La inseguridad en los barrios de Bogotá provocada por los prestamistas, conocidos como “gota a gota”, no da tregua. Un comerciante del sector automotor, identificado como Giovanny Russi, denunció ser víctima de amenazas por parte de sujetos a quienes les pidió prestado un dinero que necesitaba con urgencia.
En total, solicitó un préstamo por $5 millones. Sin embargo, luego de pagar este monto a los prestamistas, le dijeron que todavía hacía falta dinero, porque la deuda había ascendido a $7 millones. Después, empezaron a exigir el pago de $10 millones y $15 millones. También le pidieron que firmara un pagaré.
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No obstante, la deuda no quedó ahí. “Me aparece un hermano del que me prestó el dinero, cobrándome $30 millones”, explicó el comerciante afectado en conversación con Noticias Caracol.
Desde entonces, ha recibido todo tipo de amenazas, en las que se le indica su familia y su vivienda podrían estar en riesgo si se niega a pagar el monto exigido. “[Dice] que él tiene una casa donde me pueden encerrar, me pueden secuestrar, que me le prenden candela a la casa. El almacén ya lo tengo cerrado hace un mes, porque, incluso, me tienen amenazados a los empleados, a mi familia”, detalló el ciudadano.
En diferentes ocasiones, han llegado a su casa entre cinco y seis hombres en motocicletas y carros para intimidarlo. En videos suministrados por la víctima al medio de comunicación citado se ve a los sujetos en la entrada de la vivienda, esperando a que alguien salga a responder por la supuesta deuda.
Debido al hostigamiento e intimidaciones que estaba recibiendo tanto él como su núcleo familiar y laboral, tuvo que irse de su casa, además de cerrar el negocio automotor en el que ha trabajado durante 40 años. “Me tocó forzadamente dejar mi negocio, dejar mi casa y desplazarme”, precisó la víctima de los “gota a gota”
De acuerdo con el abogado que representa a la víctima, Miguel Ángel Ruiz, miles de comerciantes en Colombia se están enfrentando a la misma situación. Pues, caen en la apariencia de legales que brindan empresas “fachada” en las que aseguran hacer préstamos a la población de manera segura.
“Realmente, lo que ellos quieren es despojar a estos comerciantes de sus empresas, de sus casas. La gran mayoría de comerciantes viven en el segundo piso de sus negocios. Ellos vienen detrás de los negocios, ellos no vienen detrás del préstamo”, precisó el profesional del Derecho al informativo citado.
Según un estudio de DataCrédito Experian, uno de cada cinco colombianos que piden algún crédito lo hacen por medio de vías que no están reguladas. Además, la mayoría de estas solicitudes de dinero son llevadas a cabo por personas de los estratos socioeconómicos más bajos del país: 1 y 2.
En vista de las necesidades económicas de la población, los “gota a gota” abundan en sectores específicos. De acuerdo con la revista Forbes, por ejemplo, en la Central de Abastos de Bogotá (Corabastos) son varias las personas que rondan por los negocios y sus alrededores cobrando a los comerciantes que adquirieron alguna deuda con un prestamista.
“Tienen cobradores y recogedores por todo lado. Ellos pueden prestarle dinero desde $100.000 hasta millones. Normalmente, pasa que trabajan como por referidos y cobran diario o semanal. Usted los ve y pasan por los puestos cobrando la cuota y lo del día”, explicó un vendedor informal a la revista.
En el Congreso de la República se está impulsando un proyecto que buscar terminar con esta modalidad informal e ilegal de préstamo. La iniciativa se centra en fortalecer las cooperativas financieras que suelen prestar recursos a las personas de los estratos más bajos.