Llamarse igual que una persona buscada por la Interpol es una casualidad que nadie desea experimentar, menos aún durante un viaje internacional.
Esto fue exactamente lo que vivió la modelo y creadora de contenido argentina Ángeles Watters en su última visita a Colombia.
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A través de un video que compartió en su cuenta de TikTok, la joven relató la sorpresiva y angustiante experiencia que tuvo que vivir al ingresar a Colombia, producto de una confusión con otra persona que lleva el mismo nombre y es requerida por la justicia.
Según su testimonio, la llegada al país debía ser el comienzo de unas vacaciones prometedoras; sin embargo, lo que inicialmente era ilusión y curiosidad por conocer un nuevo destino se transformó en una pesadilla tras su paso por la ventanilla de migración.
En cuestión de minutos, Watters pasó de ser una turista con planes de recorrer playas paradisíacas a convertirse en una supuesta fugitiva ante las autoridades del aeropuerto.
El arribo a Colombia y la confusión en Migración
“Yo debo tener mucha cara de delincuente. Estoy segura de que debe ser este piercing de mierda”, bromeó la modelo al narrar cómo fue confrontada por los funcionarios de migración.
Según contó, el oficial le informó que en el sistema “saltaba” una alerta que la vinculaba con un caso de búsqueda internacional, por lo que el desconcierto fue inmediato: la joven creyó que se trataba de un error menor, pero en pocos segundos le confirmaron que había sido “inadmitida” en el país.

Para Watters, la palabra “inadmitida” era completamente ajena y no entendía su implicación legal: “¿Qué significa inadmitida? No nos estamos entendiendo como que el español varía en Latinoamérica”, comentó con un tono entre divertido y nervioso.
Mientras tanto, su madre, que la acompañaba en el viaje, fue retirada de la zona de migraciones, dejando a la modelo sola y enfrentando una situación que jamás imaginó vivir.
“Mi mamá ya pensaba que yo era totalmente una criminal. Yo no podía hacerle entender que lo último que había robado en mi vida era un Danonino en el supermercado cuando tenía cinco años”.
Una retención prolongada
Las autoridades le advirtieron que podría pasar la noche en la “sala de inadmisión”, un cuarto que describió como extremadamente precario, sin ninguna comodidad básica y sin posibilidad de recibir visitas.
Según Watters, el personal de migración llegó a decirle que si no se recibía pronta respuesta de la entidad correspondiente desde Argentina, tendría que quedarse retenida hasta el inicio del nuevo turno, a las ocho de la mañana.
El desasosiego de la joven fue enorme, al punto de que lloró desconsoladamente: “En ese momento, por la cabeza, se me cruzaron todas mis travesuras de la infancia, preguntándome si había algo que realmente me volviera culpable ante la ley”, confesó.

La confirmación desde Argentina y la liberación
Tras varias horas de incertidumbre, por fin llegó la comunicación que necesitaban: no se trataba de la misma persona que figuraba en la base de datos de Interpol y la DEA.
En ese momento, la modelo fue liberada y su pasaporte, finalmente, sellado; aun así, la experiencia dejó una huella profunda.
Watters recordó la frialdad de algunos funcionarios, en especial de quien estuvo a cargo de su caso: “Resulta que la mina que me estaba atendiendo/ayudando en un momento se hartó de escucharme llorar. Y ustedes se piensan que en esa sala de inadmisión había una cama, un catre, algo, la raya del culo la perdí y lágrimas, no tengo más, el recibimiento en Colombia fue tan cálido, pero tan cálido, que como si fuera poco, toda la experiencia de mierda que estoy contando la mina viene, se me acerca y me dice: ‘Si fuera por mí, te dejaba ahí tirada’. Yo creo que tuve que respirar tan hondo para no meterle un puñete en la cara que me terminé con todo el oxígeno de ese aeropuerto”.

Con ese desenlace, la joven pudo reencontrarse con su madre y continuar su viaje, pero no sin un nuevo temor: la advertencia de que podía ocurrirle de nuevo en cualquier otro vuelo mientras estuviera en Colombia. Dado que tenía previsto viajar a San Andrés y luego regresar a Argentina, no descartaba repetir la odisea en las siguientes escalas.
“Parece ser que hay otra Ángeles Watters, porque mi nombre es completamente normal, hay otra Ángeles Watters en el mundo buscada por la Interpol, por la DEA, o sea, no tengo un doppelganger, tengo un doppelganster directamente”.
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