder en el club.
Desde ahí, su poder fue siempre ascendente. Tuvo una pelea personal con el anterior jefe del Aprevide, Juan Manuel Lugones, quién lo incluyó en el derecho de admisión, del que terminó zafando un tiempo después. En los últimos tiempos fue detenido dos veces, y siempre salió de inmediato en libertad. Veremos qué ocurre en esta oportunidad. Igual, debe estar tranquilo: la herencia familiar en la barra parece estar asegurada.
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