
El Gobierno neozelandés ha anunciado que todos los ciudadanos extranjeros que lleguen a Nueva Zelanda a partir del 1 de noviembre tendrán que estar vacunados contra el COVID-19.
“Vacunarse es la medida más efectiva contra la transmisión de la COVID-19, y el riesgo de enfermedad seria o muerte”, ha defendido el ministro de respuesta contra la pandemia, Chris Hipkins, en declaraciones recogidas por el medio SBS News.
Además de presentar un certificado de vacunación, los viajeros mayores de 17 años, salvo los que provengan de países exentos, deberán realizar una cuarentena de 14 días. La necesidad de estar vacunado no se aplicará a las personas menores de 17 años.
“Para reducir aún más la posibilidad de que el virus atraviese nuestra frontera, estamos introduciendo el requisito de que los viajeros de avión de 17 años o más, que no sean ciudadanos de Nueva Zelanda, estén completamente vacunados”, ha explicado.

Para el ministro, este es un “paso importante” en la estrategia de “reconexión” del país y acompaña a la medida de la aerolínea Air New Zealand, que ha anunciado una política de ‘Sin vacunación, no hay vuelo’ --’No Jab, No Fly’, en inglés-- para los viajeros internacionales a partir de febrero.
“Obligar la vacunación en nuestros vuelos internacionales les dará a los clientes y empleados la tranquilidad de que todos a bordo cumplen con los mismos requisitos de salud que ellos”, destacó el director ejecutivo de la compañía, Greg Foran, en un comunicado.
Aproximadamente el 78% de la población objetivo de Nueva Zelanda ha recibido su primera dosis de vacuna, y el 46% está completamente vacunada, mientras que la primera ministra Jacinda Ardern sigue instando a los ciudadanos a que se inmunicen.
“La vacunación marca la diferencia, mantiene a las personas seguras. También nos da opciones”, ha asegurado Ardern, quien ha añadido que sería “muy poco probable” que se hubiesen anunciado restricciones si la tasa de vacunación fuese más alta.

NUEVA HOJA DE RUTA
Por otro lado, este lunes la primera ministra ha anunciado una “hoja de ruta” para aliviar poco a poco las restricciones relacionadas con la COVID-19, empezando por la ciudad más grande del país, Auckland, en el norte.
“Estamos haciendo la transición de nuestra estrategia actual a una nueva forma de hacer las cosas. Pero todavía no hemos llegado allí”, ha dicho Ardern, quien ha asegurado que se necesita seguir usando “las herramientas” de las que se dispone hoy en día, como la vacunación, las pruebas, el aislamiento y el rastreamiento.
Sin embargo, a partir de este martes los habitantes de Auckland podrán reunirse con otros ciudadanos en el exterior hasta un límite de diez personas, mientras que los centros infantiles reabrirán bajo un sistema de ‘burbujas’ también de diez personas.
El siguiente paso, que por el momento no tiene fecha oficial de inicio, consistirá en la reapertura de los servicios públicos y minoristas, mientras que las reuniones podrían aumentarse a 25 personas.

El tercer paso permitirá que las reuniones aumenten a 50 miembros. Por otro lado, está previsto que las escuelas reabran a partir del 18 de octubre, y el Gobierno revisará el cronograma semanalmente.
El país ha contabilizado 29 casos de coronavirus este lunes, que se suman a los casi 4.000 casos que se han registrado desde el inicio de la pandemia, que le ha costado la vida ha 27 personas.
Con una población de 5 millones, Nueva Zelanda ha reportado cerca de 4.000 casos de Covid-19 desde el inicio de la pandemia con 27 muertes.
(con información de EP)
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