
Un sondeo hecho a 32 puntos de venta en las principales ciudades del país reveló las preferencias de los colombianos en cuanto a colchones por ciudad, tamaño, firmeza, materiales y costumbres peligrosas. Entre los resultados hubo tres datos muy llamativos.
El primero es que los colombianos entre 30 y 42 años de edad, conocidos como los millenials son quienes más consumen la categoría de colchones en Colombia. Segundo, el tamaño más vendido a nivel nacional es doble, es decir, de 1.40 centímetros por 1.90 centímetros. Tercero, en cuanto a la firmeza, los números dicen que ni muy suave, ni muy duro, el ganador es el semifirme.
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Al revisar la data por género los números son contundentes. Las mujeres lideran la decisión de cambiar el colchón con un 52% frente al 46% de los hombres. En ese sentido, una de las curiosidades es que tanto hombres como mujeres prefieren estrenar en dos períodos muy marcados del año.

El primero es julio y agosto, cuando la llegada de la mitad del año impulsa el cambio. El segundo periodo es noviembre y diciembre, cuando la tradición de estrenar para recibir ‘con la casa limpia y cosas nuevas al Niño Dios’ motiva la renovación.
Los colombianos muestran patrones muy similares en la compra de colchones, independientemente de su ubicación geográfica. Por ejemplo, en las principales regiones del país (Cundinamarca, Costa Caribe y Antioquia) el 70% de los habitantes prefieren el colchón de tamaño doble.
Por otro lado, en Bogotá y Medellín aparece una nueva tendencia en el consumo en colchones de tamaños especiales, no solo por los tamaños reducidos de las viviendas actuales sino también por el menor número de personas, presencia de mascotas o espacios reservados a huertas internas de los llamados hogares multiespecie.
Comodidad y garantía lo que más valoran los colombianos
Uno de los hallazgos que despierta más curiosidad de este sondeo es el comportamiento de compra de colchones por generaciones y su principal motivo para elegir donde descansar.
De acuerdo con el vicepresidente de Colchones Romance Relax, Eder Heras, la situación es así:
- Generación Y (1980-2000): genera el 50% de las compras y su razón número uno es comprar un producto con desarrollo tecnológico para lograr un sueño reparador.
- Generación X (1965-1979): tiene una participación del 23% y el principal aspecto razón de compra es la garantía de que el fabricante usa materiales durables.
- Generación Baby Boomer (1946-1964): representa el 20% y solo compra una marca conocida, como dicen ellos, que literalmente ‘conozca de toda la vida’.
- Generación Z (1995-2000: con 7% y para quienes el centro de la decisión es la innovación tecnológica del producto.
En ese sentido, vale la pena destacar que el sondeo revela que los colombianos evalúan diez variables para comprar colchón, entre las que están durabilidad, tipo de materiales, reputación de la marca, respaldo del fabricante y hasta la variedad de texturas. Pero, las tres características definitivas para estrenar o no son comodidad, calidad y durabilidad.
Por estratos
El análisis por estrato socioeconómico permite asegurar que el estrato tres es el dominante en la adquisición de colchones, dado que representa el 50% de las compras y ve el cambio de ese elemento de salud como una inversión en la calidad de su descanso.
El estrato dos representa el 20% del mercado y lo más importante para este segmento es tener una superficie multipropósito. Respecto a los estratos cuatro, cinco y seis tienen el 30% y su decisión obedece a garantizar su confort y cuidar su salud como una forma de evitar los trastornos del sueño y su fatal impacto en aspectos médicos y sociales.

