
Un edificio del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) fue blanco de bombardeos rusos en Mariúpol, una ciudad portuaria estratégica asediada en el sureste de Ucrania, dijo el miércoles una responsable ucraniana.
“Los ocupantes bombardearon deliberadamente un edificio del CICR en Mariúpol”, escribió en Telegram Liudmila Denisova, responsable de derechos humanos en el Parlamento ucraniano. La funcionaria no dio información sobre posibles víctimas, pero luego se conoció que la organización había completado la evacuación.
Las imágenes satelitales muestran cómo quedó el lugar tras el bombardeo.

Además, confirman que el lugar estaba claramente señalado con el logo de la organización, visible desde el aire precisamente para evitar ser blanco de los ataques.

El equipo que el CICR tenía en Mariúpol salió hace dos semanas en una evacuación en la que los civiles abandonaron la ciudad por sus propios medios, por lo que la entidad humanitaria indicó que no tiene manera de conocer la gravedad de los daños o si hubo víctimas.
Todos los suministros que había en el almacén fueron distribuidos a principios de marzo, incluido material médico para hospitales y artículos para aliviar la situación de las familias que viven en los refugios antibombas, pero se desconoce si desde entonces ese espacio fue utilizado.
“A pesar de las necesidades masivas en la ciudad, no hemos podido llevar más suministros debido a que los combates son intensos y a la ausencia de un acuerdo entre ambas partes que asegure el tránsito seguro de la asistencia humanitaria”, precisó el CICR.
De acuerdo al derecho humanitario internacional, recogido en las Convenciones de Ginebra, los objetos y lugares utilizados para operaciones humanitarias deben ser respetados y protegidos en una guerra.
Las fuerzas rusas continúan el asedio de Mariúpol con bombardeos constantes e indiscriminados que han dejado al menos a 5.000 personas, según las autoridades, que estiman que el total de muertos podría ascender a 10.000.
Los organizaciones de ayuda han pedido repetidas veces poder acceder a Mariúpol, donde las condiciones de vida son muy difíciles, y responsables ucranianos acusan a las tropas rusas de deportar a los residentes a Rusia por la fuerza.
Este jueves, la Cruz Roja se declaró dispuesta a dirigir la evacuación de los civiles atrapados en la ciudad de Mariúpol a partir del viernes, siempre que cuente con las garantías necesarias, indicó la organización en un comunicado. Por su parte el gobierno ucraniano tiene previsto enviar 45 autobuses para evacuar a civiles y Rusia dijo estar “dispuesta a abrir el acceso a los convoyes humanitarios desde Mariúpol”, en dirección a la ciudad de Zaporiyia, según la viceprimera ministra ucraniana, Irina Vereshchuk.
(Con información de AFP y EFE)
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
La anticipación como escudo: la lección detrás de los últimos grandes aludes en el Himalaya y los Alpes
La comparación entre los casos de India y Suiza revela que la organización comunitaria y los sistemas de alerta marcan la diferencia más allá de la magnitud del fenómeno natural

El legado oculto en los humedales: cómo los mayas reinventaron su modo de vida para sobrevivir
El complejo Birds of Paradise aporta pistas sobre la importancia de gestionar el entorno y adaptarse a cambios drásticos, una lección vigente para la humanidad

El mapa del desastre naviero en Ormuz: qué países están pagando el mayor precio
Alrededor de 670 cargueros enviaron señales desde el oeste del estrecho en las últimas horas. Las flotas griega y china, con más de 70 buques cada una, son las más afectadas por el bloqueo de la vía marítima clave para el transporte de petróleo, gas y miles de productos
Irán exige códigos secretos y pagos en moneda china a los buques que quieran cruzar el estrecho de Ormuz
El procedimiento muestra cómo la Guardia Revolucionaria Islámica controla el transporte marítimo, el punto crítico por el que normalmente transita una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo

La inteligencia artificial podría revivir las técnicas de espionaje más antiguas
La proliferación de deepfakes y mensajes falsos hace que un intercambio cara a cara vuelva a ser más confiable que cualquier comunicación digital


