
Pedro Nikken, nacional de Venezuela, ciudadano de América, abogado en las causas de los derechos humanos y de la paz acaba de dejarnos. Estamos profundamente consternados y desolados.
Pedro Nikken era uno de los prohombres de los derechos humanos en América Latina y en el mundo. Fue juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en tiempos fundacionales, desde 1980 y hasta 1989, siendo una de las plumas del primer fallo de ese tribunal en su competencia contenciosa, el caso Velásquez Rodríguez sobre las desapariciones forzadas en Honduras en los 80, verdadero manual de derecho internacional de los derechos humanos y piedra fundamental en la construcción de la responsabilidad internacional del estado por la violación de los derechos humanos. Se trataba no sólo de la primera vez para el tribunal de Costa Rica sino para el mundo de los derechos humanos.
Aprendimos así a través de los casos de Angel Manfredo Velásquez, Saúl Godínez Cruz y Yolanda Solís Corrales y Francisco Fairén Garbí que la desaparición forzada de personas es la violación múltiple y continuada de derechos protegidos, un concepto vigente hasta hoy no obstante las convenciones adoptadas sobre el tema.
Esa Corte fue también cuidadosa al deslindar responsabilidades y sobreseyó en el caso de Solís Corrales y Fairén Garbí por falta de prueba. Un camino que pretendió construir rigor pero que las sucesivas Cortes decidieron no ahondar sino hasta hace muy poco tiempo.
Nikken estuvo en la Corte IDH hasta 1989, su mandato vino a finalizar cuando ya la Corte estaba caminando en los casos contenciosos y había abierto la puerta de la historia.
Pedro Nikken fue también uno de los hacedores de la paz en El Salvador (1990-92), país respecto del cual fue Experto Independiente de la Comisión de Derechos Humanos (1992-95). Presentó su primer informe a la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1992. En Nueva York, en esa ocasión Nikken decía: “El cumplimiento de los acuerdos de paz, en su letra y en su espíritu, abre la posibilidad cierta, y acaso única en la historia del país, de dejar superada una estructura dentro de la cual se cometieron las más graves violaciones a los derechos humanos y se ejerció una injusta dominación económica y social sobre la mayoría del pueblo salvadoreño.”
De América Latina al África, Pedro fue el enviado especial del Secretario General Boutros Boutros Ghali para el establecimiento en Burundi de una comisión de la verdad, que tomaría más de una década en lograrse. En esos tiempos, Pedro fue también miembro del Grupo Internacional de Asesoría del Comité Internacional de la Cruz Roja.
Nikken integró el Tribunal arbitral que en octubre de 1994 resolvió el litigio en el sector fronterizo entre Argentina y Chile comprendido entre el hito 62 y el Monte Fitz Roy, conocido entre nosotros como el Arbitraje de Laguna del Desierto.

El siglo XXI lo vuelve a convocar para el arbitraje pero esta vez de inversiones. El árbitro Nikken acepta un amicus curiae de una ONG de derechos humanos en un caso de derecho al agua y abre la oportunidad de la sociedad civil de decir en este nuevo ámbito de trabajo y relación.
Desde 1986 integró la Comisión Internacional de Juristas que presidió (2011-2012) en un período en el cual se ocupó de las cuestiones de derechos humanos en la Primavera Árabe entre otras cosas. Nikken fue miembro, presidente y consejero permanente del Instituto Interamericano de Derechos Humanos. En su país, trabajó y generó organizaciones no gubernamentales como COFAVIC, Ojo Electoral.
Académico de número en su país, antiguo decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, tuvo un Doctorado Honoris Causa en la Facultad de Derecho de la UBA en 2017, allí dictó cursos de maestría y ejerció como jurado de concursos de profesores.
Una personalidad exquisita, gran lector y buen espectador de teatro, sibarita sempiterno, conocedor de los recovecos más insólitos e interesantes de ciudades como París y Ginebra. Hombre de excelente humor y de humor jurídico. Poseedor de una sensatez envidiable, estratega del derecho, amigo leal como muy pocos...
Su partida conmociona a la democracia de derechos, que Pedro Nikken no esté es una pérdida irreparable para el imprescindible diálogo entre los venezolanos.
*La autora de este artículo es Profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires y ex decana de su facultad de Derecho
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