El pintor y escultor colombiano Fernando Botero falleció a los 91 años el viernes 15 de septiembre, como consecuencia de afecciones respiratorias. Y la noticia no solo enlutó a Colombia, sino al mundo. El artista paisa, calificado como el “más reconocido a nivel internacional” por el Banco de la República, que hoy preserva 123 obras de su autoría en el Museo Botero (Bogotá), traspasó los límites del país con sus “tesoros”, que llegaron a conocerse en países europeos, asiáticos, norteamericanos y latinoamericanos.
En el anuncio de su partida en los medios internacionales fue exaltado su trabajo como pintor y escultor. BBC Mundo señaló que su gran reconocimiento se debe a “sus grandes volúmenes más allá del mundo del arte” y recordó que varias de sus esculturas están expuestas en las calles y plazas de ciudades como Madrid, París, Londres y Roma.
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El medio también destacó una de sus grandes pinturas: La Mona Lisa en versión voluminosa. Esta obra fue calificada como una “osadía transgresora”, un atrevimiento del artista paisa al crear una nueva forma de ver a La Mona Lisa de Leonardo Da Vinci.
En Los Angeles Times presentaron sus obras como “figuras regordetas” que “se convirtieron en un emblema del arte colombiano”. Además, no solo relataron al artista desde su creatividad, sino también desde su trabajo; un hombre disciplinado que no paraba de pintar, que no distinguía feriados de días de labor.
Por su parte, CNN Español lo recordó como “uno de los grandes artistas colombianos”, cuyo arte no se trata solo de pintar figuras de grandes volúmenes, sino también de hacer representaciones satíricas y críticas a la política. DW también informó sobre su partida y lo categorizó como “el artista colombiano más célebre”.
Mientras tanto, Euronews se refirió a sus obras tan exitosas que España terminó apreciándolas, luego de que llegó a “copiar a los grandes del Museo del Prado”. “Este país se rindió a su arte, ante sus “gordas”, ante sus toreros, ante esas creaciones que son ya parte de esta iconografía”, señaló el medio internacional.
De hecho, desde España, El País tituló la noticia de su fallecimiento así: “Muere Fernando Botero, el artista colombiano más universal”. Botero fue presentado como un autodidacta que pintó los dramas y los placeres de Colombia y del mundo, que hoy hacen parte de su legado. “Yo he pintado cosas dramáticas. Siempre he buscado coherencia, estética, pero he pintado la violencia, la tortura, la pasión de Cristo… Hay un placer distinto en la pintura dramática, la pintura misma. El gozo mayor de la pintura, la belleza, no pone a reñir lo dramático y lo placentero”, explicó el maestro Botero a El País en 2019.
El Heraldo de México se refirió a la muerte de “uno de los máximos exponentes de la expresión pictórica en Latinoamérica”, destacando su arte contra corriente que desafió las tendencias de su tiempo al poner sobre sus lienzos a figuras de grandes volúmenes y retratar de esta manera lo cotidiano, muchas veces ignorado.
Su osadía lo llevó incluso a retratar al narcotraficante más sonado de Colombia, Pablo Escobar, cuyas acciones delictivas generaron una ola de violencia en el país que se evidenció en más de 600 atentados, más de 400 civiles muertos, 550 policías asesinados y más de 1.700 personas lesionadas.
El legado de Botero no solo quedó para los colombianos, al mostrar la vida cotidiana de los lugareños y las problemáticas que los aquejan, como la violencia, sino también para el mundo. El volumen y la “sensualidad de las formas”, expuestas en las pinturas y en las esculturas, terminaron por ser categorizadas dentro de un nuevo estilo: el Boterismo.
“En estas figuras curvilíneas realmente había una expresión de crítica, desde lo político, lo sociológico, frente a la sociedad de consumo. A la vez, había una apuesta muy desafiante del artista frente a los cánones de la estética frente a las configuraciones de lo bello”, explicó en su momento a Infobae Colombia el decano de la Facultad de Comunicación, Periodismo y Artes de Uninpahu, Emanuel Enciso Camacho.