Andy Ovsejevich, fundador de la Ciudad Cultural Konex: “Hoy, atraer a chicos de 20 años es todo un desafío”

En conversación con Infobae Cultura, el promotor cultural repasa 20 años de historia de uno de los espacios más icónicos de Buenos Aires

Ciudad Cultural Konex
Andy Ovsejevich, fundador de la Ciudad Cultural Konex: “Hoy atraer a chicos de 20 años es todo un desafío”
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Kevin Johansen, Dancing Mood, Los Auténticos Decadentes, Massacre, Catupecu Machu, La bomba de Tiempo y El mató a un Policía Motorizado son solo algunas de las bandas que pasaron por sus escenarios. Fue y es una usina de artistas, cuna de la vanguardia y la diversidad, en lo que a espectáculos culturales se refiere: “Aprendimos sobre la marcha- dice Andy Ovsejevich- y muchas cosas fueron prueba y error”.

Todo comenzó en 2004 con el Festival Verano Porteño, con las actuaciones de Luis Alberto Spinetta, Charly García, Gustavo Cerati y Fito Páez. Un par de años después vino el arquitecto Clorindo Testa y le dio una identidad propia a la antigua y abandonada fábrica de aceites, en pleno corazón del Abasto. Y en 2006 se inauguró oficialmente.

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En su cumpleaños número 20 y con más de 300 mil espectadores y 500 funciones al año, el proyecto cultural privado se consolidó en la escena porteña como una organización, con modelo de gestión propio, capaz de autosustentarse, combinar programación artística con actividad comercial y ofrecer productos singulares en su categoría: “No hay otro jugador que haga lo mismo que yo, en calidad y en multiplicidad. CCKonex es un espacio que, desde el primer día, brinda experiencias novedosas y de nivel, con el acento puesto en las distintas disciplinas y géneros”, asegura el economista, especializado en Administración de Organizaciones Culturales, a través del programa Global Fellowship of Arts Management del DeVos Institute.

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El arquitecto Clorindo Testa le dio una identidad propia a la antigua y abandonada fábrica de aceites

Como sea, convertirse en uno de los polos más destacados de exposición y experimentación artística de Buenos Aires no fue cosa fácil. O al menos eso afirma su fundador cuando mira hacia atrás y reflexiona sobre el camino recorrido.

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“Al principio fueron varios años de déficit. Mi papá, Luis Ovsejevich (Fundación Konex) fue quien buscó la propiedad y la compró. Él apostaba más por hacer una especie de teatro donde se ofreciera ópera, obras clásicas, conciertos. Pero en mi cabeza había otra idea, orientada más a lo popular, y entonces le dije: ‘De esto me encargo yo’. Había estudiado economía, pero la música y el arte siempre estuvieron presentes en mi vida. Y pensé que mezclar las dos cosas podría dar como resultado una alternativa innovadora. Una que pudiera ser sustentable económicamente y que además tuviera una oferta novedosa, disruptiva, orientada al público joven. Somos un país con mucho volumen de oferta artística, solo era cuestión de empezar.”

Años después, en el 2021, la pandemia arrasó con todo y tuvieron que reinventarse. Ya nada sería igual. “Se instaló muy fuerte el tema de las pantallas, las redes sociales, lo instagrameable. Un idioma que hubo que aprender a hablar. Y el público, también fue cambiando. Hoy atraer a chicos de 20 años es todo un desafío”.

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Andy Ovsejevich, fundador de la Ciudad Cultural Konex

¿Se puede vivir de una empresa cultural?

Hasta acá, todo muy lindo. Pero: ¿el CCKonex paga las cuentas? ¿Cómo se financian en un país con tantos altibajos económicos? ¿Es un buen negocio dirigir un centro cultural? Las respuestas fueron llegando de a una y con una convicción pocas veces vista.

“Se puede, pero también es cierto que hay mejores negocios que vender cultura. Lo que pasa es que en mi caso personal también hay una cuestión vocacional muy fuerte que pesa mucho. Eso de trabajar haciendo lo que me gusta, importa. Es una tarea muy dinámica y entretenida vincularse con las artes vivas”, asegura el alma mater del Konex.

Y si bien reconoce que no es para nada un buen negocio, finalmente supo encontrarle la vuelta para que la cosa marche y así poder trabajar y disfrutar al mismo tiempo. Una programación ecléctica y la diversificación de ingresos hicieron el resto y fueron, en parte, las claves para consolidar un modelo que Ovsejevich cataloga de “único”.

