El pronóstico hecho por los astrófísicos es claro: existen ciertas probabilidades de que un asteroide golpee la Tierra el 21 de septiembre de 2135. Falta, es cierto, pero si usted tiene entre sus planes vivir muchos años y había programado algo para ese jueves, quédese tranquilo: la NASA ya está estudiando cómo resolver el asunto.
Ese día, según los cálculos de los científicos dedicados al estudio de los cuerpos del Universo, hay una posibilidad de que un asteroide del tamaño del edificio Empire State (490 metros de diámetro) choque contra nuestro planeta, generando una gran destrucción y muerte a su alrededor, aunque no de la magnitud de aquel que extinguió a los dinosaurios hace millones de años.
Para llamar a las cosas por su nombre, el asteroide ya fue bautizado por los astrofísicos y todos aquellos que están trabajando en el asunto: Bennu. El plan, por el momento, es sencillo. O no tanto. Los científicos creen que lo mejor sería tratar de desviar el curso del asteroide para que no impacte en la Tierra provocando una verdadera catástrofe. Pero, ¿cómo hacerlo?
Hasta el momento, las opciones parecen extraídas de una película de Hollywood (¿recuerdan Armageddon, con Bruce Willis, en 1998?). La más estudiada es bombardearla para que desvíe su trayecto y eluda su inesperado blanco. Para eso se usaría un misil nuclear. El programa de la NASA ya tiene nombre. Es largo y difícil de memorizar: Misión de Mitigación de Asteroides de Hipervelocidad para Respuesta de Emergencia (HAMMER, martillo, por sus siglas en inglés).
Brent W. Barbee, uno de los ingenieros de la NASA que escribió el informe, aclaró que todo es teórico. "Por favor, no escriba que un asteroide va a golpear a la Tierra", fue su ruego al periodista de The Washington Post que lo entrevistó.
Es que existen muy pocas probabilidades de que Bennu impacte sobre el globo: 1 en 2.700. Pero creen que hay que estar preparados y por eso teorizan también sobre qué habría que hacer en ese caso, aunque falten alrededor de 117 años.
"Estamos haciendo estos estudios de diseño para prepararnos nosotros mismos, así si encontramos un objeto amenazante, estaremos mejor preparados para tratar con él", señaló Barbee.
La NASA tiene una Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria. Es la encargada de observar y predecir los miles de objetos que impactan sobre la Tierra cada año desde el espacio. La idea es que logren identificarlos antes de que golpeen sobre el planeta y no causen daños a personas ni a propiedades.
Actualmente, los astrofísicos de ese organismo gubernamental de los Estados Unidos observan a Bennu con sus poderosos telescopios y sus cálculos matemáticos indican que existen bajas probabilidades de que finalmente choque causando muerte y destrucción dependiendo el lugar donde caiga allá lejos por 2135.
Los científicos se entusiasman: creen que Bennu es una gran oportunidad para poner en práctica sus teorías acerca de si un misil podría desviar su trayectoria. Así, podrían extender este programa a otros objetos amenazantes para la Tierra.
El estudio sobre cómo está compuesto el asteroide está desde hace dos años. En 2016 la sonda OSIRIS-REx partió en su búsqueda para alcanzarlo, recoger una muestra del material de su superficie y volver a la Tierra para que su posterior análisis y estudio. "Hará un mapeo de Bennu y establecerá la composición del asteroide, incluyendo la distribución de los elementos, minerales y materiales orgánicos", explicó Barbee.
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