
En el siglo anterior al nacimiento de Cristo, en el Antiguo Egipto, una de las cunas de la civilización, vivió, gobernó y murió Cleopatra. Su nombre completo tras dominar la dinastía ptolemaica fue: Cleopatra VII Thea Filopátor. Veinte siglos después, su figura sigue causando fascinación. ¿Cuántos libros, cuántas películas, cuántos dibujos se han hecho de esta mujer que se suicidó a los 39 años y de la que aún no se ha encontrado su tumba?
La última producción, todavía no estrenada, se titula Queen Cleopatra, mezcla de ficción y documental, con escenas interpretadas por actores y comentarios de investigadores. Netflix acaba de presentar el tráiler, y comienza así: “Hace mucho tiempo, cuando las mujeres gobernaban con un poder sin igual como guerreras, reinas, madres de naciones, no ha había ninguna más icónica que Cleopatra” “Su historia resuena en todas las mujeres”, dice una de las especialistas.
En las redes sociales, Queen Cleopatra generó muchos comentarios críticos. ¿Por qué? Porque la interpretación está en manos de Adele James, una actriz afrodescendiente. Esta caracterización desliza la idea de que la reina del Antiguo Egipto podría ser negra. De hecho, en el tráiler, una de las investigadoras cuenta que eso está muy instalado. Ante las críticas, la actriz escribió en su Instagram: “Si quieres hablar sobre la raza de Cleopatra, mira el documental”.
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Cleopatra fue diplomática, comandante naval, lingüista y escritora de tratados médicos, pero, sobre todas las cosas: la última gobernante de la dinastía ptolemaica del Antiguo Egipto. Tras la muerte de su padre, Cleopatra y su hermano Ptolomeo XIII accedieron al trono como corregentes pero la disputa entre ambos generó una guerra civil. Su unión con Julio César le permitió acceder a lo más alto del poder; finalmente él murió en el año 44 a. C.
Luego inició una relación con Marco Antonio de la que nacieron tres hijos. Pero Octavio, hermano de quien había sido la esposa anterior de Marco Antonio, venció la tropa de la nueva y flamante pareja en la batalla de Accio e invadió Egipto. El final ya estaba escrito: Octavio pretendía llevarla a Roma para exhibirla como su trofeo de gloria. Entonces Cleopatra eligió otro desenlace: se suicidó. La leyenda dice que la reina egipcia se dejó morder por una serpiente venenosa.

La historia la volvió un ícono. Ya en la antigüedad la representaban en monedas, esculturas y pinturas. Fue también protagonista en obras renacentistas y barrocas. Y hay clásicos como Antonio y Cleopatra de William Shakespeare, Julio César en Egipto de Händel. Representa un momento clave en la transición de dos hegemonías imperiales. Como escribió Alfredo Serra en un artículo de 2017, fue una “reina entre dos fuegos: la decadencia de Egipto y la codicia de Roma”.
Quizás la producción que más caló en el siglo pasado fue la película de 1963 titulada simplemente Cleopatra. Dirigida por Joseph L. Mankiewicz, con un guion adaptado del libro de 1957 The Life and Times of Cleopatra de Carlo Maria Franzero, se trata de un drama que tuvo miles y miles de espectadores. Ahí vimos a Cleopatra interpretada por Elizabeth Taylor, ícono en sí mismo, y de alguna manera la asociación con la actriz se volvió directa.
Una parte de la crítica contra Queen Cleopatra apunta a la “inclusión” de la industria audiovisual. Algo parecido ocurrió cuando Disney estrenó el tráiler de La Sirenita, donde Ariel ya no posee piel caucásica, ojos azules y cabello rojo, ahora es una mujer negra: la actriz Halle Bailey es la protagonista. Muchos dijeron que Disney hacía wokewashing: lavaba su imagen corporativa con progresismo atendiendo implícitamente a fenómenos como el feminismo y el Black Lives Matter.

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Pero ahora el caso es diferente: Cleopatra es, antes de las cientos de interpretaciones ficcionales, un personaje histórico. “No hay futuro sin opasado. No hay Roma sin Egipto”, dice Adele James en el tráiler de Queen Cleopatra. Sin dudas, esta reina solo se la puede entender dentro de un contexto, dentro de una historia muy larga donde se suceden gobernantes y se batalla por el poder hasta la muerte. La producción de Netflix estrena el 10 de mayo.
En el año 2020 se dio una polémica similar. Se anunció que la actriz israelí Gal Gadot interpretaría a Cleopatra en una película dirigida por Patty Jenkins. En ese momento se hablaba de “blanquear su figura” y, como hoy, muchos se preguntaron el verdadero origen de esta figura egipcia. Finalmente la película no avanzó, pero el interrogante quedó. En una nota con la BBC, la historiadora británica Mary Beard dijo que se sabe tan que Cleopatra es “la reina sin rostro”.
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