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Kevin Johansen, Dancing Mood, Los Auténticos Decadentes, Massacre, Catupecu Machu, La bomba de Tiempo y El mató a un Policía Motorizado son solo algunas de las bandas que pasaron por sus escenarios

“El principal ingreso del Konex es la boletería (con ticketera propia) y cuidamos mucho el precio de las entradas para que la gente pueda venir. Fijate que el valor promedio esta entre 30 y 40 mil pesos. Le sigue en importancia el consumo de alimentos y bebidas, el bar del complejo, también de factura propia. La tercera boca de monetización es el sponsoreo de las marcas que nos acompañan desde hace años y de las nuevas, también. A todo esto se suma el alquiler de espacios a terceros, que también representa un ingreso importante. Y por último el programa de fidelización “Comunidad Konex” que opera como una tarjeta que junta millas y con eso se obtienen algunos beneficios como descuentos, combos, etc. Es un modelo de negocio basado en la diversificación y anda.”

Así las cosas, dinero que entra, dinero que se reinvierte de manera constante para mejorar, equipar, y habilitar nuevas opciones. Esta evolución permitió fortalecer la infraestructura que con el paso del tiempo se volvió parte central e identitaria de la institución. El desarrollo estuvo acompañado por un proceso de profesionalización de la gestión, que inició con un staff de menos de 10 personas, que hacían de todo, hasta llegar a los 50 empleados que forman el plantel actual. Al modelo también se suman apoyos específicos, como el régimen de Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires, utilizado para actividades puntuales. “La sustentabilidad no depende de que cada proyecto individual sea rentable, sino de que el conjunto pueda sostenerse y permita financiar productos que consideramos importantes para nuestra identidad cultural”.

Entre medio del off y lo comercial

Parte del secreto para que toda esta maquinaria funcione está vinculado a una lógica de programación basada en la experimentación permanente, en la que conviven diferentes tipos de disciplinas: teatro, danza, música, cine, circo, festivales, además de la diversidad de géneros: conviven el rock y la cumbia con el folclore y el tango, la ópera, las danzas urbanas y la danza clásica, sumado a los espectáculos infantiles.

El Festival SOIJAr 2026
La Bomba de Tiempo es, sin duda, uno de los ejemplos más exitosos

La Bomba de Tiempo es, sin duda, uno de los ejemplos más exitosos de este menú. Nacido en 2006, como un conjunto de percusión, basado en la improvisación con señas, la iniciativa se transformó en una de las naves insignia que se mantuvo firme hasta hoy. Todos los lunes, desde hace 20 años, un verdadero despliegue musical se apodera de este centro vanguardista del arte, que tiene lugar para 2.380 almas. “La Bomba nació en el Konex – revela Ovsejevich-. Aquí se desarrolló y creció. Es casi como una marca registrada.”

En sus primeros 10 años, el CCKonex tuvo otros hitos que marcaron la época: Sanos y salvos, Choque Urbano y varios shows con José María Muscari, y Kevin Johansen con Liniers, que le dieron esa impronta que tanto lo caracteriza. El Danz, de danzas urbanas, la Experiencia Piazzola y Cumbia Konex llegaron en la segunda década y también lograron un antes y un después en la historia de la Ciudad Cultural. Además, fue sede de la Bienal de Arte Joven, de TEDxJoven@RíodelaPlata y del primer festival de música clásica, en una línea que impulsa, siempre, la creatividad y la diversidad.

Actualmente están produciendo un musical relacionado al género de la cumbia, con el objetivo de captar ese público que nunca fue al teatro pero que, a través de la música popular, se anime y sea su primera vez.

Ciudad Cultural Konex
En su cumpleaños número 20 y con más de 300 mil espectadores y 500 funciones al año, el proyecto cultural privado se consolidó en la escena porteña

“Nuestro desafío es encontrar siempre nuevas formas de crecer sin perder aquello que hizo que el plan tenga sentido. No se trata de replicar el edificio, sino de explorar nuevos contenidos y trabajar con socios que puedan complementar lo que nosotros sabemos hacer”, señala Ovsejevich.

Desde aquella fábrica de aceites hasta la organización que hoy recibe cientos de miles de espectadores por año, el recorrido del Konex muestra una premisa que atravesó todo el proyecto: la cultura puede construir un modelo de gestión sostenible cuando la programación artística, la innovación y la estrategia de negocio trabajan como partes de un mismo sistema. Se puede.

¿Qué es la Ciudad Cultural Konex?

Es una organización privada cuya misión es crear experiencias artísticas innovadoras. Desarrolla múltiples espectáculos y contenidos artísticos con el objetivo de acercar a la comunidad una propuesta cultural diversa y de calidad, promoviendo la expresión, la inspiración, el disfrute y la creatividad. El espacio, situado en el mítico barrio del Abasto, de la ciudad de Buenos Aires, cuenta con seis salas y un patio descubierto para la realización de todo tipo de eventos.

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