
Al artista Carl Meffert, el exilio obligado ante el ascenso del nazismo en Alemania lo trajo a Buenos Aires en 1935, donde realizó aportes notables al arte gráfico de entreguerras. Una ciudad que a la distancia lo homenajea ahora con una muestra que toma el nombre con el que se hizo conocido, Clément Moreau, y que permitirá a partir de mañana aproximarse en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini a la obra del hombre que en los 30 se animó a parodiar a Hitler en pleno apogeo del dictador.

Bajo el nombre de Clément Moreau. El dibujante silenciado, la muestra curada por Alberto Giudici y Claudio Rabendo exhibirá grabados y dibujos originales del creador, además de material documental que “permite no solo revalorizar a un artista notable, sino también entreabrir una puerta poco conocida: el aporte de los intelectuales antifascistas exiliados en Argentina”, indican desde el centro cultural.
El año 1933 significó no solo el ascenso de Adolf Hitler al poder en Alemania –y del fascismo– además de ser la antesala de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, sino también la persecución política a todos aquellos que estuvieran en desacuerdo. La resistencia antifascista es un tema casi ignorado que cobra “rigurosa actualidad frente a los nuevos fascismos que asoman en el mundo y en la Argentina”, destacan.

Parias del nuevo orden, los intelectuales alemanes iban de país en país, diezmados, pero diseminando por Europa, primero, y América después, todo lo que esa brillante generación de los años veinte –una de las más fructíferas del nuevo siglo– había traído como semillero de renovación. Clément Moreau, que formó parte de la brillante intelectualidad alemana de los años 20, es recuperado en esta exposición que reúne una “porción importante de la obra de uno de los más implacables caricaturistas del Führer y, a la vez, un sensible observador de los hábitos y festividades del Norte argentino”, esto último en referencia a sus estadías en Chaco y Jujuy.
A los 17 años, Moreau (Koblenz, Alemania, 1903, Suiza, 1988) ya había sido encarcelado por motivos políticos y, poco más tarde, se inició como dibujante gráfico. Huyó de Alemania perseguido por la Gestapo, y pasó por Francia, Italia y Suiza, país donde conoció a Nelly Guggenbuhl, su segunda esposa. Ante el peligro de ser extraditado a Alemania, cambió su nombre manteniendo sus iniciales (CM). En esa vida migrante, vía Marsella embarcó rumbo a la Argentina, donde vivió 26 años, “sumándose a un flujo que acercaba oleadas de exiliados a nuestras costas”, casi unos 60.000 de habla alemana de los que unos 45.000 eran de origen judío, señala Giudici.

El artista es autor del testimonio descarnado de su serie de linograbados “Nacht über Deutschland” o “La comedia humana” (1937-1938), y de “Quien siembra viento cosecha tempestades”, referido a la anexión de Abisinia por Italia y la Guerra Civil Española. En 1937, sus dibujos desenmascaraban el libro más leído de la época, Mein Kampf (Mi lucha), escrito por Hitler. El artista contraponía partes del texto del Führer con sus escenas dibujadas, una operación con la cual buscaba “desenmascarar la naturaleza brutal de Hitler a través de la elocuencia exasperada y egocéntrica de sus propias palabras”, según decía el artista.
En los años de la guerra, sus mordaces dibujos aparecieron en las respectivas efemérides diarias o semanales de los periódicos de América Latina. Publicó en el periódico en lengua alemana Argentinisches Tageblatt, un diario liberal iniciado en 1889 opuesto a los alemanes “argentinos” simpatizantes de la Alemania hitleriana. También escribió artículos para Crítica, La Vanguardia y Argentina Libre, y fue maestro de dibujo en la escuela alemana Pestalozzi.

En 1962, estando de visita en Suiza, lo sorprendió el golpe de Estado que derrocó a Arturo Frondizi, lo que lo llevó a radicarse en ese país europeo, donde dio clases de dibujo, hasta que Werner Mittenzei lo descubrió y organizó en 1978 una gran exposición en Berlín que lo reinstaló entre los grandes artistas gráficos del siglo XX, indica Giudici. Fue recién en 1994 cuando el Instituto Goethe realizó una muestra de su obra con el apoyo del gobierno alemán y la Fundación Pro Helvetia de Suiza, en Buenos Aires.
La muestra se inaugura mañana a las 19 en la Sala Abraham Vigo de la planta baja del Centro Cultural de la Cooperación (CCC), de la ciudad de Buenos Aires, ubicado en la avenida Corrientes 1543, en el centro porteño. La exposición se podrá visitar hasta julio, con entrada libre y gratuita, de lunes a viernes de 12 a 20, y sábados y domingos de 14 a 22.
Fuente: Télam S.E.
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