Los escritores viven de lo que escriben. No digo que viven de sus libros porque, aunque pueda resultar una aspiración natural para el lector común, no es una realidad: los autores que pueden vivir de los derechos de autor de sus textos integran una pequeñísima minoría, un club selecto y dichoso que hace lo que más le gusta en la vida y que además les rinde como para ganarse la vida. Por esto, porque es un sueño ajeno para casi todos, la mayor parte de los escritores profesionales viven de lo que escriben pero sus escritos cobran formas diversas. Pueden ser artículos periodísticos, guiones, prólogos, conferencias, talleres, participaciones en festivales. Y premios. Ah, los premios, esa forma espectacular y anhelada de acceder al dinero, a los medios y a los lectores.
Javier Cercas es uno de los más grandes autores contemporáneos en lengua española y acaba de recibir el premio Planeta, dotado de unos 600 mil euros, un premio codiciado pero que en los últimos años parecía destinado a autores puramente comerciales o a figuras públicas en quienes alguna cabeza editorial creyó ver una buena punta como nombre de autor o de autora. Según confió Cercas a la prensa, es la primera vez que se presenta a un premio literario. Es curioso pero esta vez el Planeta no consagra a un autor sino que es un autor quien consagra al premio.
El de Cercas es un perfil absolutamente alejado de este último modelo de escritor light que venía siendo premiado por Planeta. Sus libros gozan del mejor de los prestigios ya que los acompaña la crítica pero también las ventas y sus columnas periodísticas se replican en las redes sociales siempre, lo que hace de voz narrativa una presencia constante en la discusión de los temas públicos. Sus libros, hay que recordar, hace tiempo venían siendo publicados por Penguin Random House, el mayor contendiente de Planeta, un grupo editorial que atraviesa el mundo con sellos de renombre y cuyo premio literario más importante es el premio Alfaguara, dotado de unos 165 mil euros, apenas un poco más que lo que en esta edición del Planeta se llevó Manuel Vilas, finalista en el certamen y también un escritor muy famoso en su país. Su novela Ordesa fue una de las novelas del año en España.
A partir de Soldados de Salamina (2001) con un relato singular vinculado a la guerra civil española y con el inicio de la práctica de un género que hoy suele llamarse autoficción, Javier Cercas conoció la vitalidad de un diálogo ininterrumpido con su público más fiel y, en sintonía a esa feliz relación, sus libros siempre recibieron grandes elogios de la prensa especializada. Dentro de esta línea éxito y prestigio, su nombre tal vez podría asociarse al del francés Emmanuel Carrère o, más cerca en el tiempo, y con mucha menos obra, al del británico Philippe Sands.
Cercas es un hombre que estudia como un académico, que investiga como un historiador, que cuenta como el mejor de los cronistas y que narra como un maestro de la ficción. La aparición de Anatomía de un instante (2009), con su radiografía del 23F -fecha que para los españoles sigue siendo el día que crujió la democracia fresca arrancada al franquismo- y su análisis superior sobre la fortaleza de los pactos políticos en las democracias jóvenes, llevó su obra a un punto reluciente de consagración ya que se convirtió en un texto clave para cualquier apasionado de la política.
Con El impostor (2014), en donde desandó la biografía de Enric Marco Batlle, un sindicalista que por décadas se hizo pasar por sobreviviente de los campos de concentración nazis, Cercas diseccionó una historia de vida y también puso sobre la mesa los dilemas morales de la humanidad: si el impostor consiguió que miles y miles de españoles tomaran conciencia del horror del nazismo, ¿su mentira invalida todo, incluso su función docente y el logro de su tarea de divulgación? Con El monarca de las sombras (2017), Cercas se propuso desenterrar los secretos familiares al investigar la historia de Manuel Mena, un tío de su madre que fue a la guerra con 17 años y que murió en combate a los 19, una suerte de héroe familiar y también un héroe del pueblo. Un joven que luchaba en el bando equivocado y que a su autor lo hizo revolcarse nuevamente en dilemas éticos. “Aprendí que con buenas intenciones también pueden hacerse cosas malas”, explicaba entonces.
El cambio de Cercas de Penguin Random House a Planeta, la editorial nacida en Barcelona, viene acompañado de un cambio de género, según advierten los comunicados. La novela ganadora se llama Terra Alta y es un thriller que trata una historia de plena actualidad que transcurre durante el proceso independentista de Cataluña. El protagonista, Melchor Marín, es un ex delincuente convicto, héroe en los atentados yihadistas de 2017 y actual mosso d’esquadra (policía) en Gandesa (Tarragona). Su tarea es resolver un triple asesinato de gente poderosa.
Cercas es muy crítico del proceso catalán y también de los líderes carismáticos, las soluciones mágicas y los movimientos anti establishment, “que estaban de moda en la década del 30”. El escritor nacido en Ibahernando en 1962, en la comunidad autónoma de Extremadura, apuesta por un modo de política sin sentimentalismos. “Yo no creo en esa política épica y sentimental; creo en una política prosaica, racional, que apela a la razón y no a los sentimientos aunque pueda tener sus pequeñas emociones. Soy partidario del aburrimiento, de una sociedad donde no pase nada: la diversión tiene que estar en el amor, en la intimidad. Soy partidario del aburrimiento total en política, un aburrimiento suizo o como mínimo escandinavo, pero en mis libros hay una recuperación de la épica y no hay épica sin guerra. Eso me fascina, sí”, dijo Cercas hace dos años durante una entrevista con Infobae.
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