
La última vez que la familia de Leo Moreno supo de él fue el 8 de enero. Ese día se despidió de su esposa, la dominicana Mariel Santos, y dos de sus hijas, antes de tomar su vehículo y salir de casa, en Hialeah, condado de Miami-Dade. Desde entonces, ni su familia en Estados Unidos, ni su familia en Barranquilla tienen idea de donde podría estar.
Leo nació en Cali hace 43 años, pero no pasaría mucho antes de que se mudara junto al resto de su familia a La Puerta de Oro, por lo que, desde corta edad se sentía como un barranquillero más.
Sin embargo, buscando un mejor futuro, se mudó en 2011 a Estados Unidos para “probar suerte”. Cuatro años después conoció a Mariel y ambos tomaron la decisión de trasladarse a Nueva Jersey, en donde terminarían casándose en 2016.
Luego de que pasarán varias horas y no volviera a comunicarse, Mariel sintió que algo extraño estaba ocurriendo y se puso en contacto con la Policía. Tras realizar la denuncia por desaparición, los oficiales empezaron a buscar su vehículo y no pasó mucho antes de que lo encontraran abandonado y chocado en la calle I-75 y Sheridan, de Miami.
Sin embargo, y, a pesar de que la parte delantera del vehículo se había desprendido y las bolsas de aire se activaron con el choque, no encontraron rastros de sangre dentro del automóvil y tampoco más señales que los condujeran a Leo.
Mariel y sus dos pequeñas han estado buscado desde entonces, pero la ciudad es muy grande y Leo podría estar en cualquier parte. Mientras tanto, su familia en la capital del Atlántico ha estado pasando por un cuadro de ansiedad y depresión al no poder ayudar con las labores de búsqueda.
Por lo que Mariel pensó que lo mejor sería solicitar ayuda al Gobierno Colombiano para tramitar una visa humanitaria en la Embajada de los Estados Unidos y que, de esta manera, la hermana y la madre de Leo puedan acompañarla en la travesía en la que se ha convertido encontrar a su marido.
“En este momento solicitamos una visa humanitaria para que su mamá pueda venir a EE. UU. y estar más cerca de sus familiares, pues ella ha solicitado tener información sobre los operativos de búsqueda. También quisiéramos que su hermana viniera, ya que también podría ayudar en dicha búsqueda”, dijo en medio de una entrevista para Blu Radio.
La madre de Leo, probablemente, es quien la esté pasando peor. A más de 1.700 kilómetros de distancia poco puede hacer para ayudar a encontrar a su hijo. Los días siguen pasando y las autoridades aún no dan con su paradero, pero, a pesar de lo difícil que ha resultado para la familia, Mariel sigue siendo su canal de comunicación las 24 horas e intenta mantenerlos a todos al día, sobre todo a su madre: “No queremos esconderle ningún tipo de información sobre el caso porque ella tiene derecho a saber qué sucedió con Leo, por eso le estamos solicitamos al Gobierno colombiano que nos ayude a tramitar dos visas humanitarias”.
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