El mundo al límite: geopolítica, poder y el inicio de una era incierta

El arranque de 2026 encuentra al mundo en un escenario de máxima incertidumbre, marcado por el regreso de Donald Trump al poder, conflictos abiertos, tensiones comerciales, tecnologías con un crecimientos rápidos y un orden internacional cada vez más frágil

Guardar
Al revisar tantas especulaciones del
Al revisar tantas especulaciones del fin del siglo XX, puede decirse que, entre los que no cumplieron su objetivo,el transporte, la polución, las dificultades del reciclaje y el incremento del tiempo para desplazarse en grandes urbes indicarían que todavía estamos lejos de esas promesas de urbes supermodernas y digitalizada (Foto: Archivo DEF)

En pocas semanas, el mundo se volvió más pequeño y más peligroso. Conflictos que parecían contenidos, decisiones políticas impensadas y una tecnología que avanza más rápido que las reglas para controlarla configuran un comienzo de 2026 marcado por la fragilidad del orden internacional y la sensación de que cualquier movimiento puede alterar el tablero global.

El primer cuarto del siglo XXI: promesas cumplidas y deudas pendientes

Arrancamos un año, sin dudas, especial, que en pocas semanas generó un terremoto geopolítico de imprevisibles consecuencias. Curiosamente, para quien no lo haya notado, se cumple el primer cuarto del presente siglo, ese que llegó con la impronta de la ilusión de un cambio global en medio de fuegos de artificio y anuncios espectaculares del mundo por venir, y que cumplió algunas de sus expectativas mientras que otras quedaron en el “baúl de los trastos rotos”, a la espera de una mejor oportunidad.

Al revisar tantas especulaciones del fin del siglo XX, puede decirse que, entre los que no cumplieron su objetivo, se encuentra el teletrabajo universal, ya que lento pero sin pausa, empieza el regreso a la interacción y a los beneficios del cara a cara en el lugar de trabajo. El mismo camino siguen la rápida puesta en marcha de las ciudades inteligentes y las viviendas automatizadas del futuro. Por el contrario, el transporte, la polución, las dificultades del reciclaje y el incremento del tiempo para desplazarse en grandes urbes indicarían que todavía estamos lejos de esas promesas de urbes supermodernas y digitalizadas. Por último, y no menos importante, pese a los extraordinarios avances tecnológicos en medicina y biotecnología, muchas enfermedades se mantienen prevalentes; nuevos y más complejos virus aparecen; y el inadmisible acceso desigual a la salud deja aún en el debe una cuestión que se anunciaba como casi resuelta y que, además, aseguraba la pronta individualización total del tratamiento médico.

Mejor suerte han tenido las infinitas y siempre crecientes aplicaciones de la revolución digital y el alcance de la era de la información. También, aunque con reparos y polémicas, la conciencia ambiental y la sostenibilidad han promovido cambios sustanciales, de la mano de una masa de jóvenes que tomaron la misión como propias y provocaron modificaciones, obligando a nuevas políticas y a estilos de vida más saludables, impensables hace medio siglo.

Los conflictos no son pocos
Los conflictos no son pocos y se acumulan. No podemos dejar de mencionar en este contexto los roces del gobierno de Trump con Dinamarca y sus aliados europeos en la disputa por el control de Groenlandia (Foto: Archivo DEF)

Mundo en conflicto: los enfrentamientos geopolíticos que siguen poniendo en jaque el tablero global

Así llegamos hasta aquí, luego de un 2025 tumultuoso, donde es posible que el regreso al poder de Donald Trump a la presidencia de EE. UU. haya sido el revulsivo más importante y novedoso, con gigantescas transformaciones en la matriz geopolítica de su país –y por ende, del mundo entero– que sorprendieron por su alcance e impacto, y que modificaron las políticas seguidas por los trece presidentes que se sucedieron desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy: el cambio de la hegemonía benevolente en favor de la estabilidad mundial –sin medir costos económicos ni diplomáticos ni militares– por un nuevo eje moral que prioriza defender el propio interés a toda costa y que considera improcedente y hostil cualquier desviación de ese camino.

