Las madres de los otros para entender a la propia: lo nuevo de Adriana Riva

En “Entre otras” (Seix Barral, 2026), la autora de “Ruth” vuelve sobre una de las figuras más difíciles de contar: la mamá. A través de citas, anécdotas y escenas de madres de escritores, propone una lectura íntima que ilumina aquello que parece imposible de explicar

Ruth, de Adriana Riva
Las madres de los otros para entender a la propia: lo nuevo de Adriana Riva
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“Mi madre fue para nosotros una extensa llanura por la que caminamos largo tiempo sin averiguar sus dimensiones. No la veo en modo alguno con ese halo de dulzura y de vigilancia que acompaña estos recuerdos cuando los seguimos. Es una gran caminata que nunca terminó, escribió Marguerite Duras”. Este es solo uno de los tantos testimonios, acerca de las madres de autores alrededor del mundo, que encontraremos en Entre otras (Seix Barral, 2026), de Adriana Riva. “Estoy escribiendo sobre mi madre –dice- y tengo la esperanza de que si junto suficientes notas voy a poder construir una madre”. Y lo cierto es que sí, que lo logra. O al menos algo parecido. Porque a través de la lectura de sus 131 páginas y de la sinfonía de comentarios y definiciones de otras personas, podremos encontrarnos, al fin, con la mamá de ella y capaz que con la nuestra también. Es como un enorme rompecabezas que Riva gestiona y administra con mucho cuidado hasta que pone la última ficha y ¡zas! aparece finalmente una madre, que podría acercarse mucho o poco a cualquiera de las que andan por ahí. Como sea, la autora convierte un interrogante personal en un viaje literario. ¿Cómo se explica una madre?: a través de un mosaico de recuerdos, de contradicciones y de vínculos de otros que le permitirá, de alguna manera, contar la propia.

Riva no pretende explicar a su madre ni darnos una respuesta unívoca a la pregunta qué significa ser madre. La cosa va por otro lado: va por los bordes, junta pedacitos, bucea en las historias ajenas aquello que pueda acercarse a una experiencia propia. ¿El resultado?, un libro hecho con retazos de vidas, delicadamente armado con un dispositivo literario creado por el novelista estadounidense David Markson. Piezas que, en principio, pertenecen a vidas diferentes y que, sin embargo, hablan entre sí. Lo cierto es que, en la obra, pareciera que una madre lleva a la otra y así sucesivamente. Y es encantador, se los aseguro.

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¿Mi mamá me mima?

La madre de la narradora aparece y desaparece. Y lo hace a través de los propios comentarios de la periodista y escritora que, a la misma vez, se alimentan de las otras anécdotas. Así, la mamá de Riva, aparece filtrada por la existencia de otras, por la literatura que las retrató y por los recuerdos de los autores. Entonces, la búsqueda de una mujer concreta se transforma en una exploración de la maternidad como idea, como función y como vínculo. Riva escribe desde esa tensión: entre lo particular y lo general, entre la madre que cada uno conoce y esa figura casi abstracta que parece existir antes de cualquier experiencia personal. “Mamá, tanto que hemos peleado y nos hemos querido, que después de que te fuiste yo pensaba ¿cómo puede ser que todo eso que existió ya no exista más y que ahora ella ignore todo lo que me pasa, que de lo mismo blanco que negro? Del cuento “Querida mamá” de Hebe Uhart”. Y hay más, mucho más. Por eso las madres de los escritores no funcionan como simples ejemplos. Son una suerte de orquesta donde todos los instrumentos juntos consiguen apenas darnos algunas pistas: madres protectoras y distantes, amorosas y difíciles, presentes y ausentes, mujeres capaces de convertirse en refugio, pero también en misterio. Hay algo de investigación en ese recorrido, pero también algo de colección.

Portada del libro Entre otras de Adriana Riva con una fotografía en blanco y negro de una mujer frente a un espejo.
"Entre otras", de Adriana Riva (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre otras reúne pequeñas porciones de una realidad demasiado grande y al final resuelve un acertijo. Sin embargo, cada fragmento revela solo una parte y nos obliga a leer de otra manera. Es que el texto avanza por asociaciones. Saltamos de un párrafo al otro y, casi sin darnos cuenta, empezamos a reunir algunos indicios que podrían llevarnos hacia un posible significado. Pero no. Porque, cuando lo que estamos buscando narrar resulta difícil y lleno de matices, la única manera de acercarse es aceptar la fragmentación. Entonces comprendemos que la madre puede ser varias cosas: una persona concreta, un recuerdo, una presencia, una ausencia, un dolor, una herencia, una incógnita. ¿Será por eso que la autora de Ruth se acerca a las madres de los demás para tantear de qué está hecha la propia? Me parece que algo de eso hay. Igual, en ese punto se produce una paradoja: cuantas más madres aparecen, menos posible es encontrar una definición única. Complicado, ¿no?

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Hay lazos que están destinados a vivir en los márgenes de las palabras y. la relación entre una hija y su madre podría ser uno de ellos. Se puede contar una infancia, reconstruir escenas, enumerar gestos, recordar frases o intentar ordenar los episodios de una vida compartida. Pero siempre quedará algo sin decir, algo que se escapa. Una zona gris, contradictoria, imposible de nombrar. Y es sobre esa dificultad que se elabora esta singular propuesta, tan cautivante como provocadora. A por ella.

¿Quién es Adriana Riva?

Adriana Riva nació en Buenos Aires. Publicó el libro de cuentos Angst (Tenemos las Máquinas, 2017), la novela La sal (Odelia, 2019) -traducida al inglés, por Veliz Books en 2024-, el poemario Ahora sabemos esto (Rosa Iceberg, 2022) y la novela Ruth (Seix Barral, 2024) que obtuvo una mención especial (mención honorífica) en el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2025. Entre 2005 y 2014 trabajó como periodista en el diario La Nación. Es cofundadora de la editorial infantil Diente de León Juegos, para la que escribió libros ilustrados. Es coeditora de la revista literaria El gran cuaderno. Tiene tres hijas.

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