Las sagas Star Wars, Indiana Jones y Top Gun tuvieron su gran momento en el Festival de Cannes, en esta última década. Pero en 2026 estas colosales producciones de Hollywood brillan por su ausencia, lo que hace pensar que los grandes estudios evitan el certamen.
El mayor festival de cine del mundo, que arrancó este martes, siempre contó con los estrenos de Hollywood, películas de entretenimiento con muchas estrellas, como Tom Cruise o Harrison Ford, para contrarrestar las cintas más de autor que dominan en la muestra.
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Cuando el delegado general del festival, Thierry Frémaux, asumió el cargo hace 25 años, hizo de estas grandes producciones estadounidenses una prioridad para mejorar la proyección internacional del evento. Pero al anunciar el pasado mes de abril las películas de la selección, tuvo que dar explicaciones sobre su flagrante ausencia. “Al margen del cine de los estudios, sigue existiendo un cine independiente, un cine fuera de Los Ángeles“, aseguró.
“¿Dónde ha visto que los estudios ya no vienen a Cannes? Para analizarlo correctamente, hay que mirar un periodo de cinco años. Verá entonces que todos son fieles, desde Sony Columbia hasta Warner, desde Paramount hasta Universal y Disney. Cannes sigue prosperando junto al cine estadounidense. El intercambio con los estudios es fructífero. No dependemos de nada más que de las propias películas, y el mundo del cine es vasto. La prueba es que las películas no estadounidenses de Cannes están cada vez más presentes en el mercado estadounidense… ¡y en los Oscar!“, le dijo a la revista Variety en marzo de 2026.
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Dos películas independientes estadounidenses compiten por la Palma de Oro: Paper tiger, de James Gray, con Adam Driver y Scarlett Johansson, y The man I Love, de Ira Sachs, con Rami Malek. Sin embargo, gigantes de Hollywood como Universal, Disney, Warner, Sony o Paramount no presentan ninguna película nueva en la Croisette. Una situación parecida ocurrió en la Berlinale en febrero, donde la directora Tricia Tuttle tuvo que lidiar con una programación sin ninguna gran producción de Hollywood.
Sobre la ausencia de los grandes estudios este año, Frémaux matizó en la misma entrevista, la distinción entre cine de Hollywood y cine estadounidense. Anora no fue una producción de estudio, ganó la Palma de Oro y se llevó el Oscar, y Sean Baker hizo “una hermosa declaración de amor a las salas de cine”. El ejemplo ilustró su argumento central: el festival no depende de las majors para justificar su relevancia.
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La pregunta sobre si la ausencia de Sinners y Una batalla tras otra —ambas ganadoras del Oscar— dejó al festival en una posición débil recibió una respuesta directa: “No nos hace sentir vulnerables”. Las dos películas tuvieron “un recorrido tremendo en salas de cine de todo el mundo”, aunque Frémaux sostuvo que su paso por la Croisette les habría abierto una audiencia todavía mayor. Puso como referencia las trayectorias de Ryan Coogler, descubierto en Sundance y luego en la sección Un Certain Regard, y de Paul Thomas Anderson, que llegó al festival primero en esa misma sección y después a competición con Embriagado de amor. “¡Volverán, estoy seguro!”, dice.

La consolidación y los despidos que atraviesa la industria estadounidense pesan, aunque Frémaux señaló que cuando los estudios de Hollywood consideraron que Cannes les beneficia, acuden. El problema es estructural: los grandes estudios producen menos superproduciones y menos películas de autor que antes.
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Precisamente esas películas no llegarán a tiempo. Digger, del director mexicano con Tom Cruise como protagonista, y The Odyssey de Christopher Nolan “no están listas”. El posible regreso de Steven Spielberg con Disclosure Day tampoco estará. Ante eso, Frémaux lanzó un mensaje a los estudios: no hace falta gastar de más para generar impacto en el festival. “También se puede viajar ligero… Un director y dos actores son suficientes para presentar una película.”
Nerviosismo en Hollywood
Tricia Tuttle comentó entonces que se trataba más bien del temor a arriesgarse por parte de los grandes estudios, y habló también de las presiones comerciales. “Hay nerviosismo en un mercado muy difícil: un nerviosismo ligado a la publicación de críticas mucho antes del estreno y al control que se busca ejercer sobre el lanzamiento de filmes de esta envergadura”, afirmó en enero al Hollywood Reporter.
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La responsable recordó la desastrosa acogida crítica que recibió Joker: folie à deux, presentada en la Mostra de Venecia en 2024, antes de su fracaso en taquilla. “Desde entonces constatamos mucha más reticencia”, añadió.

En otra época, cuando Hollywood producía más películas, un fracaso comercial podía absorberse con mayor facilidad. Hoy en día, un tropiezo así puede desembocar en dificultades graves para las empresas.
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Para algunos analistas, los estudios de Hollywood producen menos películas compatibles con Cannes. “Llevan allí a los artistas, intentan construir un relato mediático dos, tres, a veces cuatro meses antes del estreno y luego exponen la película a las críticas más exigentes del mundo”, explica J. Sperling Reich, crítico de cine afincado Los Ángeles. “Si la película no funciona en Cannes, es muy difícil recuperarse", afirma.
Los grandes estrenos recientes, como el biopic sobre Michael Jackson Michael y El diablo viste de Prada 2, organizaron sus propios eventos promocionales, muy controlados y potenciados por los “influencers” y las redes sociales.
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Cannes, una vidriera formidable
Otros expertos, en cambio, dudan de que 2026 marque una ruptura entre Hollywood y los festivales europeos, puesto que para los estudios suponen una muy buena base de proyección internacional. El Festival de Cannes “es una vidriera formidable, porque es uno de los eventos más vistos, pero tienen un ritmo de promoción muy eficaz. Si las fechas de Cannes coinciden con su lanzamiento, se produce una convergencia de ambos”, explica Éric Marti, director de Comscore Francia, la empresa encargada de procesar los datos de las recaudaciones en el cine.
Hollywood, además, no está “totalmente ausente” de Cannes este año, señala. El festival tiene prevista una proyección especial de Fast and Furious para celebrar los 25 años de la saga, propiedad de Universal, con la presencia de las estrellas originales Vin Diesel, Michelle Rodriguez y Jordana Brewster.
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Fuente: AFP
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