En el contexto de los conflictos armados de Colombia existe una figura envuelta en misterio: el “cruzado”.
Este término describe a combatientes de distintos bandos, ya sea Ejército, guerrillas o paramilitares, que recurren a prácticas de brujería o magia negra para protegerse en combate.
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Según el sargento Eduardo Sandoval, autor del libro Entre la Guerra y lo Inexplicable, este fenómeno es más común de lo que se cree en el campo de batalla.
Durante una conversación en el pódcast Historias Paranormales, conducido por el antropólogo Esteban Cruz, Sandoval explicó qué significa ser un cruzado y relató impactantes historias recopiladas durante su carrera.
“Un cruzado es alguien que se somete a rituales para ‘cerrar el cuerpo’, asegurando que no lo hieran las balas”, comenzó por explicar.
Según Sandoval, estas prácticas implican un pacto con fuerzas oscuras y son realizadas tanto por soldados como por guerrilleros y paramilitares.
El rito del “cruzamiento” y sus peligros
Sandoval narró que algunos rituales incluyen rezos, pociones y pruebas extremas.
Mencionó a una curandera conocida como “la abuela de los paracos”, que operaba en San Martín.
Según el sargento, esta mujer realizaba ceremonias en las que probaba su efectividad disparando una escopeta al rostro del iniciado, por lo que si el disparo no le afectaba, el ritual se consideraba exitoso.
Sin embargo, estas protecciones tienen sus límites, pues Sandoval citó el caso de alias Cuchillo, un líder paramilitar con múltiples rezos en su cuerpo, que murió ahogado en un riachuelo de poca profundidad en 2010.
Según la creencia popular, quienes se someten a estos rituales no pueden cruzar cuerpos de agua, ya que quedan “atados” a fuerzas sobrenaturales.
Más allá de las balas: lo inexplicable en combate
En su libro, Sandoval relata episodios que desafían la lógica. Uno de ellos se registró en La Guajira, donde un soldado enemigo sobrevivió a un enfrentamiento pese a haber sufrido heridas devastadoras.
“Le faltaba una parte del cráneo, tenía impactos de bala en todo el cuerpo y seguía vivo”, recordó Sandoval.
La escena dejó atónitos a los presentes, quienes atribuyeron la resistencia del herido a un pacto sobrenatural.
Según Sandoval, en casos así, algunos soldados recurren a rituales para “liberar” el alma del afectado, pues en otra oportunidad, un soldado raspó las uñas del herido, recitó un credo y, tras un grito gutural, el hombre finalmente falleció.
Apariciones y encuentros espirituales
El ámbito paranormal no se limita a rituales y pactos, por lo que Sandoval compartió el testimonio de un policía que recibió una carta de un compañero fallecido décadas atrás.
El policía, hacía guardia en un edificio gubernamental cuando recibió la visita de un uniformado que le entregó una carta para su novia.
Al investigar, descubrió que el remitente había muerto 30 años antes y luego de una serie de averiguaciones, logró entregar la carta a la mujer, quien reconoció la escritura de su antiguo novio, asesinado en un ataque guerrillero en Riofrío.
Lo peculiar en este relato es que el soldado fallecido le entregó una oración conocida como “la oración de la Santa Cruz” considerada una protección espiritual.
Relatos de otras fronteras
Las experiencias paranormales no son exclusivas de Colombia, pues Sandoval mencionó historias similares narradas por militares chilenos.
En una ocasión, en un antiguo batallón en Chile, soldados reportaron encuentros con un “relevo fantasma”, según el testimonio, un espíritu se presentó durante una guardia y, aunque no causó daño, dejó a los presentes con una sensación de inquietud.
“Esto no es cuestión de creer o no creer, sino de respetar”, concluyó Sandoval, pues en su experiencia, burlarse o ignorar estos fenómenos puede tener consecuencias inesperadas.
Un vistazo al misterio y a lo inexplicable
Aunque muchos de estos testimonios carecen de explicación científica, reflejan las creencias profundamente arraigadas en un país marcado por el conflicto.