
Un edificio que parece despegarse de la tierra para flotar en la yunga. Un techo altísimo que cuelga sobre paredes de transparencia inusual. Seis esculturas de Lola Mora, de belleza feroz y derrotero increíble, que aparecen al final del recorrido. El Centro Cultural Lola Mora, inaugurado el jueves en San Salvador de Jujuy, es la metáfora misma de los giros y vueltas que da la vida.
Lola Mora nació en 1866 en Trancas, en el límite entre Salta y Tucumán. En la capital tucumana aprendió dibujo y pintura; su talento ya era reconocido cuando la provincia le compra una serie de veintiún retratos de gobernadores. Con ese modesto triunfo a cuestas viaja a Buenos Aires. Decide dedicarse a la escultura, un arte vedado para las mujeres. Obtiene una beca para viajar a Roma, en donde es admitida con reticencia en el estudio de Paolo Michetti; allí entra en contacto con su verdadero maestro, el escultor Giulio Monteverde.
PUBLICIDAD
Con la ayuda del embajador argentino, de varios compatriotas, y de su evidente talento, la artista monta un taller que comienza a recibir encargos oficiales, como el monumento a Alberdi y los bajorrelieves de la Casa de Tucumán.

Inspirada en las fuentes italianas, trabaja en los bocetos de la Fuente de las Nereidas y se la ofrece al entonces intendente de Buenos Aires Adolfo Bullrich. Lola Mora vuelve a Buenos Aires en 1902 con las piezas de la fuente y casi inmediatamente estalla la polémica.
PUBLICIDAD
Pensada inicialmente para la Plaza de Mayo, termina emplazándose en la actual avenida Leandro N. Alem. No duraría mucho allí: en 1918, por “impúdica”, fue trasladada a Costanera Sur.
La misma suerte corrieron las obras hoy exhibidas en Jujuy: las cinco esculturas alegóricas (El Progreso, La Libertad, La Justicia, La Paz, El Trabajo), y el exquisito par de leones fueron originalmente emplazados en el Congreso Nacional. Los embates del gobierno conservador y de una opinión pública en cruzada moral, que no ahorraron ataques personales a la artista, provocaron su retiro.
PUBLICIDAD

Lola Mora y sus obras terminaron en Jujuy. Ella, como funcionaria pública a cargo del diseño urbano; las esculturas, emplazadas en la Casa de Gobierno. Desde entonces son patrimonio de la provincia y, desde el 2 de julio, están exhibidas en el que quizás sea el edificio más innovador (y uno de los más lindos) del país.
La historia comienza con el exgobernador Gerardo Morales, que soñaba para ellas un museo diseñado por otro norteño ilustre: César Pelli. Un amigo en común, allá por 2017, logró la entrevista con el esquivo arquitecto en su estudio de New Haven. Luego de más de cinco horas de conversación, Pelli aceptó el encargo del que terminaría siendo su último proyecto.
PUBLICIDAD
El resultado es un edificio que recrea la forma del cincel de la artista. Se ingresa por el mango de la herramienta, un largo puente de acceso que luego se abre como abanico sobre la yunga en donde parece estar suspendido gracias a una descomunal fachada completamente vidriada. Son 1565 metros cuadrados de paneles de hasta 9 m de alto con vidrio sin hierro, lo cual permite una visión totalmente transparente: “Pelli no quería que nada opacara el cielo jujeño”. Las historias sobre las dificultades de importación y de traslado del material ya son leyenda.

El edificio fue pensado como Net 0: podría estar desconectado de la red eléctrica. El techo y el piso exterior están cubiertos de placas solares transitables, y parece acompañarlo un campanario que es en realidad una torre eólica de 30 metros de altura. El piso de madera de palo blanco, el exterior de piedra cincelada a mano, y la acústica de PET reciclado y madera oscura de Pacará rinden homenaje al entorno.
PUBLICIDAD
Cada detalle es producto de una larga negociación entre el estudio de arquitectura y el realizador local, la empresa constructora Panedile (que también intervino en el MACC de Corrientes y en el Teatro del Bicentenario de San Juan), que dirigió la obra que comenzó en agosto de 2022.
El edificio tiene además una sala para muestras temporarias (que ahora alberga una muestra fotográfica del proceso de construcción del edificio), y un centro de interpretación. La tienda, la biblioteca, y el ala gastronómica completan la oferta.
PUBLICIDAD

Si la administración de Morales encontró dificultades para importar materiales, la del actual gobernador, Carlos Sadir, enfrentó el ya folklórico “No hay plata”. En un caso virtuoso de continuidad de políticas públicas, terminó la obra y cortó la cinta frente a una multitud expectante. Sadir y Federico Posadas, su ministro de Cultura y Turismo, celebran sumar esta nueva atracción a los esfuerzos que le cambiaron la cara (y la economía) a la provincia de Jujuy. “Recuperar la centralidad turística de Jujuy fue y es un objetivo de la última década. El turismo del siglo XXI se construye con experiencias memorables; las grandes obras como el Centro Cultural Lola Mora son capaces de cambiar el destino de una ciudad”.
Las seis obras son dignas de ver. Restauradas y bien iluminadas, resplandecen en su perfecta imperfección. Son verdaderas alegorías: cumplen la función de poner en conversación la aspiración humana de ser libres y justos, de progresar, de trabajar, de vivir en paz. Hay algo en ellas del rigor de la escultura clásica, y otro poco de una sensibilidad muy femenina. El Lola Mora es un acto de reparación histórica y una fiesta de humanidad que es de esperar que la flamante institución sea eficaz en comunicar a los jujeños y a los visitantes de Argentina y el mundo.
PUBLICIDAD
Fotos: Centro Cultural Lola Mora
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Hallazgo en Egipto: tumbas de 2.000 años y una ciudad bizantina en el desierto
Las recientes excavaciones suman 18 sepulturas y refuerzan la idea de que el área correspondió a la antigua Leucaspis, un puerto que prosperó entre los períodos helénico y bizantino

El Memorial de Lincoln abrió un museo bajo sus cimientos
El nuevo espacio subterráneo de Washington inauguró con una muestra sobre la construcción del monumento y su legado público, en el marco de los 250 de la independencia de EE.UU.
Decodifican una tablilla romana que revela una maldición contra esclavos multiculturales
El objeto de plomo, datado en el siglo II, fue recuperado en un pozo bajo la plaza del ayuntamiento y descifrado en Heidelberg, con una inscripción que mezcla griego y latín

Libros que sí: un singular recorrido a nado por el invierno berlinés y hojas de té, misterio y desconcierto en Shanghái
“Mis piletas alemanas”, de Juan Vitulli y “Diario chino”, de Santiago Loza, son hermosos relatos de viaje que, además, consiguen recordarnos aquello de que a veces la literatura sana y salva

El diablo en la encrucijada: Dios, la carne, el blues y el gospel en el Delta pobre del Misisipi
Un recorrido por “la región más devotamente religiosa del país más rico y religioso”: el hombre que “vendió su alma al diablo” para tocar la guitarra extraordinariamente y el cruce cultural que devela


