
Veinte años después de que la aduana lo retuviera en la frontera franco-suiza, un grabado de Marc Chagall reapareció y pasó a integrar la colección del Museo de Bellas Artes y Arqueología de Besanzón, donde se exhibirá en septiembre tras una entrega oficial realizada el lunes.
La obra, L’Acrobate Au Violon de 1924, había llegado en 2005 en un camión cargado de piezas con destino a Suiza, cuando las autoridades francesas detectaron que ese grabado y un dibujo de 1959 del escultor ruso Ossip Zadkine no estaban autorizados para salir del país.
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De acuerdo con The Times, los dos ciudadanos suizos que transportaban las obras fueron detenidos y acusados de ocultar bienes culturales. Recibieron multas, y las dos piezas quedaron confiscadas en un depósito aduanero del este de Francia, donde permanecieron olvidadas hasta que fueron redescubiertas hace dos años.
Tras su recuperación, el dibujo de Zadkine fue donado al Museo Zadkine de París. El grabado de Chagall, en cambio, fue entregado al Museo de Bellas Artes y Arqueología de Besanzón, que incorporará así la primera obra del artista a su acervo.
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“El servicio de aduanas realmente nos ha honrado”, dijo el alcalde de Besanzón Ludovic Fagaut al diario. “Es el primer Marc Chagall que entra en el museo”.
La pieza no figura entre las más cotizadas del artista nacido en Rusia y nacionalizado francés. Sus pinturas alcanzan de forma habitual varios millones en subastas, y su récord se ubica en USD 28,4 millones por un lienzo de 1928.
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Aun así, L’Acrobate Au Violon concentra rasgos reconocibles de su lenguaje visual: un acróbata en equilibrio sobre un violín, un motivo recurrente en su obra, mientras parece hacer malabares con un pollo y otro acróbata. Maël Vandewalle, conservador del museo, dijo a Besançon Ici que en ese grabado se reconoce con facilidad a Chagall por su estilo “algo onírico” y por “ese mundo de ensueño tan desconectado de la realidad”.
Los grabados más conocidos de Chagall surgieron de su larga colaboración con el marchante francés Ambroise Vollard, quien le encargó libros ilustrados como Almas muertas de Nikolái Gógol, publicado en 1948, y Las fábulas de La Fontaine, de 1952.
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L’Acrobate Au Violon nació de otro encargo de Vollard, centrado en pintores que se habían convertido en grabadores. La estampa se publicó en una edición de 150 ejemplares, y una impresión se vendió por USD 5.000 en Christie’s en 2016.
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