Uno de los impuestos que más incomoda a millones de deudores colombianos podría empezar a tener cambios

El presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, afirmó que cualquier ajuste en la tasa de usura “debe acompañarse de un compromiso de inclusión financiera por parte de todos los actores dentro del sistema”

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La Superintendencia Financiera de Colombia
La Superintendencia Financiera de Colombia viene con reducciones a la tasa de usura desde mayo de 2023 - crédito Europa Press

La tasa de usura es el límite máximo con el que un particular, el Estado o una entidad financiera, pueden cobrar por intereses sobre un préstamo. Afecta, principalmente, a quienes hacen compras con tarjetas de crédito. Autoridades y actores del sector abren cada vez más la posibilidad de que esta tenga ajustes.

Así quedó demostrado en el reciente foro “Tasa de usura, saldos y retos para el acceso al crédito”, organizado en colaboración entre la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria) y La República. Según los expertos, el cambio podría ser clave para ampliar el acceso al crédito formal y combatir el fenómeno del gota a gota, ligado a estructuras criminales en el país.

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El presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, fue enfático al señalar que cualquier ajuste en la tasa de usura “debe acompañarse de un compromiso de inclusión financiera por parte de todos los actores dentro del sistema”. Según explicó el dirigente durante su intervención, una modificación de la regulación permitiría que cerca de 195.000 adultos salgan de la dependencia del gota a gota, actividad que calificó como “el rival principal del sistema financiero tradicional”.

Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria,
Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, intervino en el foro “Tasa de usura, saldos y retos para el acceso al crédito” - crédito Asobancaria/X

Agregó que el fenómeno está asociado a “las peores estructuras criminales, la financiación del terrorismo y delitos que intentan lavar dinero por medio del crédito informal”.

Distinción entre los tipos de crédito

Uno de los puntos críticos planteados por Malagón fue la necesidad de distinguir entre los tipos de crédito. “Hoy tenemos una tasa de usura que mete en una misma receta el crédito de consumo con el de empresas, como si las necesidades de una familia en Nariño fueran las mismas que las de una empresa en Medellín”.

De esta manera, destacó que el sistema financiero colombiano debe evolucionar hacia una propuesta estructural que promueva la inclusión tanto de personas como de empresas, sin excluir a ningún segmento.

La Superintendencia Financiera de Colombia
La Superintendencia Financiera de Colombia es la que fija la tasa de usura mensual - crédito Nelson Bocanegra/Reuters

En el encuentro participaron otros expertos del sector. El superintendente Financiero de Colombia, César Ferrari, mostró su postura a favor de eliminar la tasa de usura al calificarla como “un reflejo de otras épocas que estamos superando, las del proteccionismo”.

Según comentó el funcionario, la eliminación requeriría un esfuerzo legislativo en el Congreso de la República, aunque también reconoció que podría generar un cambio estructural importante en el acceso al crédito.

Proyecto de ley sin aval

Por su parte, el presidente de Colombia Fintech, Gabriel Santos, recordó que en la pasada legislatura se presentó un proyecto de ley para eliminar la tasa de usura, pero este no superó ni siquiera el primer debate.

La tasa de usura para
La tasa de usura para marzo de 2025 es de 24,92% - crédito Luisa González/Reuters

Además, destacó que, aunque el asunto sigue pendiente de discusión legislativa, existe un consenso cada vez mayor entre los sectores público y privado en la lucha contra el “gota a gota”. Al respecto, Santos afirmó en su intervención que “por primera vez en muchos años tenemos un consenso y es que debemos atacar este fenómeno”.

Atención a la población

Otro de los ponentes, el presidente del Banco Serfinanza, Gian Piero Celia, también criticó la estructura actual de la tasa de usura, al indicar que esta “hace imposible atender a toda la población”.

Durante el foro, se propuso que la liberalización de estas tasas podría facilitar la entrada de más personas al crédito formal, un proceso que, aunque tomaría tiempo, podría representar “un cambio estructural necesario”.

En cuanto a los impactos macroeconómicos, la economista principal de Scotiabank Colpatria, Jackeline Piraján, señaló que aunque la tasa de usura disminuyó en términos absolutos, el aumento simultáneo del riesgo limita el crecimiento del crédito comercial. Según datos mencionados en el foro, “la compra de deuda pública en el último año ha superado al crecimiento del crédito comercial, lo que refleja que el precio actual de la usura no está incentivando la generación de crédito”.