Leigh Bowery, el diseñador excéntrico y kitsch que moldeó la imagen del siglo XX, en la Tate

El legado del también músico y artista de ‘performance’ australiano, que rompió los moldes en la época de Margaret Thatcher en el Reino Unido, llegó al gran museo británico, a tres décadas de su muerte

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Un visitante observa las prendas expuestas en la exposición que muestra la colección de trajes de Leigh Bowery en la Tate Modern de Londres
Un visitante observa las prendas expuestas en la exposición que muestra la colección de trajes de Leigh Bowery en la Tate Modern de Londres

El mundo del diseñador, músico y artista de ‘performance’ Leigh Bowery (1961-1994), que revolucionó la escena nocturna londinense hace más de cuarenta años, llega a la Tate Modern de Londres como revulsivo para las nuevas audiencias del siglo XXI.

Leigh Bowery! recorre los 14 años de carrera del creador nacido en Australia, que falleció a los 33 en la capital británica de complicaciones relacionadas con el sida.

Sus estrafalarios vestidos, vídeos de sus actuaciones o los retratos que le hizo el pintor Lucian Freud (1922-2011), de quien fue una de sus musas favoritas, son algunas de las piezas que pueden verse en esta muestra, que abre al público hasta el 31 de agosto.

"Leigh Bowery!" recorre los 14 años de carrera del creador nacido en Australia, que falleció a los 33 en la capital británica de complicaciones relacionadas con el sida
"Leigh Bowery!" recorre los 14 años de carrera del creador nacido en Australia, que falleció a los 33 en la capital británica de complicaciones relacionadas con el sida

Taboo y el parto

Bowery, amigo del cantante Boy George, cimentó su reputación internacional al abrir la discoteca Taboo en 1985, un lugar de experimentación con el sexo y las drogas que terminó cerrando 18 meses después, no sin antes atraer a famosos como George Michael, John Galliano o el propio Freud.

Era una época de locura en Londres, con los Nuevos Románticos y el pospunk, donde todo parecía posible y el objetivo era romper moldes en la Inglaterra conservadora de Margaret Thatcher.

Sus diseños ‘kitsch’ marcaron tendencia en las principales pasarelas de Nueva York o Tokio y, en 1988, triunfó en la conocida galería Anthony D’Offay con una instalación en la que el público le veía acicalándose a través de un espejo.

En una de sus actuaciones más sonadas, Bowery escenificaba un parto con su menuda asistente, Nicola Rainbird -quien, aunque él era gay declarado, acabó siendo su esposa-, que aparecía ‘de sus genitales’ tras haber estado oculta dentro de sus medias debajo de una amplia camiseta.

Algunos de sus extravagantes trajes de confección propia con toque fetichista
Algunos de sus extravagantes trajes de confección propia con toque fetichista

Referencia actual

El historiador y crítico de arte James Hall, invitado a la presentación, comentó que el artista “utilizaba su cuerpo como escultura y lienzo”. “Expresaba una especie de exuberancia, muy en la tradición de Oscar Wilde, en que uno se convierte en la obra de arte, y también del surrealismo. Podemos ver una conexión con Salvador Dalí, por ejemplo, o Almodóvar”, declaró.

Aunque sus extravagantes trajes de confección propia con toque fetichista y sus espectáculos escatológicos quizás no conmocionen ahora como entonces, Hall considera que su trabajo sigue siendo relevante para las nuevas audiencias.

“Lo más probable es que un joven que venga a ver la muestra habrá vivido toda su vida en el siglo XXI en un régimen de tonos grises, blancos y negros. Y llegará aquí y se encontrará con una explosión de color. Sería bueno que la gente lo viera y pensara: ‘sí, empecemos a experimentar con colores y formas y abandonemos esta era tediosa y aburrida del gris”, manifestó.

La obra de Leigh Bowery es todavía una referencia entre los estudiantes de moda y los artistas de cabaret y ‘drag’
La obra de Leigh Bowery es todavía una referencia entre los estudiantes de moda y los artistas de cabaret y ‘drag’

La obra de Leigh Bowery es todavía una referencia entre los estudiantes de moda y los artistas de cabaret y ‘drag’.

“Me gusta el aspecto escénico y lo evocativa que puede ser. Es interesante porque abarca todo el abanico multimedia: no es solo moda o clubes nocturnos, se convierte en una gran práctica artística”, dijo Jewls, estudiante en el Chelsea College of Arts.

Su colega Angel considera a Bowery una fuente de inspiración para rebelarse ante el mundo de hoy en día.

“Tenemos que hacer locuras, dejarnos ver. Hemos de ser únicos en un mundo donde somos silenciados y obligados a ser todos iguales. Es lo que me gusta de su legado”, afirmó.

Fuente: EFE. Fotos: REUTERS/Temilade Adelaja

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