
El partido Demokraatit, que favorece una independencia gradual de Dinamarca, ganó las elecciones parlamentarias de Groenlandia este martes, superando a la coalición de izquierda gobernante en unos comicios marcados por la propuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de incorporar la isla a su territorio.
Con el 100 % de los votos escrutados, Demokraatit obtuvo el 29,9 % de los sufragios, un avance respecto al 9,1 % de las elecciones de 2021. En segundo lugar quedó el partido Naleraq, que defiende una independencia rápida, con un 24,5 %.
Desde su regreso al poder en enero, Trump ha insistido en que Groenlandia, un territorio semiautónomo de Dinamarca, debería formar parte de EEUU por razones de seguridad nacional, una idea rechazada por la mayoría de los groenlandeses.
Con solo 57.000 habitantes, Groenlandia se ha convertido en un punto clave dentro de la competencia por el Ártico, donde el deshielo ha facilitado el acceso a recursos naturales y ha abierto nuevas rutas marítimas. Rusia y China han intensificado su presencia militar en la región, lo que ha elevado su importancia estratégica.

El líder de Demokraatit, Jens-Frederik Nielsen, destacó que la población votó por un cambio y enfatizó la necesidad de impulsar la economía antes de una eventual independencia.
“Queremos más negocios para financiar nuestro bienestar”, declaró en Nuuk. “No queremos la independencia mañana, queremos una base sólida”, añadió.
Ahora, Nielsen deberá negociar con otros partidos para formar un gobierno de coalición.
El partido gobernante Inuit Ataqatigiit y su socio Siumut, que también abogan por una independencia gradual, obtuvieron en conjunto el 36 % de los votos, una caída considerable respecto al 66,1 % alcanzado en 2021.
El primer ministro saliente, Mute Egede, reconoció el resultado en un mensaje en Facebook y aseguró que está dispuesto a escuchar propuestas en las próximas negociaciones para formar gobierno.
Groenlandia fue una colonia danesa hasta 1953, cuando pasó a ser territorio autónomo. En 1979, formó su primer parlamento y en 2009 obtuvo el derecho a declarar su independencia mediante referéndum.

Sin embargo, no ha tomado ese paso debido a la dependencia de la ayuda económica de Dinamarca, que aporta casi 1.000 millones de dólares anuales a su economía.
El factor Trump
La intervención de Trump en la campaña electoral sacudió el panorama político y avivó el sentimiento independentista entre los inuit. Durante el último debate televisado, los cinco partidos representados en el parlamento coincidieron en su desconfianza hacia el presidente estadounidense.
“Está tratando de influenciarnos. Entiendo que los ciudadanos se sientan inseguros”, dijo Erik Jensen, líder de Siumut, uno de los partidos del gobierno saliente.
Un sondeo de enero indicó que la mayoría de los groenlandeses apoyan la independencia, aunque están divididos sobre el momento adecuado para llevarla a cabo.
En Nuuk, Reuters entrevistó a más de una docena de votantes, todos a favor de la independencia, pero preocupados por el impacto económico.
“No queremos ser parte de EEUU por razones obvias: el sistema de salud y Trump”, dijo Tuuta Lynge-Larsen, empleado bancario.
La isla posee importantes reservas de minerales estratégicos, incluidos tierras raras, esenciales para industrias tecnológicas y militares. Sin embargo, la explotación ha sido lenta debido a preocupaciones ambientales, condiciones climáticas extremas y el dominio de China en el sector.

Trump inicialmente no descartó el uso de la fuerza para anexar Groenlandia, aunque luego suavizó su postura, asegurando que respetaría la voluntad de la población local y que estaba dispuesto a invertir miles de millones de dólares si se unían a EEUU.
Egede rechazó la oferta y propuso un gobierno de amplia coalición para resistir la presión externa. En una entrevista con la televisión danesa DR, afirmó que Groenlandia “no está en venta” y que su prioridad es fortalecer la cooperación con otros países.
El primer ministro de Dinamarca reiteró que Groenlandia no está a la venta, pero subrayó que la decisión final sobre su futuro depende de sus habitantes.
Todos los partidos políticos groenlandeses respaldan la independencia, aunque discrepan en la estrategia y los plazos para lograrla.
Naleraq, la principal fuerza independentista, ha crecido en apoyo gracias al interés de EEUU y a nuevas denuncias sobre la explotación de recursos naturales por parte de Dinamarca. Su objetivo es negociar un acuerdo de secesión con Copenhague y someterlo a votación antes de las próximas elecciones en 2028.
Mientras tanto, Groenlandia enfrenta una encrucijada política y económica, con el desafío de equilibrar sus aspiraciones de independencia con la estabilidad financiera y la creciente competencia geopolítica en el Ártico.
(Con información de Reuters)
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