
Jeanna Bauck y Bertha Wegmann se conocieron en Munich. Querían pintar, ser artistas, romper el canon masculino que regía la época. Cada cual por su parte tejió un camino hasta llegar al encuentro. Jeanna venía de Estocolmo, Suecia, y Bertha de Copenhague, Dinamarca. La primera vez que se vieron fue en la casa de un pintor que le daba a clases a varios aprendices. Desde entonces no se separaron.
Congeniaron enseguida. En el fondo sabían que con las clases que tomaban en el estudio no les alcanzaba. En el siglo XIX, la vida de las mujeres estaba destinada al ámbito privado. El espacio público era de los hombres. Necesitaban salir al mundo. Se tomaron de la mano y saltaron.
Primero, fue la naturaleza. Decidieron salir del encierro para aprender los colores del cielo, de los árboles, de los animales, de la vida. Pasaban tardes enteras tiradas en el pasto haciendo bocetos en sus cuadernos y arrojando pinceladas sobre el lienzo. Pero al poco tiempo comenzaron a sentir el peso del límite. Y la pintura naturista de ambas viró hacia la intimidad que, mediante la pintura, se volvía pública. Así se iniciaban, decididas, en el arte del retrato.
Comenzaron a trabajar, juntas, codo a codo. Un día posaba una y la otra pintaba. Al otro día era al revés. En las representaciones que cada una hace de su amiga hay, no sólo una técnica exquisita y una apuesta interesante en las variaciones sutiles del color, también hay admiración. Como si con cada retrato se estarían diciendo: te quiero.
Eran excelentes pintoras, pero querían más. En Alemania eran respetadas, pero no lo suficiente. Tenían un éxito, podría decirse, moderado. Habían viajado juntas a Italia y ese lugar les atraía, pero sentían que no era para ellas. ¿Cuál es el siguiente paso entonces? ¿Adónde ir? Se miraron y dijeron al unísono: París.
Llegaron a la capital de Francia, y en esa época del mundo, en 1880. Abrieron su estudio y se pusieron a trabajar en el arte del retrato. Los dos años siguientes expusieron en los Salones de París. De alguna forma, juntas cambiaron el rumbo predestinado que les venía escrito. Querían visibilizar que las mujeres también podían pintar e incluso hacerlo mejor que los varones.
De esa época es el cuadro Bertha trabajando, que desde 1930 está en el Museo Nacional de Estocolmo. La autora es Jeanna Bauck , que observa a Bertha Wegmann pintar a un hombre en el estudio que compartían. Es una obra delicada y detallista que mezcla la adoración por la naturaleza, la confianza en el retrato y la representación de lo que ellas buscan decir: las mujeres también pintamos, y miren cómo.
Pero la epopeya en Francia no duró mucho. Quizás porque se cansaron del trajín parisino o porque se les fue el entusiasmo o porque sintieron que era hora de volver a los orígenes. Nadie lo sabe con certeza. Tampoco importa. Al poco tiempo, cada una decidió volverse a la ciudad de donde venía: Jeanna a Estocolmo y Bertha a Copenhague.
Les fue muy bien. Jeanna se dedicó a enseñarle a otras mujeres el arte de la pintura. Más tarde se instaló en Berlín y allí fue la gran mentora de Paula Modersohn-Becker, por ejemplo. Por su parte, Bertha se convirtió en la primera mujer en tener un puesto en la Real Academia de Bellas Artes de Dinamarca. Ambas siguieron pintando y sus obras continuaron viajando a exposiciones mundiales.
SEGUIR LEYENDO
Últimas Noticias
Londres consolida su liderazgo mundial tras vender arte por más de 419 millones de libras
Las principales casas de subastas celebraron 13 remates con un 87 % de ventas efectivas, destacándose Christie’s y Sotheby’s en un mercado que muestra fortaleza y preferencia por obras de grandes maestros del siglo XX

El esqueleto hallado bajo un altar en Países Bajos podría ser d’Artagnan
Los restos, que fueron trasladados a un instituto arqueológico, podrían pertenecer al personaje real que inspiró “Los tres mosqueteros”. El ADN podría aclarar el popular enigma

Polémica por la Colección Gelman: México asegura que no pertenece a la Fundación Santander
La colección es considerada una de las más importantes del arte moderno mexicano con piezas de Diego Rivera, Frida Kahlo, María Izquierdo y David Alfaro Siqueiros, entre otros

Quién es Mo Yan, el Nobel chino que vendrá a la Feria del Libro de Buenos Aires
Nacido como Guan Moye en 1955 en la provincia de Shandong, el seudónimo que eligió significa “no hables”. Cómo se transformó en una de las voces más potentes de la literatura contemporánea. Qué libros se consiguen en español

La Feria del Libro 2026: cuánto sale la entrada, los Premios Nobel que vienen y el nuevo espacio para 4500 personas
En su edición 50, el gran evento cultural argentino retoma su tradición de acercamiento a los lectores pero también tira la casa por la ventana