En ese contexto, el mundo se mantuvo en vilo por el enfrentamiento entre Israel e Irán, con precarias treguas en la guerra en Gaza, siempre a punto de escalar a un conflicto más grande y soportando, además, una ola antisemita a nivel global, promovida por centros intelectuales, muchos de ellos identificados con el progresismo. También, Ucrania y Rusia mantienen una guerra despiadada, cuyo estancamiento y duración no estaban en los planes de nadie. Aquí, EE. UU. también juega un rol fundamental en la búsqueda de una paz, donde no solo está en juego el fin del conflicto, sino los intereses comerciales, el manejo de la energía y las relaciones con un sector del mundo que históricamente ha complicado los intereses americanos, más aún hoy con la pérdida gradual del poder y con las influencias de Europa y su política exterior.

Estas primeras semanas de 2026 han sido seguramente las más complejas e intensas de lo que va del siglo XXI. Cómo ya dijimos, se promueven cambios estructurales en América Latina y en el mundo entero. En una operación cuyo antecedente debe buscarse en las acciones de 1989 en Panamá, durante el gobierno de Geoge Bush (padre), para detener al general Manuel Noriega, tropas de élite estadounidenses “extrajeron” –según la propia definición del gobierno americano– al presidente Nicolás Maduro de Venezuela bajo la acusación de narcotraficante, y lo trasladaron a Nuevo York para ponerlo a disposición de la justicia de EE. UU. Con esta acción quirúrgica, cumplieron con varios objetivos, entre ellos, recuperar a la industria del petróleo venezolano de su ocaso, cerrarle las puertas a Rusia, China e Irán que, por diferentes razones, ingresaron a América Latina a través del régimen chavista; y, como complemento colateral, un doble efecto: advertirle a Colombia sobre su destino posible y dejar exhausto a Cuba sin los únicos recursos de peso con que contaba, que provenían de los petrodólares venezolanos.

En las primeras semanas del
En las primeras semanas del 2026 tropas de élite estadounidenses “extrajeron” –según la propia definición del gobierno americano– al presidente Nicolás Maduro de Venezuela bajo la acusación de narcotraficante, y lo trasladaron a Nuevo York para ponerlo a disposición de la justicia de EE. UU. (Foto: Archivo DEF)

Esos giros, fuera de cualquier plan racional esperable, tienen un capítulo estelar anterior que puso al mundo patas para arriba: la política de aplicación de aranceles de EE. UU., que arrancan con un 25% para los países amigos, hasta llegar a su enemigo central, China, con tasas de 100% al principio, que se redujeron al 47% tras el acuerdo a fines del año pasado. Una herramienta inesperada en ese cambio de política global incluyó retirar la participación de EE. UU. en cientos de organizaciones de todo tipo y dejar de subvencionar con miles de millones de dólares a una “burocracia sin sentido”.

Los conflictos no son pocos y se acumulan. No podemos dejar de mencionar en este contexto los roces del gobierno de Trump con Dinamarca y sus aliados europeos en la disputa por el control de Groenlandia. Pero tal vez el problema iraní sea uno de los temas más sensibles del momento.

Irán, motor de conflicto en toda su región, es un nuevo (¿viejo?) epicentro de tensión geográfica grave, no solo en sus espacios fronterizos, sino ante la posibilidad de una implosión de su poder central. Acá hablamos mucho más que de política; hablamos de fanatismo, religión, identidades, factores étnicos y criminales que, con actores estatales debilitados, pueden generar una inestabilidad sin precedentes. Sumado a ello está la condición de “potencial actor nuclear”, es decir, país considerado con posibilidades ciertas de concretar el arma nuclear. Lo cierto es que en un futuro más que cercano, tantos cruces, represión y falta de libertades buscan poder encontrar la pared débil para filtrarse. La pregunta es qué vendrá luego. No solo para Irán, sino para aliados y enemigos, porque, en esta fragilidad total, no existen los neutrales. Respuesta compleja, casi de astrología. ¿Lejos, en la aldea global? Ya nada es “lejos”, y todo está a la vuelta de la esquina.

