“Convenios internacionales deben pasar primero por Cancillería”: nueva orden firmada por Petro y más poder para Laura Sarabia

La directiva deja claro que la Cancillería se convierte en la instancia obligatoria de revisión

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Con la política exterior de Colombia en el centro del debate, el Senado cuestionará a Laura Sarabia por la falta de coherencia en la diplomacia del Gobierno Petro, especialmente en lo relacionado con Estados Unidos y Venezuela - crédito Juan Diego Cano/Presidencia
Gustavo Petro y Laura Sarabia | crédito Juan Diego Cano/Presidencia

El presidente Gustavo Petro emitió a comienzos de abril una directiva presidencial que redefine el papel de la Cancillería en los trámites internacionales del Estado.

El documento, que ha tenido escasa visibilidad pública, establece que cualquier acuerdo con actores extranjeros deberá ser previamente validado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, encabezado por Laura Sarabia.

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Presidente Petro firma documento- crédito Presidencia de la República

Esta disposición fortalece el rol institucional del despacho que dirige la canciller, al exigir que todas las negociaciones internacionales —incluidos tratados, convenios y memorandos de entendimiento— sigan un procedimiento específico antes de su firma. La directiva deja claro que la Cancillería se convierte en la instancia obligatoria de revisión, evaluación y archivo de esos compromisos con otros países.

Según el texto firmado por el mandatario, “el Ministerio de Relaciones Exteriores, bajo la dirección del presidente de la República, es responsable de la formulación, planeación, coordinación, ejecución y evaluación de la política exterior y de las relaciones exteriores de Colombia, por lo que la suscripción de los compromisos internacionales deberá sujetarse a las políticas del Estado, de manera que no se contravenga nuestra política exterior”.

La decisión presidencial se traduce en un ajuste operativo con cuatro orientaciones clave. En primer lugar, se establece que las entidades que gestionen tratados internacionales deberán remitir los proyectos al Ministerio de Relaciones Exteriores para su evaluación anticipada.

Como segundo punto, la Cancillería deberá analizar esos proyectos y emitir un concepto que determine si la firma del documento es o no conveniente para los intereses del país.

Además, en tercer lugar, se indica que incluso los memorandos de entendimiento deberán ser enviados con anterioridad a la Cancillería para su revisión. Y por último, todo instrumento internacional que ya haya sido firmado debe ser entregado a esa cartera para su resguardo oficial.

Estas instrucciones refuerzan la centralización de la política exterior en manos del Ejecutivo, con la Cancillería como filtro obligatorio. Aunque esta medida le entrega más control a Laura Sarabia sobre el relacionamiento internacional, la dinámica entre ella y el presidente no ha estado exenta de tensiones recientes.

La ministra de Relaciones Exteriores, Laura Sarabia, adelantará una visita oficial a Japón con el fin de consolidar relaciones bilaterales - crédito @laurasarabia/X
La ministra de Relaciones Exteriores, Laura Sarabia - crédito @laurasarabia/X

Un episodio que puso de manifiesto un desacuerdo entre ambos ocurrió cuando Sarabia expresó, a través de su cuenta de X, un mensaje de felicitación al presidente electo de Ecuador, Daniel Noboa.

Poco después, Gustavo Petro escribió en la misma red social que aún no reconocía oficialmente el resultado electoral en ese país, argumentando que “se habían presentado varios problemas” durante el proceso.

A pesar de ese momento de desautorización pública, la nueva directiva firmada por el jefe de Estado concede a la Cancillería un rol más determinante en la gestión de los asuntos internacionales. Con esta medida, se establece un protocolo institucional que obliga a todas las entidades del Estado a coordinar sus compromisos internacionales bajo la supervisión directa de esa cartera.