Lejos ya de la superstición de la Edad media por la que la Inquisición mando a matar a mas de un millón de gatos, primero negros y luego variopintos, más lejos aún de la adoración egipcia que lo transformó en Bastet, la diosa de la fertilidad, dedicándole una ciudad en su honor, el gato doméstico es hoy la compañía creciente de las familias unipersonales de los jóvenes modernos que trabajan jornada completa y al llegar disfrutan de su melosa compañía.
Muchos mitos se han construido alrededor de él y algunas de sus costumbres merecen ser respetadas dentro de la posmodernidad en la que se ha insertado.
Sabido es, por ejemplo, que los gatos toman poca agua y esto tiene su explicación en el origen desértico de la especie silvestre que lo originó: a un animal de desierto no le es fácil hallar agua por ello consume poca , ahorra mucho guardándola en su grasa corporal y tiene un metabolismo cerrado que lo hace más proclive a intoxicaciones al disminuir su capacidad depurativa.
Quizás por esa misma razón a los gatos no les gusta el agua para el baño o para cruzarla vadeándola excepción hecha con el tigre, el jaguar y el gato pescador , especies silvestres nadadoras avezadas.
Carnívoro estricto, no acepta en la generalidad la inclusión de otros orígenes alimenticios que no sean proteína animal, por eso es una gran solución equilibradora los alimentos balanceados sobre todo los húmedos por su aporte involuntario de agua a la dieta.
Personaje obsesivo y terco en sus convicciones, con una muy mala prensa que lo mal posiciona como vanidoso y traicionero, aunque sea en realidad un personaje especial con un modo de comunicación que no lo pinta como un perro disfrazado o un perro que sabe idiomas sino como un señor gato con personalidad especial y única.
Necesitado de intimidad en su zona de eliminación, educado en forma compulsiva e irremisible por imperio de la modernidad a defecar y orinar en una bandeja no abandona sus costumbres de juego , descanso y marcaje adaptándolas al mundo de hoy.
Con mitos como el del suicidio en circunstancias riesgosas, una conclusión que se choca contradictoramente con la afirmación de que tiene siete vidas producto inequívoco de su agilidad e instinto al superar y manejar las caídas de altura, el gato es hoy un símbolo de que el ser humano no ha perdido ni perderá, por suerte, su necesario vínculo con lo silvestre y enigmático que este maravilloso animal le brinda.
*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.
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