Para que esas oportunidades sean
Para que esas oportunidades sean aprovechadas, deberán dar la talla las organizaciones de la gobernanza mundial, empezando por las Naciones Unidas y sin excluir a ninguna de ellas (Foto: Archivo DEF)

El avance de la tecnología como catalizador de grandes movimientos

Justamente, todo este escueto panorama con mínimo optimismo sobre lo que nos espera en el futuro cercano puede derrumbarse completamente esta misma noche y antes que estas líneas lleguen a la imprenta. Hemos intentado delinear un “estado de cosas” en la política internacional. Tan solo eso, que de por sí es más frágil que el cristal. A este estado de situación, debemos sumar, a toda velocidad y sin pausa alguna, el avance de la tecnología, que incluye la duplicación del conocimiento global en pocos meses, la automatización de los procesos industriales y la permanente amenaza que representa la evolución sin control de la inteligencia artificial. El mundo entero se pregunta hacia dónde se dirigirán las grandes transformaciones socioeconómicas; cuáles serán los sectores o países excluidos de los beneficios por venir, y qué costo deberá afrontar la comunidad internacional para sostener a millones de subempleados o marginados.

La estabilidad geopolítica y social se pondrán en juego en próximas decisiones, que no podrán esperar, en esta sociedad global con variantes complejas donde la humanidad tiene retos y también oportunidades. No es inapropiado asegurar, una vez más, que para que esas oportunidades sean aprovechadas, deberán dar la talla las organizaciones de la gobernanza mundial, empezando por las Naciones Unidas y sin excluir a ninguna de ellas. Creemos que hay sobradas muestras de pérdida de poder en las decisiones globales, de ineficacia en la ejecución de sus políticas y de una constante desvalorización en detrimento de otros actores globales.

Ucrania y Rusia mantienen una
Ucrania y Rusia mantienen una guerra despiadada, cuyo estancamiento y duración no estaban en los planes de nadie.Foto AFP Interior V:En las primeras semanas del 2026 tropas de élite estadounidenses “extrajeron” –según la propia definición del gobierno americano– al presidente Nicolás Maduro de Venezuela bajo la acusación de narcotraficante, y lo trasladaron a Nuevo York para ponerlo a disposición de la justicia de EE. UU. (Foto: Archivo DEF)

No hace falta exagerar para asegurar que este entramado es de tal complejidad que puede generar un desastre mundial con el solo movimiento de unas pocas piezas del tablero, incluso, algunas que no están aquí enumeradas. Menuda dificultad para aquellos dedicados a la prospectiva, ciencia que estudia y anticipa los futuros posibles y que debe ayudarnos a prepararnos para enfrentar las oportunidades y los desafíos que nos esperan. Su tarea se complejiza de una manera casi fatal, obligando a todos los actores a la identificación inmediata de tendencias y patrones, lo que se dará siempre en un marco de absoluta incertidumbre. Así se presenta el escenario del futuro.

Últimas Noticias

Crisis climática y alimentaria: ¿está en jaque el liderazgo global?

Sequías, eventos extremos y presión sobre los alimentos avanzan más rápido que las respuestas políticas, en un contexto de fragmentación y ausencia de liderazgo global

Crisis climática y alimentaria: ¿está

La Armada y el operativo “Mare Nostrum VII” contra la pesca ilegal

Bajo la atenta mirada del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, buques, aviones y efectivos militares se despliegan en el Atlántico Sur con un solo objetivo: evitar la presencia ilegal de los barcos extranjeros que vienen por nuestros recursos marítimos

La Armada y el operativo

Venezuela tras la intervención de EEUU: cuál debería ser la hoja de ruta hacia la democratización

Desde Miami, James Story, exembajador de Washington en Caracas, conversó con DEF sobre la situación del régimen venezolano tras la captura de Nicolás Maduro. El actual analista del Atlantic Council planteó la necesidad de una mesa de diálogo con la oposición y una transición genuina hacia la democracia

Venezuela tras la intervención de

Crisis entre Estados Unidos e Irán: el escenario de un tercer ataque y la escalada geopolítica

La crisis entre Estados Unidos e Irán en 2026 vuelve a tensar Medio Oriente ante la posibilidad de un tercer ataque, en un escenario marcado por la escalada militar, la seguridad internacional, el equilibrio regional y el impacto en la energía y los mercados globales

Crisis entre Estados Unidos e

Consejo de Paz de Donald Trump: ¿cuáles son los principales desafíos geopolíticos que enfrenta?

DEF conversó con el especialista en relaciones internacionales Alejandro Frenkel tras el respaldo de Estados Unidos a la incorporación de la Argentina, junto a otros 25 países, al nuevo organismo internacional, en un escenario atravesado por tensiones con Europa

Consejo de Paz de Donald