El multilateralismo es la defensa insustituible de las democracias

Una mirada sobre el papel de la cooperación internacional en la protección de las libertades, los derechos humanos y el orden democrático

Vista de varias banderas de países durante la Asamblea General de la ONU. EFE/SARAH YENESEL
Vista de varias banderas de países durante la Asamblea General de la ONU. EFE/SARAH YENESEL
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Caía la noche del 9 de noviembre de 1989 de ese histórico día y, fruto de un increíble error de comunicación del portavoz del régimen de la llamada “República Democrática Alemana”, Günter Schabowski, en conferencia de prensa transmitida por televisión para aplacar las protestas, anuncia una nueva regulación más laxa para poder viajar al otro lado del muro y, en este contexto, cuando fue interpelado preguntándole concretamente en qué momento entraría en vigor la aplicación de los visados de larga duración que acababa de explicar, terriblemente nervioso balbuceó: “Ahora”, que en alemán es “Ab Sofort”, traducido, inmediatamente.

Consideramos al multilateralismo como una herramienta indispensable de los Estados para sus relaciones internacionales y tendremos que remontarnos a la “Paz de Westfalia” (1648) para situar allí y entonces no el comienzo, pero sí la base originaria para su posterior nacimiento. En Westfalia se sentaron y afirmaron dos principios fundamentales, el de soberanía nacional y el de la integridad territorial, que marcaron el nacimiento del Estado-nación tal como hoy lo concebimos. Junto a estos dos principios fundamentales, se reafirmó la razón de Estado como justificación de sus actuaciones en la esfera internacional y se negó el derecho de otros a interferir en los asuntos internos de cada Estado. Pero también se proclamó un tema trascendental en las relaciones internacionales tal como la concebimos hoy: trato de igualdad de los Estados independientemente de su tamaño o fuerza.

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Volviendo a Alemania, el 3 de octubre se cumplió un nuevo aniversario del día que el mundo celebró con alegría desbordante la firma definitiva de la reunificación de ese país. La caída del Muro de Berlín fue un acontecimiento inesperado, ejemplo del fracaso del marxismo desde 1918 hasta nuestros días. Sin temor a equivocarnos, se trató del más trascendental de los hitos de la historia reciente, ya que fue el detonante para la eliminación de la inmensa mayoría de los regímenes comunistas que existían en el mundo después de la II Guerra Mundial.

Es importante mencionar que el comunismo expresado conceptualmente como sinónimo de la eliminación de las democracias, las libertades individuales y la propiedad privada, ha sido derrotado y tiene una fecha concreta con la caída del mencionado Muro de la vergüenza. Para ser precisos, hoy solo quedan dos países que son comunistas: Cuba y Corea del Norte. Sin embargo, los partidos de extrema izquierda y extrema derecha están siempre al acecho para conculcar el mayor bien que tenemos todos los seres humanos: la libertad, y lo realizan tratando de destruir el sistema democrático, al cual ambas doctrinas perversas odian completamente.

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Como menciona Ricardo Arredondo, el multilateralismo es un fenómeno relativamente nuevo en el Derecho Internacional. Al menos hasta la Primera Guerra Mundial, ya que los tratados eran de carácter bilateral. Recordemos que el Congreso de Viena (1815) se considera el primer Tratado Multilateral. Favorecido por el zar Alejandro I, su objetivo era establecer una alianza de las potencias victoriosas comprometidas a conducir la diplomacia de acuerdo a normas éticas, que se reuniría en congresos convocados a intervalos regulares, como la Santa Alianza. Entre 1818 y 1822 se celebraron cuatro congresos, pero se abandonó la idea de los congresos regulares cuando la ocasión lo requería (Mangone).

Pese a todo, se confirma al multilateralismo en plena vigencia y renovado valor, pese a algunas objeciones puntuales. Como hecho fundacional, se integra en forma primitiva, embrionaria, con la historia del Liberalismo nacido hace trescientos años a partir de la Revolución Gloriosa, del Constitucionalismo inglés y de la Revolución Americana, entre otras fuentes importantes, como respuesta a las brutales guerras religiosas en Europa durante los siglos XVI y XVII y a la falta del reconocimiento de la dignidad y de los derechos de las personas, haciendo énfasis en la elaboración de argumentos contrarios a la monarquía absoluta y su pretensión de monopolio sobre la verdad desde el punto de vista político, económico, filosófico y religioso.

Los fundamentos intelectuales fueron establecidos por John Locke, que apuntó a un decisivo impulso de la Ilustración cuyas ideas constituyen el andamiaje rector del “Sistema Institucional de la Libertad” que comenzó a cuestionar las viejas tradiciones de las sociedades medievales y sus gobiernos despóticos y totalitarios. Estas nuevas ideas se unieron finalmente en poderosos movimientos revolucionarios que derrocaron regímenes feudales, autoritarios, especialmente en Europa y América Latina.

El oscurantismo que representan aún hoy los dogmas, herencia de la siniestra Edad Media y su correlato, las verdades absolutas y el fanatismo están en la base de las distintas formas de segregación que se desarrollan en nuestros tiempos. Estas exclusiones hoy constituyen nuevas formas de autoritarismo; tanto la segregación y la discriminación como el racismo y la marginación representan formas extremas de intolerancia cultural.

Razones claves de la importancia del multilateralismo

  • Establecimiento de normas universales: Organizaciones multilaterales (como la ONU o la OEA) crean tratados y cartas democráticas que fijan estándares globales sobre lo que constituye un gobierno legítimo y el respeto a los derechos humanos.
  • Mecanismos de presión y sanción: Permite la acción coordinada para aplicar sanciones económicas, aislamiento diplomático o cláusulas democráticas a gobiernos que rompan el orden constitucional, aumentando el costo político del autoritarismo.
  • Observación y legitimidad electoral: Las misiones multilaterales de observación electoral garantizan que los comicios sean transparentes, libres y justos, otorgando legitimidad internacional a los resultados y denunciando los fraudes.
  • Protección de los derechos humanos: Tribunales internacionales (como la Corte Interamericana de Derechos Humanos o la Corte Penal Internacional) actúan como redes de seguridad para los ciudadanos cuando las instituciones democráticas de sus propios países fallan o los persiguen.
  • Cooperación contra amenazas transnacionales: El debilitamiento democrático suele estar ligado a la corrupción masiva, el crimen organizado o la desinformación digital; fenómenos globales que ningún país puede combatir en solitario.

En definitiva, el multilateralismo es fundamental para la defensa de la democracia porque permite que múltiples países colaboren bajo reglas compartidas para proteger las libertades civiles, la total libertad de prensa, buscar consensos, sancionar las violaciones de derechos humanos y prevenir el avance de regímenes totalitarios que un solo Estado no podría frenar de forma aislada, ya que el multilateralismo representa la primera línea de freno institucional para que la libertad no sea jamás avasallada.

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