
Cita o metáfora y reflexión crítica, los afiches con la palabra “violencia” en mayúsculas al estilo de la prensa catástrofe trabajados por Juan Carlos Romero en la convulsionada década de 1970, vuelven a interpelar desde el presente esa instalación que el artista expuso en el mítico Centro de Arte y Comunicación de Buenos Aires (CAyC) hace 50 años, el mismo espacio donde ahora funciona W-Galería, que repone esos trabajos en una muestra que se inauguró esta semana.
La muestra Violencia (50 años) 1973/2023, que reconstruye la exposición histórica de Juan Carlos Romero, es un montaje compuesto por afiches de impresión tipográfica con la palabra violencia y fotografías de textos que reflexionan en torno a este término, acompañadas por imágenes y titulares de prensa y de revistas sensacionalistas que exponen en sus imágenes actos violentos, informa la galería.
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“En un momento de agudo conflicto político y social, esta instalación histórica pone en escena una problemática vigente con la intención de motivar la reflexión y el ejercicio crítico”, define el texto difundido por el espacio.

Para Romero (Buenos Aires, 1931-2017), “la violencia está por todas partes, omnipresente y multiforme: brutal, abierta, sutil, insidiosa, disimulada, racionalizada, científica condensada, solidificada, consolidada, anónima, abstracta, irresponsable”, y como parte de la sociedad “debe ser aplicada en nuestras propuestas, una de las tantas formas de reducir la violencia represora”, opinaba el artista.
“Habría que preguntarse por qué la violencia se ejercita desde hace tanto tiempo y por qué va en aumento en todas partes del mundo. Son muchas las preguntas que quedan sin responder y será posible, desde el arte, una única respuesta: denunciar a la violencia que reprime y que convierte, casi en silencio, a las personas en esclavas del terror”, decía en 2008.
El artista propone al arte como un modo de autorreflexión sobre la violencia cotidiana que se ejerce y se recibe, un acto que debe ser consciente aunque muchas veces se “actúa sin sentir responsabilidad alguna”.

“Desde los sesenta, sostengo que hay dos tipos de violencia: la que ejercen los que tienen el poder político, económico y religioso (sea del color y país que sea) y la que ejercen los que sufren la violencia de no tener trabajo ni alimentos y haber perdido la identidad personal sólo por haber sido dejados de lado por aquellos dueños del poder. La última violencia es la que me interesa que prospere para que se acabe la primera”, planteaba en 2002.
Romero fue un artista decisivo en el desarrollo del conceptualismo en Argentina, cuya producción atraviesa múltiples lenguajes y medios. En sus exploraciones artísticas destaca el uso del grabado, serigrafía, dibujo, collage, poesía visual y fotografía, así como otros procesos de impresión y apropiación sobre papel. También produjo objetos, libros de artista, instalaciones, performance y acciones como sus jornadas gráficas con la pegatina colectiva de afiches.
Tampoco se puede olvidar su importante e influyente trabajo como docente, los diversos proyectos editoriales en los que participó, su ímpetu coleccionista y archivista, y su ferviente motivación por la investigación.

Con una trayectoria polifacética atravesada por un claro sentido de compromiso artístico, social y político, bajo un filtro reflexivo, crítico, ético y estratégico, si bien gran parte de su trabajo fue individual, “tuvo gran importancia el hacer colectivo, en tanto generador de cruces de lenguajes y de pensamientos, y catalizador de escenarios a contrapelo de los institucionales artísticos, lo cual resultó en la exploración de múltiples vías de producción”.
En 1973 fue invitado “a usar el Centro de Arte y Comunicación”, dirigido por Jorge Glusberg, para una muestra y para ello tomó un tema que lo inquietaba: la violencia. En un piso puso las “fotos de las escenas de violencia”, en otro “las definiciones de violencia desde las de la Biblia hasta la definición de Carlos Marx de “que la violencia es una partera de la historia”, y en el último piso instaló “la violencia de la palabra violencia” con afiches de la gráfica popular y toda una sala empapelada con la palabra violencia.
Violencia puede visitarse hasta el 4 de agosto en Viamonte 452, Ciudad de Buenos Aires de lunes a viernes de 13 a 17.
Fuente: Télam S. E.
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