
“Pienso que hemos fracasado. Hemos tenido una gran cantidad de personas que han muerto y eso es terrible. Es algo con lo que todos sufrimos”. Las palabras del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia confirma las criticas contra la gestión de la pandemia de coronavirus en su país.
En unas declaraciones adelantadas por la emisora estatal SVT para el programa “El año con la familia real”, que será emitido el próximo lunes, Carlos XVI Gustavo hizo referencia a la “pena” y la “frustración” en muchas familias y en “muchos empresarios que se han tenido que doblegar y quizás pierdan sus negocios”.
“Los suecos han sufrido muchísimo en circunstancias difíciles. Uno piensa en los familiares que no pudieron despedirse de sus muertos. Creo que es una experiencia dura y traumática no poder dar una despedida cálida”, aseguró.
El príncipe Carlos Felipe, hijo mediano del rey, y su esposa, la princesa Sofía, padecieron la enfermedad de COVID-19 recientemente y otros miembros de la familia real tuvieron que hacerse una prueba, aunque dieron negativo, lo que aumenta el temor a contagiarse con el virus.

“En los últimos tiempos se ha sentido como algo más evidente, se ha acercado más y más; no es lo que uno desea”, admitió el monarca sueco, de 74 años.
Suecia, que ha apostado por una estrategia más laxa, ha registrado hasta ahora 348.585 casos de coronavirus, con 7.802 muertos y una tasa de mortalidad de 75,29, cinco veces más que Dinamarca y diez que Noruega y Finlandia, aunque por debajo de los países más afectados como España, Italia, Gran Bretaña y Francia.
Una comisión nombrada por el Gobierno sueco constató hace dos días en un primer informe parcial el “fracaso” en la gestión de las autoridades, centrado sobre todo en las residencias de ancianos, donde se han producido la mitad de las muertes, mientras la segunda ola golpea el país y ha sobrecargado su sistema sanitario.

“La Autoridad de Salud Pública había preparado tres escenarios en verano. Nos habíamos basado en el peor. Sin embargo, resulta que es el doble de malo” de lo que se temía, explicó a la AFP Lars Falk, responsable de cuidados intensivos en el hospital Karolinska de Estocolmo.
Servicios de reanimación bajo presión, demanda de refuerzo de todo el personal sanitario calificado en Estocolmo, mortalidad hasta diez veces superior a la de sus vecinos nórdicos: este otoño, la estrategia sueca, menos estricta frente a la epidemia, repite su muy mediocre balance de primavera.
“Lamentablemente, el nivel de contagios no disminuye (...) y esto es muy preocupante”, afirmó a la AFP el director sanitario de la región de Estocolmo, Björn Eriksson, describiendo “una presión extrema sobre el sistema de salud”.
CON INFORMACIÓN DE EFE Y AFP
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