
La dictadura de Cuba utilizó siempre el antiimperialismo para justificar la violación de derechos humanos, el terrorismo de estado y la miseria que produce. El siglo pasado presentó el narcotráfico como arma antiimperialista para agredir a Estados Unidos proponiendo destruir su juventud. En el siglo XXI con la expansión en las dictaduras de Venezuela, Bolivia y Nicaragua aplicó la misma doctrina delictiva y el castrismo convertido en socialismo del siglo XXI ha pasado de la participación en narcotráfico como coartada antiimperialista a ser hoy la organización de las dictaduras/narcoestados de las Américas.
El concepto de narco-estado o narcoestado, de “narco:droga y estado:conjunto de instituciones”, es “un neologismo que describe los países cuyas instituciones políticas se encuentran influidas de manera importante por el narcotráfico y cuyos dirigentes desempeñan simultáneamente cargos como funcionarios de gobierno y miembros de las redes de trafico de drogas narcóticas ilegales, amparados en sus potestades legales”.
Fidel Castro y el Che Guevara difundieron en reiterados como extensos discursos de los años sesenta la falacia revolucionaria del narcotráfico como arma que debía destruir los Estados Unidos, presentando el crimen como recurso contra el imperialismo cuya juventud -en el plan castrista- debería ser anulada por el consumo de drogas. La narrativa dictatorial sirvió para presentar uno de los mas graves crímenes como instrumento de un proceso que denominaron revolución.
La dictadura de Cuba pasó del discurso a los hechos y Fidel Castro en persona participó de la alianza con los narcotraficantes Pablo Escobar de Colombia y Roberto Suarez de Bolivia como lo prueba el capitulo 11 “la conexión cubana” del libro “el Rey de la Cocaína” . Cuando se descubrió este tráfico con Cuba como el primer y único narcoestado de la región, el dictador cubano trató de cubrir sus crímenes fusilando a quienes operaron bajo su mando y así asesinó al general Ochoa y al coronel de la Guardia.
La participación de la dictadura cubana en el está clara con la creación, sostenimiento, protección e incorporación política de las denominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC, lo mismo que con el llamado Ejercito de Liberación Nacional ELN de Colombia, ambos grupos guerrilleros y narcotraficantes. En el caso de las FARC impusieron como tratado de paz la impunidad de un grupo criminal pese a que la guerrilla y el narcotráfico continúan bajo el sofisma de “disidentes de las FARC”, y en el caso del ELN la dictadura protege ahora mismo en Cuba a los jefes narco-terroristas.
Con la expansión de su modelo dictatorial a Venezuela, Bolivia y Nicaragua, simplemente incorporaron a estos regímenes satélites y sus operadores. De esta forma con el socialismo del siglo XXI o castrochavismo se presentan en nuestro tiempo los narcoestados de las Américas, Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua que de manera abierta y utilizando la condición de estados, de sujetos de derecho internacional y participando en organismos internacionales apologizan, ejercen y defienden el narcotráfico.
En abril de 2016, ante las Naciones Unidas, en su discurso marcado como numero 883 titulado “Evo Morales pidió disolver la DEA luego de demostrar el fracaso de la lucha antidroga”, con el respaldo de Cuba, Venezuela y Nicaragua repitiendo la falacia castrista de hace mas de 50 años que la “lucha contra el narcotráfico es un instrumento del imperialismo para oprimir a los pueblos” y pidiendo una “resolución de la ONU” para terminar con la DEA y la lucha contra el narcotráfico.
El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, es un reo acusado por narcotráfico en tribunales de Nueva York y con él miembros de su régimen, gabinete y corte judicial están requeridos con recompensas por su captura de 15 a 10 millones de dólares cada uno. Una importante lista de funcionarios del régimen venezolano son requeridos de extradición a tribunales penales norteamericanos.
Reportes de prensa internacional recientes prueban que 5 ex jefes de las fuerzas del orden del estado plurinacional de Bolivia de Evo Morales y Luis Arce “cayeron por sus vínculos con el trafico de drogas”. Infobae informa que “la DEA reveló que el ex jefe policial antidrogas del gobierno de Evo Morales ofrecía protección armada al narcotráfico en Bolivia”. El Diario El Deber reporta que “Hay 10 mafias del narcotráfico internacional con presencia en Bolivia”, y más, porque de eso se trata un narcoestado.
Lo notable frente a las dictaduras/narcoestados de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, es que los estados y líderes que no son ni narcos ni dictadores mantienen sus relaciones y toleran la amenaza y permanente conspiración contra sus pueblos.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
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