¿Duro o blando?
Por supuesto, esta radiografía del colchón no podía pasar por alto la famosa discusión familiar sobre cuál es la firmeza favorita de los colombianos al elegir colchón. Al respecto, el sondeo revela que más allá de un tema de edad o de ubicación geográfica, cada persona tiene una firmeza favorita que está íntimamente ligada con su postura al dormir.
En ese sentido, quienes duermen boca arriba o se mueven mucho dicen que adoran la firmeza dura, quienes duermen boca abajo prefieren la dureza intermedia y quienes duermen de lado dicen que su favorito es el suave porque ejerce menos presión en hombros y cadera.
Lo anterior es la versión cualitativa. Sin embargo, los números dicen que del 100% de colchones vendidos en los últimos cinco años, es decir, de 2018 a 2023, al evaluar la firmeza, los porcentajes son 64% intermedia, 21% firme, y 15% suave.
Una información que está directamente conectada con el eterno debate sobre cuál estructura es mejor en un colchón entre la de cassata con espuma flexible de poliuretano o la de resortes. Ambas tienen sus defensores y detractores.
Lo cierto, es que, según los porcentajes registrados en los últimos cinco años, 73% prefieren la combinación de espuma flexible de poliuretano y resortes, 23% de colchones con cassata y espuma flexible de poliuretano. Finalmente, 4% no sabe de qué está hecho su colchón. Más allá de los números y la eterna discusión de cuál es la mejor estructura, los expertos dicen que cada persona elige de acuerdo con su necesidad de descanso y condiciones de salud.

Y la pregunta del millón es cuál es el tamaño favorito de los colombianos, pues para sorpresa de todos a pesar del auge de nuevos tipos de hogares unipersonales, sin hijos, homoparentales, reconstituidos, adoptivos, con mascotas, de acogida, definitivamente, por tamaño, el colchón más vendido en Colombia es el de cama doble.
De hecho, la participación porcentual detallada es la siguiente: 50% doble (140X190), 24% colchón sencillo (100X190), 12% semidoble (120 X 190), 6% queen (160X190) y 3% king (200X200) y 5% en otras medidas especiales.
El peligroso regalo del colchón usado
El sondeo también abordó los aspectos culturales. Por ejemplo, con qué limpian los colombianos sus colchones y encontró que el listado es interminable y va desde vinagre, talcos de bebé, bicarbonato de sodio, golpearlo con la escoba, y la tradicional costumbre de sacarlo al sol.
Al respecto, los expertos de Colchones Romance Relax aseguran que lo correcto en higiene y cuidado del colchón es darle la vuelta cada tres meses. La primera vez pasando la cabecera al lugar que antes tenían los pies y la segunda volteando el colchón al lado opuesto al que se estaba usando, salvo que el diseño del colchón tenga en la parte superior un relieve de alto confort. Y muy importante, jamás, humedecerlo con un ningún líquido porque en lugar de limpiar, contamina.
El dato más peligroso que revela el sondeo es que 41% de los colombianos en todo el territorio nacional y estratos regala su colchón usado a un familiar cercano, amigo o colaborador que vive fuera de su casa, 15% se lo hereda a alguien dentro del mismo hogar y 3% lo revende. Eso significa que 59% de los colombianos tienen el peligroso y antihigiénico hábito de regalar o recibir colchones usados. Y apenas 21% hace la diligencia para que el colchón usado sea recogido por los programas especializados de disposición ambiental y segura con los que cuenta cada ciudad o departamento.
“Decimos que es peligroso regalar y recibir un colchón usado por tres razones. Primera es antihigiénico. Segunda indudablemente significa recibir parásitos indeseables como ácaros que pueden causar reacciones alérgicas. Tercero, abre la puerta a desarrollar enfermedades que van desde sufrir dolores de espalda hasta desarrollar graves problemas respiratorios y dermatológicos”, comenta Heras.

Las consecuencias negativas
Los investigadores aseguran que usar un colchón usado puede enfermar. De hecho, revelan que las consecuencias negativas más frecuentes son dermatológicas, respiratorias y musculares. Para empezar, explican que, aunque el colchón se vea ‘como nuevo’ y parezca tener ‘poco uso’ internamente puede tener hasta dos millones de ácaros por centímetro cuadrado, lo que puede provocar asma bronquial, rinitis y sinusitis alérgica, conjuntivitis y dermatitis atópica.
Además del riesgo de entrar en contacto con chinches, piojos, hormigas, arañas, parásitos o bacterias E.coli procedentes de las mascotas y también está el riesgo de sufrir alteraciones musculares que se manifiestan principalmente con dolores de espalda.
Lo anterior, cobra más importancia al recordar un estudio de 2009, hecho en seis ciudades de Colombia, que demostró que 32% de la población sufre de rinitis alérgica, 12% asma, y 14% dermatitis atópica.
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