
Hay artistas que son sismos en la tradición de un país, que rompen con los grilletes del pasado y proponen un nuevo camino. Es el caso de José Sabogal (1888 - 1956) en el Perú, quien comenzó una mirada cercana a la cultura andina, dejando de lado las ideas coloniales europeizantes y, abiendo así, el camino para muchos artistas.
Hijo del mestizaje, Sabogal tuvo una importante relación con Argentina, donde fue alumno de la Escuela de Bellas Artes, entre 1912 y 1913, y luego como maestro de dibujo en la Escuela Normal de Jujuy, entre 1914 y 1917.
Fue en la provincia del norte donde conoció a Jorge Bermúdez, discípulo de Ernesto de la Cárcova, quien recorrió el noroeste argentino, en busca de paisajes y figuras para sus obras. De la mano de Bermúdez, Sabogal comenzó su indagación pictórica sobre la cultura andina, que lo convertirían en el tiempo en uno de los máximos promotores y líderes del movimiento indigenista peruano.
Anes de esta experiencia había ya recorrido España, el sur de Francia, Italia y el norte de África, pero fue la comunión con esta expresión identitaria lo que causó mayor impacto en su obra y regresó a su país, asentándose en el Cuzco, donde se gestaba un intenso movimiento cultural de reivindicación regional y nacionalista.
Durante este período, publicó una investigación etnográfica sobre las tradiciones culturales indígenas, incluida la historia del “mate birulado”, un antiguo objeto artesanal elaborado con calabaza o mate. Sabogal tuvo, además un rol fundamental en la estética de publicaciones de vanguardia como la revista cultural Amauta, que abogaba por los derechos de los pueblos indígenas y condenaba las desigualdades sociales.
El Señor de la Fortaleza -pieza de 1919 que se encuentra en la sede del Banco Interamericado de Desarrollo de Washington, EEUU- retrata una escena durante la procesión del “Cristo de los Milagros”, en la que se lleva una imagen de Cristo en la cruz por las calles de un pueblo. Las figuras del cuadro muestran los trajes y adornos típicos de esta popular celebración. La imagen de Cristo es venerada en Perú como símbolo de un tipo particular de práctica religiosa católica que evolucionó y refleja la naturaleza híbrida de la identidad cultural del país. El uso de Sabogal de tonos tenues y terrenales describe la atmósfera del paisaje andino, celebrando el legado cultural y los recursos naturales de la región.
Considerado por José Carlos Mariátegui, escritor, periodista, político y filósofo, como el “pintor peruano por excelencia”, el legado de Sabogal trasciende el lienzo, ya que acercó su mirada como profesor y director de la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes y co-fundador del Instituto Libre de Arte Peruano en el Museo Nacional de la Cultura Peruana. Entresus seguidores se encuentran, entre otros, Camilo Blas, Enrique Camino Brent, Julia Codesido, Cota Carvallo, Jorge Segura, Aquiles Ralli y Gamaniel Palomino.
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