
Un lobo marino juvenil de la especie dos pelos sudamericano (Arctocephalus australis) fue devuelto al mar ayer, tras permanecer un mes en rehabilitación debido a una grave herida en el cuello causada por un fragmento de red de pesca.
Este ejemplar fue rescatado por especialistas de la Fundación Mundo Marino el 2 de enero último, después de recibir un aviso advertía sobre su estado crítico en una playa situada entre San Clemente y Las Toninas, a la altura del kilómetro 314 de la ruta provincial 11.
El rescate se inició gracias a la colaboración de turistas que, al encontrar al animal varado y en situación de peligro, lo notificaron a Defensa Civil del Partido de la Costa. “Los parámetros sanguíneos nos indicaron que atravesaba un cuadro infeccioso”, dijo Juan Pablo Loureiro, médico veterinario y director técnico de la Fundación Mundo Marino, quien formó parte del equipo de rescate. “Le suministramos antibióticos a nivel sistémico y local para revertir ese cuadro”, agregó el especialista. La mejora en la actitud hacia los alimentos del lobo marino, su comportamiento y la recuperación de su masa corporal fueron factores determinantes para que el equipo médico lo considerara apto para volver a su hábitat natural.
Sergio Rodríguez Heredia, biólogo y responsable del Centro de Rescate de la misma entidad, destacó la importancia de este caso como un claro recordatorio de las consecuencias de la contaminación en los océanos.
“Este caso es un claro ejemplo del impacto negativo de nuestras malas acciones: la contaminación por basura, plástico y restos de redes en el océano”, enfatizó.
Adicionalmente, remarcó otro problema ambiental significativo: el acoso humano hacia estas especies durante su periodo de descanso o mudanza de pelaje en la costa. “Siempre recomendamos, frente a su hallazgo, mantener una distancia prudencial, no acercarse ni intentar alimentarlos”, indicó y subrayó la importancia de no interferir con sus procesos fisiológicos naturales.

Dentro del protocolo de recuperación, al lobo marino se le realizaron análisis de sangre y material fecal, los que fueron cruciales para diagnosticar y tratar el cuadro infeccioso que presentaba. A lo largo de su rehabilitación, los especialistas observaron una notable mejoría en su estado de salud, lo que finalmente permitió su reinserción en su entorno natural.
“Recordemos que cuidar estas bellas criaturas es cuidar el ambiente, y a su vez cuidar nuestra salud. Sabemos que tanto la salud humana, como la ambiental, y la de estos animalitos, están todas vinculadas y que los impactos que hoy en día estamos provocando en el ambiente marino tarde o temprano impactarán en nuestras vidas”, destacó Rodríguez Heredia.

Según informó Mundo Marino, como sucede en el caso de otras especies de pinnípedos, la rescatada en esta ocasión es polígama y paren una cría al año. Pertenece a la familia de los otáridos y se diferencian de las focas (fócidos) por poseer pabellón auricular detrás de los ojos y por utilizar sus aletas posteriores para la locomoción.
En cambio, las focas reptan con el vientre. La distribución del lobo de dos pelos es amplia y va desde la Isla de Marco, en el extremo este de Uruguay, hasta las islas de la costa de Perú.

Existen grandes agrupaciones de esta especie en islas uruguayas como son la Isla de Lobos (frente a Punta del Este), Islas de Torres (próxima a las costas del departamento de Rocha, en el extremo sudeste del país), e Islas de Castillo Grande (un archipiélago también en proximidades de este último distrito).
Su nombre se debe a que poseen 2 capas de pelo: una interna, impermeable que mantiene la piel seca, y otra externa, que cubre a la primera y otorga el color al animal.

Los machos alcanzan una longitud cercana a los 2 metros y un peso de 150 kilogramos, en tanto que las hembras llegan a medir 1,40 metros y pesar hasta 60 kilogramos.
Esta especie se alimenta de langostinos, camarones, calamares y distintos tipos de peces.

En esta misma zona de la costa bonaerense fue liberado en julio pasado un ejemplar de esta especie, rescatado en Punta Médanos, también en el Partido de la Costa.
El animal estaba herido en el cuello a raíz de un envoltorio de plástico que no se pudo quitar. Meses previos, en la localidad de Aguas Verdes, un zuncho plástico comúnmente utilizado para embalajes de tipo industrial, también hirió gravemente a otro lobo de la misma especie. En ambos casos los animales pudieron rehabilitarse y regresar al mar.
*Fotos y video Mundo Marino
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